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“Quiero que me salve”

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Octubre es dedicado a la Sensibilización sobre el Cáncer de Mama en el mundo y el Día contra esa enfermedad a ese nivel es hoy 19. Se dice que tal acción aumenta la atención y el apoyo prestados en ese sentido, con la consabida detección precoz, el tratamiento y los cuidados paliativos.

Por ese motivo conocí por teléfono, el que me facilitó el Dr.C. Mario Mendoza, oncólogo del hospital universitario María Curie, de Camagüey, Cuba, a Silvia Hernández Álvarez, una mujer de 65 años y jubilada, quien tuvo la gentileza de recibirme en su hogar. Así, auricular por medio, se me antojó como una mujer frágil, sensible y amorosa. Al visitarla en su casa comprobé que en efecto, es sensible y amorosa, y a la vez fuerte y empeñada en seguirle ganando años a la vida.

Comenzó la conversación así: “Trabajé desde 1984 hasta el 2007 (fecha de mi jubilación) en la Universidad de Ciencias Médicas Carlos J. Finlay aquí. En ese momento y a partir de 1993, como directora de Cuadros”

—¿Cómo y cuándo supo que padecía de un cáncer de mama?

—Comencé a sentirme algunas molestias en el año 1998 y fui enseguida al hospital Oncológico. Allí me atendió el Dr. Floro Cepero Muñoz y me puso un tratamiento, pero en agosto de ese año me encontré una bolita, como le decimos nosotras y volví.

“Él me detectó un nodulito allí, y me comunicó la necesidad de realizar biopsia por aspiración con aguja fina, me la hicieron el 15 de septiembre, esperamos el resultado y el 3 de octubre me dijo que debía ingresar para ser operada, instante difícil”.

—¿Qué sintió en ese momento?

—Confieso que fue algo impactante, le mencioné varias excusas debido al trabajo, que no tenía sustituto inmediato y no podía dejarlo así. Él me dijo, hoy es sábado, el lunes debes ingresar, te vas, terminas de entregar, vienes el martes por la noche porque el miércoles te opero. Es decir que el 7 de octubre de 1998 fui intervenida quirúrgicamente por el maravilloso Dr. Cepero.

“Quiero puntualizar algo para quienes lean esta entrevista y es que este primer momento del miedo hay que vencerlo, de lo contrario corres el riesgo de asistir tardíamente al médico, y no tengas la posibilidad de vivir unos cuantos años más o de vivir y morir de otra afección”.

—¿Qué fue lo primero que dijo a su médico?

—Recuerdo que le dije: ’Quiero que me salve’ y al recuperarme de la anestesia, él, que fue una de las primeras personas que vi, me pregunto: ’¿recuerdas lo que me dijiste?’, y le respondí: ’que me salvaras’ y me respondió: ’eso fue lo que hice’.

“Esos primeros segundos no se olvidan nunca, era adaptarme a la idea de que, aparentemente, no iba a ser la misma mujer luego de una radical de mama, después pasé el tratamiento con la quimioterapia, no pude pasar por las radiaciones por otros motivos, pero él pensaba que con la quimio no tendría problemas; más adelante me incorporé al ensayo clínico con el tamoxifeno  durante cinco años, es una quimioterapia oral, mediante tabletas y no tuve reacción adversa alguna.

“Debo decir que la etapa de los sueros no fue difícil, aunque no se me cayó totalmente el pelo ni tuve vómitos excesivos, sí me costaba trabajo comer, mas hacía el esfuerzo. Agradezco a toda mi familia, ese apoyo fue muy importante para mí, y del mismo modo el de mis compañeros de trabajo y vecinos. Tuve una ayuda muy grande de mi mamá, mis dos hijos y mis nueras, quienes se portaron como hijas. El consejo de dirección de Ciencias Médicas, encabezado en ese entonces por el Dr. Rómulo Rodríguez, que era el Rector, la Dra. Áurea Gayol, el Dr. Ramón Medina, la MSc. Arelis Toledo, la Psicóloga que ayudó muchísimo..., los compañeros de mi departamento”.

—Luego de operada, ¿cuánto le cambió su vida?

—Viene un período de recuperación, el brazo de ese lado tuve que someterlo a fisioterapia hasta que se restableció totalmente.

