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Profesor Durán: un santiaguero de toda Cuba

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No tengo la fortuna de conocer personalmente al Dr. Francisco Durán García, director nacional de Epidemiología del Ministerio de Salud Pública (Minsap), de Cuba, lo que no resultó impedimento para que supiera por medio de un buen amigo, que hoy, 4 de junio, es su cumpleaños número 69, como se ha publicado por tantos agradecidos en las redes sociales.

Como el Profesor Durán entra todas las mañanas a mi casa, y a la de la mayoría de los cubanos para mantenernos al tanto de cómo está Cuba y buena parte del mundo ante la pandemia de la COVID-19, me dio licencia para hacer público el suceso.

Como publiqué en la red social Facebook, este admirable hombre ofrece clases magistrales de sencillez, ética y de reconocimiento a otros. En ello concuerda un amigo camagüeyano radicado en la capital cubana, el Psicólogo Enrique José Cento Gómez, Profesor Auxiliar de la Facultad de Ciencias Médicas del “Calixto García”, quien aportó por esa vía datos esenciales para hablar sobre él.

"Tengo la gran suerte de ser amigo del Profesor Durán, fui compañero de trabajo suyo en la década de los años ‘70 en el hospital psiquiátrico docente provincial Comandante René Vallejo Ortiz, de nuestro Camagüey, porque al ser ubicado él en el Ejército Juvenil del Trabajo (EJT), atendía allí a ingresados de ese colectivo, y yo laboraba como Psicólogo Clínico", escribió.

Aclaro que había cursado el Internado verticalizado en Psiquiatría, especialidad que no terminó y se decidió por la Epidemiología en su natal Santiago de Cuba.

Posteriormente —añadió Enrique José— trabajó en labores asistenciales, docentes, investigativas y de dirección, siempre para desafiar tareas de alta complejidad”.

Me hizo saber, además, que una vez graduado de especialista en Epidemiología dirigió, en 1981, el enfrentamiento al dengue en su provincia al tener a su cargo la lucha antivectorial. Posteriormente estuvo al frente del Programa relacionado con el VIH/Sida en los inicios en Santiago de Cuba, donde también fue director provincial del ramo y luego Rector del antiguo Instituto Superior de Ciencias Médicas de esa ciudad.

Por lo que coincidimos de nuevo, pues trabajé en el área de Docencia e Investigaciones del Minsap a nivel central, en la dirección nacional de Docencia Médica Superior como Metodólogo General, cuando en el país solo funcionaban cuatro institutos de ese tipo, o sea, en La Habana, Villa Clara y Camagüey”, abundó el agramontino, quien siguió sumando datos a la trayectoria de su colega:

Más adelante pasó a ocupar el cargo de viceministro de Docencia e Investigaciones del Minsap en los años ‘90, e igual ejerció como Director Nacional de Docencia Médica Superior”.

Y como para que no queden dudas de cuánto lo conoce, Enrique J. Cento puntualizó: “Fui su subordinado cuando él era Viceministro de Docencia e Investigaciones e incluso, en la época en que él era Director Nacional de Docencia Médica Superior”.

Cento añadió que el Profe Durán fue asesor del Ministro de Salud de Angola y estuvo al frente de la Misión Médica en ese país, tareas grandes y difíciles, y a su regreso asumió una de las subdirecciones del Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí, de la capital, y más tarde lo designaron para desempeñar su responsabilidad actual, gracias a la que hoy lo conocemos todos, y lo que es muy importante, estos datos los aporta alguien que fue su subordinado, quien escribió con orgullo: “Mi valoración es de mi más alta estima, respeto y reconocimiento de sus capacidades”.

Mi amigo insiste en que el Profesor Durán es firme, amable, respetuoso, decente, honrado, sincero, amante a la vida, pero no teme a reto alguno, y agrega que goza de prestigio, tanto ante las personas de alta responsabilidad como frente a los trabajadores más humildes.

Y para terminar sus comentarios facebookcianos aseveró: “Lo quiero y admiro, y es bueno se conozca que en el 2001 recibió la distinción: Premio Excelencia en el Trabajo en Salud”.

Segura estoy que el Profesor Durán sabía lo que hacía al cambiar el rumbo de su especialidad médica, aunque con su paciencia y dulzura igual hubiera sido un brillante Psiquiatra, como su padre, el también Profesor Durán, aunque quizá no lo habríamos conocido.

Él mismo se ha encargado de hacernos saber, sin proponérselo, pero convencido de que sus ejemplos calan hondo en los cubanos, que es esposo, padre, abuelo, que disfrutan en familia de una mascota en casa, y hasta que padece de hipertensión.

Es un dirigente como el que todos deseamos tener. Transmite qué es lo correcto de la mejor manera, vence porque convence con una sensibilidad infinita que emana de sus ojos, no importa no se le vea parte del rostro, y se ha revelado como un excelente comunicador.

Tiene la capacidad de no causar alarmas, ni falsos triunfalismos. Ofrece créditos a quienes lo apoyan y logra disimular el cansancio que sabemos lleva encima dadas las circunstancias.

El Profesor Durán no solo ha merecido las opiniones positivas del Dr. Cento. Él se ha robado el corazón de los cubanos, quienes hoy le deseamos parabienes y larga vida, pues mucho se necesita a este santiaguero de Cuba.

Autora: Olga Lilia Vilató de Varona (Cuqui)

Foto: Gabriel Guerra Bianchini/Cubadebate

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