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¿El glaucoma se cura?

¿El glaucoma se cura?

Publicada el 19 de mayo del 2016 en el sitio de Adelante digital.

La definición acerca de qué es el glaucoma la encontramos con la Dra. Matilde Landín Sorí, Doctora en Ciencias Médicas y especialista de Segundo Grado en Oftalmología, quien ha realizado fructíferas investigaciones y asegura que es una neuropatía óptica, es decir, en la cabeza del nervio óptico; clasifica entre las crónicas, bilateral, comienza en un ojo y afecta lentamente al otro.

¿Cuáles son su causas?

—Múltiples, con la característica de afectar el nervio óptico y el campo visual; antiguamente se decía que esas personas debían tener la presión ocular elevada; sin embargo, a la luz de los conocimientos actuales no necesariamente resulta así, puede mantener cifras de tensión normales y a la vez un grupo de factores de riesgo favorecedores para padecer la dolencia.

Le pedía a la, además, Profesora e Investigadora Titular y presidenta del Capítulo de la Sociedad Cubana de Oftalmología en la provincia de Camagüey, diera a conocer cuáles eran esos factores de riesgo.

“Los antecedentes familiares, el color de la piel, pues se presenta más en los negros, también en los diabéticos, miopes, sobre todo en el glaucoma crónico simple, que es el más frecuente, asume el 80 % de todos los casos”.

¿Ante cuál o cuáles el médico puede actuar con eficacia?

—De todos estos factores, en el único que podemos proceder es en la presión intraocular; de ahí la importancia de la toma de esta. Por tal motivo orientamos la necesidad del chequeo, vital después de los 40 años de edad, de manera espontánea y en su área de Salud, porque si no tiene presión alta y presenta otros signos podemos accionar tempranamente. Los oftalmólogos radicados en la Atención Primaria de Salud (APS), realizan esos exámenes de rutina y si detectan alguna alarma lo remite a la atención secundaria (hospitales), para abundar en cuestiones más específicas si fuera necesario, porque todos los especialistas en oftalmología están capacitados para tratar el glaucoma. Esa habilidad forma parte de su formación profesional.

Infiero que hay diversos tipos de glaucoma, ¿es así?

—Sí, está el congénito, el de ángulo estrecho, este más riesgoso y constituye una urgencia por la posibilidad de tornarse agudo, en nuestros días se denomina glaucoma de cierre angular primario, antes lo definían como una “punzada de clavo”, y el que más abunda: el de ángulo abierto.

¿Por qué el de cierre angular primario se considera una urgencia?

—Debido a que en un tiempo muy breve las cifras de tensión ocular van a subir por encima de 45 a 50 milímetros de mercurio, cuando la llamada normal oscila entre 11 y 20; y ahí sospechamos al tenerla por encima de 21 y de manera rápida reporta de 45 a 50, a lo que se le añaden síntomas muy agudos: dolor intenso, sensación de desesperación, manifestaciones vagales en no pocas ocasiones confundidas con otras enfermedades, entonces al efectuar el examen físico queda demostrado; acto seguido requiere de la asistencia médica para tratar de disminuir la presión con láser y más adelante, si lo necesita, acudir al tratamiento quirúrgico, en dependencia del criterio del especialista.

¿Cómo alguien llega a la conclusión de que sufre la enfermedad, por ejemplo, de ángulo abierto?

—Ahí es donde radica la sugerencia de asistir al chequeo de la vista pasados los 40 años y cada dos años, porque puede aparecer sin estas sintomatologías y mantenerse solapado, sin saberlo.

Si aflorara en ese estudio espontáneo y voluntario, ¿qué hacer?

—Se le diagnostica, y al seguir las indicaciones médicas los males son más espaciados y convive con una visión útil durante muchos años.

“Resulta importante tener cuidado con este, al ser, como dije, solapado, el afectado no lo imagina siquiera y al llegar a nosotros se quejan de cefaleas a repetición, dolores oculares, y al estudiarlos, con la inclusión de un fondo de ojo, nos valemos de diversas tecnologías para apreciar cómo está el nervio óptico en tres dimensiones y de otras perimétricas más sofisticadas, y los electros de la retina. Aclaro, el diagnóstico nunca será en una sola consulta, eso es imposible”.

¿Qué opinión tiene sobre el de tipo congénito?

—Los congénitos, que aparecen al nacimiento o poco tiempo después, tienen sintomatologías muy llamativas en un bebé, porque le notan un ojo más grande que el otro, con un lagrimeo profuso y le molesta la claridad. Cuando los padres observen signos de esta naturaleza lo atinado es ir inmediatamente al facultativo. Como en nuestro país el niño es seguido desde su nacimiento, en sus consultas de puericultura, luego para comenzar en el círculo infantil, generalmente son captados a tiempo, por supuesto, siempre hay otros que no, y hay que estar pendiente de las alarmas. ¡Ah!, estos casos siempre van a ser quirúrgicos para lograr una visión útil, se le buscan todas las potencialidades posibles para que el niño las desarrolle.

