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Un hallazgo

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Pasaron dos años de aquella nota del Ministerio de Salud Pública que dejó en vilo a toda Cuba. Fue en noviembre del 2014 cuando se conoció que el doctor Félix Báez Sarría, especialista en Medicina Interna y miembro de la Brigada del Contingente Internacional Henry Reeve, que se encontraba en Sierra Leona en el enfrentamiento a la epidemia de Ébola, comenzó a presentar fiebre de 38 y 39 grados, específicamente el día 16.

Aquello conmovió a todos, conocimos que el 17 de noviembre se le realizó la prueba diagnóstica de Ébola, y resultó positiva. Estábamos al tanto de lo que sucedía, siempre con la esperanza de verlo regresar a casa y así fue.

Entonces supimos que a propuesta de la Organización Mundial de la Salud (OMS) se decidió trasladar al Dr. Félix Báez Sarría hacia el hospital universitario de Ginebra, en Suiza, por ser este un centro especializado con experiencia en el tratamiento y manejo de casos infecciosos de alta transmisibilidad.

Cuando por un examen de rutina o en busca de alguna enfermedad se detecta otra, se dice que ocurrió un hallazgo médico. En nuestra práctica diaria sucede algo parecido si de periodismo se trata.

Y aquí viene el hallazgo periodístico. Cuando integrantes The Wisconsin Medical Project, de Madison, Estados Unidos de Norteamérica, visitaron la ciudad de Camagüey, Cuba, venía entre ellos el Dr. Michael Flueckiger, médico de emergencia jubilado. Él estaba en Sierra Leona, donde 165 de los 256 profesionales de la salud cubanos enfrentaron la letal enfermedad en África Occidental, —también en Liberia y Guinea Conakry.

Al responder a mi obligada interrogante acerca de ¿qué hacía en ese lugar si estaba jubilado?, respondió que no al ciento por ciento porque labora en una compañía de ambulancias aéreas que ofrece asistencia en todo el mundo a personas enfermas, accidentadas o demasiado enfermas, insistió.

"En esa época —añadió— nuestra compañía tenía la única tienda de aislamiento en el mundo, lo que conseguimos luego de años de trabajo con el Departamento de Defensa de mi país y el Centro de Enfermedades Infecciosas de la Salud, y al surgir el Ébola de esta manera el Gobierno nos pidió que acudiéramos hacia Sierra Leona y trasladamos un enfermo en cada vuelo, llegamos a 41, fallecieron dos, pero no con nosotros”.

El doctor Félix Báez Sarría fue el segundo paciente en ser trasladado por Phoenix Air Group. Este norteamericano que llegó hasta Camagüey fue uno de los que enfrentó la responsabilidad de transportar al galeno cubano y dijo: “Estaba muy enfermo y fue muy agradable conocer a ese ser humano”.

El Dr. Michael también arriesgó su vida en bien de otros, y se imponía la pregunta esperada: ¿Qué pensó cuando supo que ese enfermo había sanado y decidió regresar a Sierra Leona a terminar lo que había empezado?

"Imagínese, fue asombroso, cada uno de los integrantes de la Compañía nos quedamos maravillados, esa era una muestra de su actitud hacia el bien de otras personas.

"A nosotros nos calificaban como héroes y nunca pensamos en eso, y a ellos les ocurría lo mismo, mire cómo se comportaron estos hombres, algo extraordinario”.

Por nuestra parte le hicimos saber que sí admiramos mucho al Dr. Báez, pero que estábamos seguros, y me atreví a decírselo en nombre de toda Cuba, que otros de esos 256 hubieran reaccionado igual. Algo a lo que él asintió.

Autora: Olga Lilia Vilató de Varona (Cuqui)

Foto: Leandro Pérez Pérez

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