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Joven namibio salvado por médico cubano

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Albert Fransiscus estrecha la mano del Dr. Romay en señal de amistad y agradecimiento.

Tengo un amigo que lo es por ser médico. Esa fue la razón que nos unió un buen día, sí porque fue un buen día, por cuestiones de trabajo, pero ahora mismo no sabría deslindar que es más para mí, si amigo o médico. De cualquier manera el Dr. Raúl Romay Buitrago, de quien les hablo, es especialista en Angiología y Cirugía Vascular y tiene algo que en nuestro gremio se le llama: “olfato periodístico”, él sabe qué es noticia e incluso cómo enfocarla.

Este doctor, especialista de 2do. Grado y Profesor Instructor se encuentra el Namibia y desde allá me hizo llegar el suceso interesante. Resulta que el viernes 9 de agosto último a las 11 de la noche, un joven de ese país, Albert Fransiscus de solo 21 años de edad recibió una herida penetrante en la región lateral izquierda del cuello, en su tercio superior, casi a nivel infra-auricular, según su narración.

A esto se añade que Albert procede de una extracción social humilde y reside en Katutura, una de las zonas más pobres de la ciudad de Windhoek, capital de Namibia.

Debido a lo sucedido el muchacho comienza a sangrar intensamente por lo cual fue trasladado al hospital público de Katutura, cercano a su residencia. Al llegar —me cuenta el Dr. Romay— la hemorragia se había contenido, pero persistía un aumento importante de volumen de la región de la herida, la que fue suturada por los galenos de la guardia de cirugía general.

Luego de ser ingresado a Albert se le practicó una angiotomografia carotidea con vista a encontrar una lesión vascular significativa, pasado esto se le solicita la valoración del caso al Profesor Romay, de Camagüey, Cuba, ahora el único especialista en Cirugía Vascular de ese país, y aunque las imágenes no fueron concluyentes el examen clínico posibilitó la discusión entre el colaborador cubano y el namibiano especialista en Cirugía General  Dr. Magunda, por lo que determinaron anunciar el caso con carácter urgente para ser llevado al quirófano con el diagnóstico de un aneurisma pulsátil o pseudoaneurisma de la arteria carótida externa.

Momento de la intervención quirúrgica, donde se observa el control proximal de los vasos y la herida vascular ya reparada.

Ya en el salón de operaciones el cirujano vascular realiza la disección de la arteria carótida común, interna y externa para su control proximal, posterior a lo cual se explora la región del hematoma donde se encuentra una lesión parcial o incompleta de la arteria carótida externa la cual es reparada mediante técnicas de cirugía vascular.

En esta foto tenemos a Albert a las 48 horas de operado, en el momento que le retiraron el drenaje. Puede observarse el buen aspecto de la herida quirúrgica, sin presencia de sangramineto u otro signo de complicación.

A las 48 horas de operado, el joven Albert mantenía muy buena evolución, abierta ya la vía oral en su alimentación y sin la presencia de sangramiento, signos de sepsis o alguna otra complicación postoperatoria. Según lo narrado vía Internet por el Dr. Romay, el chico manifestaba sentirse feliz con la intervención de sus médicos y dijo que ahora tenía dos fechas de cumpleaños la de su nacimiento y este día en que gracias a la complicidad que disfrutan los cirujanos cuando de salvar una vida se trata, sin importar país de origen, barreras idiomáticas, o incluso sin importar remuneración o reconocimiento, porque en ese momento solo importa la vida que tratan de salvar.  

El joven Albert Fransiscus debe su suerte al sistema de Salud de su país, pese a haber atención privada, pues se preocupa y brinda atención de Salud gratuita para los más pobres y necesitados, y busca en la colaboración médica con otros países, como es el caso de Cuba, la presencia de especialistas de alta calificación de los cuales no dispone el Namibia y utilizan sus conocimientos y habilidades al alcance de toda la población.

Aclaró el Dr. Romay que las heridas de carótida son mortales en casi la totalidad de los casos por la gran hemorragia que provocan y posteriormente el shock hipovolémico; Albert fue dado de alta siete días después en perfecto estado de salud y sin ninguna secuela por su lesión. Marchó agradecido de su equipo médico en especial de su nuevo amigo el especialista cubano el Profesor Romay Buitrago de quien dijo nunca se olvidará por haber salvado su vida.

Agradezco la colaboración periodística al Dr. Romay, pues asuntos como este me ofrece la posibilidad de enriquecer este blog con anécdotas que pasarían al anonimato.

Autora: Olga Lilia Vilató de Varona (Cuqui)

Fotos: Cortesía del equipo médico

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gravatar.comAutor: Esperanza Manresa

Es emocionante ver la labor y el desenfado de nuestros médicos cubanos en esos países, admirable e insustituible son y seran los galenos de nuestro país en cuanto a profecionalidad,coraje , precioso y sensible querida cuqui, tu trabajo periodístico en la salud camagueyana

Fecha: 19/09/2013 14:32.


gravatar.comAutor: Cuqui

Esperancita, es así como dices, al menos, pienso igual que tú.
Nuestros médicos son así y yo solo hago algo porque se conozca, un pequeño, pero sincero aporte.
Gracias miles a ti por tu paciencia de entrar, leer y comentar, un beso...

Fecha: 19/09/2013 14:41.


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