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“Como lo prometido es deuda, vamos a regresar”

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Confieso que nunca había hecho un cuestionario para entrevista con tanta rapidez. Les escribí, vía Internet, a algunos de los colaboradores camagüeyanos -no conocidos por mí- que ofrecen sus servicios en África Occidental, para enfrentar la epidemia de la fiebre hemorrágica por el virus del Ébola y Yoanis Bello Echevarría, licenciado en Enfermería y trabajador de la policlínica Norte del municipio de Florida, de la povincia de Camagüey, Cuba, ahora en Liberia, fue el primero en responderme. Siempre nos tuteamos y ya nos sentimos amigos
Supe que Yoanis tiene 41 años de edad y se graduó en 1996, en la Universidad de Ciencias Médicas, conocida entonces como Instituto Superior de Ciencias Médicas (ISCM) Carlos J. Finlay, de esta ciudad.
—¿Por qué diste tu disposición ante una misión tan arriesgada?
—En primer lugar por los principios de humanismo en que fui formado y me caracterizan; y en segundo, porque lo creí justo. Ayudar a los países de África es un actuar histórico en nosotros los cubanos; aunque esto tiene la particularidad de que no había relaciones diplomáticas entre estos dos países y mira de la forma que han comenzado. Es importante que hasta ahora han sido afectados por esta letal enfermedad solo tres países del África, pero es evidente la probabilidad de expandirse a otros continentes, con la inclusión del nuestro; entonces me di a la tarea de poner mi granito de arena para tratar de frenar esta epidemia.
—Háblame de tu familia.
—Mi familia es muy unida. Nos hemos apoyado el uno al otro en todos los momentos, en los buenos y en los malos. Acordamos las cuestiones importantes de la vida entre todos y enfrentamos los problemas. Mis padres, Antonio y María Cristina, son el espejo, no solo para mí y mi hermana sino para el resto de la familia. Ellos reflejan una transparencia total, han sido capaces de inculcarnos valores como el respeto mutuo, el cariño a los demás y la abnegación ante el trabajo.
"Mi hermana Yoenia y su esposo Luis Quesada han creado una familia digna de orgullo de todos nosotros. Mis sobrinos Pipi y Leisita son también mi vida. De mi parte tengo mi primer hijo varón, Yoancis, con 24 años y estudiante de 6to. año de Medicina; Dairon, de 18 años, que estudia en la escuela del Ministerio del Interior; Maura, una princesa de 16 años, en la Pedagógica; y Melanis, otra princesita de siete añitos. Mi esposa, Mirelle de Zayas, una mujer formidable que no pierde la paciencia".
—¿Cuál fue la reacción de ellos ante tu decisión?
—A mí me sorprendió, aunque mi disposición estaba dada desde mucho antes; y sin olvidar el riesgo a que me exponía me dieron la confianza y el respaldo que necesitaba, así como los consejos. Hasta de la tercera generación recibí recomendaciones. Todas las acepté con gusto.
—¿Tienes experiencia de otra misión internacionalista?
—Sí, en Tímor Leste en la etapa del 2010-2012, por 26 meses. Por eso mi familia ya tiene alguna experiencia en estos menesteres de esperar.
—¿Ya están laborando con los pacientes o siguen en fase preparatoria?
—No estamos trabajando aún en la Unidad de Tratamiento para el Ébola (ETU); falta algo de logística. Tenemos un equipo de especialistas en epidemiología que juntamente con la coordinación de la brigada son muy exigentes en todos los detalles, por supuesto, para no comenzar con más riesgo del que ya tenemos; si tenemos preparadas todas las condiciones entonces se coordina con nuestro nivel central en Cuba y nos darán luz verde para comenzar a trabajar. Nos sentimos protegidos desde Cuba también.
—¿Cómo es tu vida en ese sitio tan lejano y desconocido?
—Lo primero es que Cuba se extraña, se extrañan los muchachos, la familia en general. Están presentes en mí hasta los problemas que dejé en mi Cuba; pero los alejo y me concentro. Aquí es vital ser lo más disciplinado posible, esa es la base del triunfo para culminar esta misión exitosamente.
—¿Cómo los recibieron?
—Fue formidable; muestran mucho respeto hacia la brigada; los cubanos tenemos un estatus bien ganado a nivel internacional que ellos reconocen y, con mis modestos razonamientos, pienso que ellos albergan las esperanzas en nosotros para frenar esta epidemia.
—¿Qué es lo más impresionante para ti?
—La pobreza extrema y para vencer este virus se depende de muchas cosas, pero si no lo erradicamos totalmente por lo menos lo vamos a contener; de lo que sí puedes estar segura es que dejaremos una huella imborrable en este país. Tengo confianza en mis colegas, en la preparación profesional y para casos como estos, en la organización y la disciplina que demuestran. Así pondremos bien en alto el nombre de Cuba una vez más.
—Se comprometieron a volver, ¿estás seguro de eso?
—Sí, nos comprometimos a volver. Siempre que se cumpla con lo establecido; no se violen los protocolos, ni las medidas estándares de bioseguridad, mantengamos la disciplina, la organización y se trabaje con responsabilidad, con completa percepción del peligro a que nos exponemos estamos minimizando este peligro que es real y como lo prometido es deuda, vamos a regresar y con el orgullo de la misión cumplida.
—¿Trabajan con colaboradores de otros países o solo la brigada es de cubanos?
—Estamos dispuestos a trabajar codo a codo con cualquier profesional del mundo sin excepción alguna. Me hago eco de las palabras del Comandante en este sentido. De hecho hemos recibido preparación de profesionales de la Organización Mundial de la Salud, de Estados Unidos, de Canadá, Suecia y de diferentes países de la Unión Africana. Todo transcurre en un ambiente de cordialidad y de respeto mutuo; no se ha mencionado ni por primera vez un tema político ni se ha visto una diferencia religiosa. Sobresale como objetivo de esta misión combatir y frenar la propagación de la epidemia desde el punto de vista profesional, mediante los conocimientos de todos en función de la prestación de los servicios médicos.
—¿Cómo valoras la respuesta de otras naciones ante la convocatoria de la OMS, lo mismo con personal especializado que con equipos o financiamiento?
—Esa valoración la dio en una ocasión Margaret Chan y quedó explícito de que hubo un fallo en los compromisos de algunos países en cuanto a apoyo logístico y financiero. Lo que sí es un hecho es que el primer material humano que llegó a los sitios afectados por el virus Ébola fue Cuba. Nuestra Patria cumplió con lo prometido, con su compromiso de mandar lo fundamental y esto sirve para reforzar aún más nuestro prestigio internacional. De hecho somos noticia en el mundo y se valora como excepcional este paso dado por Cuba.
"Ahora me tomo la libertad de hacerte una sola pregunta. ¿Hay o no motivos suficientes para estar orgullosos de ser cubanos?".
—La respuesta a mi entrevistado es obvia.

Autora: Olga Lilia Vilató de Varona (Cuqui)
Foto: Cortesía del entrevistado

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