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Ella no es Teresa, pero existe

Ella no es Teresa, pero existe

El 25 de noviembre Día de la NO violencia contra la Mujer tiene su porqué y no quise pasarlo por alto sin un testimonio que puede servir a otras y evitar daños de todo tipo. El nombre que utilizaré hoy no es verídico, pero la historia sí. Quisimos proteger, en este caso, no solo a la mujer sino también a uno de sus hijos ya con trastornos de por vida.

Teresa, que así la nombré, fue muy abierta en esta entrevista y cooperó de una manera tan especial que agradezco sobremanera.

—¿Qué edad tenía usted cuando se casó y cómo transcurrieron los primeros años de matrimonio?

—Tenía 20 años y procreamos dos hijos. Él era un poco autoritario, pero nos llevábamos bien porque había amor y comprensión. Yo lo moldeaba bastante en su manera de actuar. Era un poco tosco.

“Cuando ya teníamos 17 años de casados él asumió un puesto de trabajo superior y parece que se sentía más importante desde el punto de vista económico, entonces comenzó a andar con otras mujeres, lo perdoné y seguimos, pero al año más o menos se enamoró y para salir me maltrataba a mí y a los muchachos, entonces se iba y hasta dormía fuera en ocasiones. Venía marcado de creyón labial…”

—¿Cómo reaccionó usted?

—Me iba a ir de la casa, cuando se llevó todas sus cosas y me dejó por escrito que él era quien debía irse porque había cometido un error, y me pidió que me quedara. Él quería seguir con las dos, y venía de vez en cuando, situación que no acepté.

“Se fue para un albergue un tiempo y luego para la casa de la otra. Incluso tuvieron un hijo. Cuando le hacía falta algo del hogar venía y se lo llevaba, fuera lo que fuera, hasta los bombillos de luz fría.

—¿Por qué vienen los problemas ahora al cabo de más de 20 años?

—A los 20 años se separó de esa mujer y estuvo en la casa de su mamá (ya fallecida) poco más de un año. Y luego fue para la casa que yo vivía con muy mala forma, quiso volver conmigo y no cedí. Yo vivía con mi nieta de 14 años y lo mismo me halaba el pelo y quería golpearme la cabeza contra el piso, me empujaba…

Debajo del colchón tenía un cuchillo y dos machetes para amenazarme de muerte por cualquier cosa.

“Fíjese si era abusador que mi nieta, de 14 años de edad, recogió un perrito de la calle bien pequeñito y ella lo adoraba, y un día porque él mismo dejó la puerta del patio abierta y el perrito le cayó atrás a uno de los pollos y se lo estropeó, mató al pollito, y después metió al perrito en una jaba y le pegaba delante de mi nieta que gritaba y él seguía dándole hasta que le sacó la cabeza al perro y con una mandarria se la explotó delante de la niña, aquello fue tremendo. Algunos vecinos vieron todo eso por la parte de atrás y quedaron horrorizados.

“Nuestra nieta —porque también es suya— se metía en el medio de los dos para protegerme y él la empujaba. Ella le cogió miedo y se fue de la casa, entonces no vivía preocupada por mí, porque aunque me fui con ella iba a dormir para no perder el derecho a vivirla.

“Como sabía que yo regresaba a dormir ponía toda la casa oscura y se sentaba al lado de la puerta, le puse candado a mi cuarto y no podía salir a nada porque me ponía mesas y cosas en el medio para que chocara, por eso me llené de moretones.

“Desaparecía el sartén, me sacaba los muebles para que les cayera agua, sol y sereno, las ollas las cogió para las gallinas. Me prohibió ponerle el candado a la puerta del cuarto y sacaba cosas de allí, en fin, era un tormento aquello”.

—¿Alguna vez lo denunció o acudió a pedir ayuda?

—Varias veces lo denuncié, pero nunca fructificaron esas acusaciones. Tengo dos cartas firmadas por la mayoría de los vecinos que dan fe de los maltratos

—¿Cuándo y por qué decidió abandonar la casa?

—Luego de estar cuatro años en ese infierno uno de mis hijos fue a vivir conmigo y un día, `producto de esos y otros problemas, se le presentó un derrame cerebral y hubo que operarlo, estuvo un mes en la Sala de Politraumatizados del hospital Manuel Ascunce Domenech. Se ha recuperado bastante, pero le han quedado secuelas y no puedo arriesgarlo a que sufra males mayores.

—¿Tenía usted dónde vivir?

—No, por eso aguanté ese tiempo, pero al ver tantas desgracias mi hermano me trajo para su pequeña casa y nos dio su cuarto a mi hijo y a mí, pero así no podremos estar toda la vida, no sé qué pasará.

—¿Acudió a organizaciones como la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) y a sus Casas de Orientación a la Mujer y a la familia?

“Acudí a la FMC, pero no fui a la Casa de Orientación a la Mujer y a la Familia. Pero fíjese, siento que a las mujeres nos hace falta una ley, algo que nos proteja”.

—¿Viene a molestarla a casa de su hermano?

—No, aquí no se aparece y tampoco está en esa casa, su hijo más pequeño duerme allí a veces. Dijo que nos dio baja de la vivienda, cuando en los documentos estábamos él, mi hijo y yo.

“Ah, le cuento que también ha manifestado actos de violencia con sus subordinados”.

—¿Qué le aconsejaría usted a otras mujeres en su caso?

—Mi consejo es que a la primera lo acuse y no regrese porque las personas no cambian y mientras más viejos se ponen peor, figúrese yo tengo más de 60 años y mire lo que estoy pasando. Así es imposible vivir.

 

Autora: Olga Lilia Vilató de Varona (Cuqui)

Ilustración: Tomada de Internet

2 comentarios

Cuqui -

Esperancita: Primero te agradezco tu fidelidad con mi blog, y también te digo que sí, que el maltrato hacia las mujeres es algo indignante.
Ojalá le sirva a tu amiga para algo y a ti para que jamás pases por cosas ni similares siquiera...

Esperanza Manresa -

hayyyy querida amiga un trabajo precioso y doloroso,comparti este trabajo para que una amiga cubana que vive en costa rica lo lea, es doloroso saber estas cosas que poco hombres indolentes del sufrimiento y de la delicadeza de la mujer abusen de ellas de esa manera a mi todo esto me indigna sobremanera, de una forma u otra fui victima tambien de este tipo de maltrato aunque no ya a esos extremos, SOLO LE DIGO A TODAS LAS MUJERES QUE SE LEVANTE QUE NO AGUANTEN ESTAS COSAS QUE NOSOTRAS VALEMOS MUCHO MAS QUE ELLOS!!!!!!