—Además de al Dr. Cepero, ¿recuerda a otras personas al cabo de los 17 años transcurridos?

—Reitero y de manera especial que al Dr. Cepero lo quiero como a un hermano, es un amigo, o un padre aunque no puede serlo por su edad y la mía —y ríe—; a la Dra. Cira García, la especialista en Anestesiología y Reanimación, los recuerdo a todos, no los olvido nunca, tampoco al Dr. Andrés Estenoz.

—¿Cree oportuno algún mensaje para las mujeres que lean esta entrevista?

—Les recomiendo que se hagan el auto examen de mama todos los meses una semana después del inicio de la menstruación y si no la tiene, debe fijar un día que siempre recuerde, y al menor síntoma acuda al especialista enseguida. Todo a tiempo tiene solución, de otra manera la muerte es la que te puede vencer.

—¿Cómo es su vida actualmente?

—Como la de cualquier mujer a mis años, por supuesto, sigo yendo a mis consultas periódicas. Me las planificaron anuales, pero a pedido mío me chequean cada seis meses y así estoy más tranquila. Hago mi vida normal, sin grandes esfuerzos. Trato de alimentarme lo mejor posible, no tengo vicios como el fumar y beber, que son peligrosos.

—¿Integra algún grupo de ayuda?

—No he podido por diversas razones personales; sin embargo, en cuanto pueda me incorporaré a uno de la FMC para apoyar a otras mujeres que pasan por esto, me gustaría hacerlo.

“Yo no estaba casada en el momento de la detección de la enfermedad; no obstante, tengo amigas que sí lo están y no han presentado problema alguno con sus parejas, más bien las han ayudado, eso sucede cuando hay amor de verdad, por eso insisto en nunca evadir la situación porque el cáncer es una enfermedad que debe atacarse en sus comienzos, rechazar la atención médica no ayuda. No hay que esconder la cabeza como el avestruz porque la enfermedad sigue su curso.

“Fíjese que yo tenía 48 años entonces, hoy tengo 65 y doy gracias a la vida, al Dr. Cepero, a esta Revolución que me dio la posibilidad de acceder a todos los servicios de Salud que necesité y aún requiero sin costo personal alguno, en ese hospital donde salvan tantas vidas.

“Una de mis preocupaciones en aquel entonces era que no tenía nietos y se lo comenté a una de mis nueras, le dije que no quería morir sin disfrutar lo que era ser abuela y en agosto del año siguiente de la operación nació el primero, que ya tiene 16 años. Conocí cinco, ellos son muy importantes para mí. Uno tiene que luchar mucho contra los obstáculos de la vida, el estrés es tremendo y a veces enfrentamos situaciones difíciles y hay que seguir por el bien de la familia. Uno siempre hace algo en favor de los suyos y creo todavía me necesitan”.

El cáncer de mama es el más frecuente en las mujeres, tanto en los países desarrollados como en los llamados en desarrollo y los especialistas coinciden en que la detección precoz a fin de mejorar el pronóstico y la supervivencia de los casos de cáncer de mama sigue siendo la piedra angular de la lucha contra este, y de acuerdo con datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada 30 segundos en algún lugar del mundo se diagnostica un cáncer de mama.

Silvia es una mujer muy agradecida, quiso hacerlo también hacia este equipo que invadió su casa y fue tan bien recibido. Nosotros y quienes lean esta entrevista debemos ser los satisfechos. El que una persona abra su corazón así no se logra todos los días.

Autora: Olga Lilia Vilató de Varona (Cuqui)

Fotos: Orlando Durán Hernández

Comentarios » Ir a formulario

gravatar.comAutor: Dra, Nelly

Cuqui, siempre nos traes reportes muy buenos para la salud, este testimonio de la paciente, nos hace mas concientes, de la deteccion precoz, del autoexamen de mama y de no dejarlo para después,ya que a tiempo todo tiene remedio

Fecha: 20/10/2015 13:26.


gravatar.comAutor: Cuqui

Nelly, amiga, mil gracias por siempre estar pendiente de lo que hago y, por supuesto, por tu opinión, mis cariños!!!

Fecha: 20/10/2015 15:43.


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