¿Tiene cura?

—No.

Entonces, ¿cuál sería el fin?

—La ceguera.

Y aun así, ¿vale la pena someterse a todo lo anterior?

—Por supuesto. Al llegar a un diagnóstico precoz la ceguera demora más y puede convivir con visión útil durante muchos años; ocurre lo mismo que con otras crónicas tratadas, a causa de las cuales morían jóvenes antiguamente y hoy llegan a la vejez con una adecuada calidad de vida.

¿Ha pensado alguna vez que es ingrato dedicarse a tratar este tipo de dolencia?

—No, porque siempre ayuda. Sé que no es lo mismo un glaucomatoso, que encima desarrolla cataratas por su edad y al ser operado no ve como otro que quizás a su lado dice estar feliz porque lo consigue de maravilla. A él se le explica que su nervio óptico está dañado y no verá con nitidez nunca, mejora, pero hasta ahí.

“Por eso la cirugía del glaucoma y otros tratamientos en general van encaminados a mantener dentro de cifras normales la presión del globo ocular o lo más aproximado a la normalidad. Se dice que la presión ocular es personalizada, la que para una persona es corriente para otra no, y solo lo determina el médico en la medida que lo conoce, lo siga.

“Si el galeno detecta una determinada presión ocular con un nervio óptico sano y un campo visual normal, ese paciente no padece la enfermedad. Están los que con menos presión sí la presentan al mostrar su nervio óptico y campo visual en mal estado.

“Es importante conocer que la conducta a seguir la determina el especialista y no todos los glaucomatosos desarrollan la enfermad de la misma manera; sería con diferentes fármacos, incluso, combinados, con láser, en dependencia del que padezca, aquí en Camagüey solo lo aplicamos a los de ángulo estrecho y de no resolver iríamos a la cirugía convencional”.

Hoy en día se utilizan las terapias rehabilitadoras en un sinnúmero de enfermedades, en este caso, ¿igual?

—Sí y con muy buenos resultados, como sucede con la ozonoterapia por vía rectal y la magnetoterapia. Orientamos el uso de vitaminas antioxidantes, o sea, las A, E y C, por medio de ciclos, sin abusar de ellas, e instamos a una dieta apropiada.

¿Qué puede sucederle a un glaucomatoso que abandone sus consultas?

—Sería fatal, conseguiría una ceguera más rápido, y no cuidaría de su globo ocular. Ahí estriba la importancia del seguimiento de acuerdo con el criterio médico.

¿Tendría alguna justificación el abandono a consultas y a la aplicación de medicamentos?

—En lo absoluto, sería imperdonable. En tiempos pasados había quienes quedaban ciegos o perdían el globo ocular y no sabían el porqué. En los días que corren con solo visitar al Médico de la Familia es suficiente; este, ante cualquier detalle llamativo en contra del paciente lo remite al oftalmólogo, que ofrece servicios en todas las áreas de Salud y están capacitados para diagnosticarlo, y si requiere de otra opinión lo interconsulta y regresa a su origen con todos los resultados y medidas adoptadas.

“Ese médico que está cerca de la comunidad tiene la obligación de brindar charlas educativas y captar a las personas proclives a esta situación”.

Si el enfermo asistiera a consulta en un estado precario desde el punto de vista visual, ¿qué pasaría?

—Antes de responderle esto quiero reiterar que el paciente operado de glaucoma no cura su enfermedad. No ocurre como con una apendicitis, se extrae y resolvió. Puede que se opere y mantenga la poca visión, la pierda un poquito más de acuerdo con el estado de la presión en el momento quirúrgico y además, el objetivo no es que vea más, es bajar la presión para que lo poquito que tenga lo utilice y conserve y se alargue su salud visual.

“Ahora respondo. Si la visión es mala y binocular los apoyamos en la consulta de baja visión”.

Quiere decir que siempre habrá un alivio…

—Así es. No tienen que arrinconarse en casa, ni la familia no darle importancia, eso no es justo. Hay una consulta relacionada con el débil visual y con el ciego. Les enseñan el método Braille o lo que necesite en dependencia del objetivo de su vida.

“Esa es multidisciplinaria con técnicos, oftalmólogos, psicólogos y lo pueden ayudar mucho a alcanzar su objetivo y que viva con una mejor calidad. Allí el familiar aprende a guiarlo y a apoyarlo. Estas dos consultas, la de glaucoma y la de baja visión, están muy vinculadas para personas con esa dificultad en ambos ojos”.

A pesar de lo complejo de esta enfermedad, nos dimos cuenta que la Profesora Matilde Landín Sorí irradia optimismo, siempre encuentra una salida en aras de aliviar el dolor ajeno. La otra parte la pone el paciente, ese que no debe dejar su visión a la buena de Dios. Tiene que aprender a ayudarse a sí mismo y a tener fe en la ciencia cubana, que recibe sin preguntársele siquiera quién es.

Autora: Olga Lilia Vilató de Varona (Cuqui)

Foto: Leandro Pérez Pérez

 

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