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Después del trasplante, ¡niños de mirada diferente!

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En las fotos y combinación gráfica realizadas por Otilio Rivero Delgado, se recogen arriba los momentos en que eran perfundidos los riñones —a la izquierda el caso de Nolbet Ramón y a la derecha de Dayanevis Laura. Abajo: Yan Carlos, Dayanevis Laura (ya de alta), y Nolbet Ramón.

Cuando conozco a algún niño con insuficiencia renal crónica y dependiente de hemodiálisis para vivir tres veces por semana y el tiempo que sea necesario, hasta años, aprecio una mirada distinta a la de otros sin este tipo de padecimiento. Si bien tienen el reflejo de la esperanza, dada por la atención familiar y médica que reciben, igual veo reflejada cierta tristeza.

Esa es una de las razones por las que corro, así, literalmente, cuando me avisan ante un caso de trasplante renal en edades pediátricas. Solo cuando uno lo vive percibe el cambio de esa mirada a la que me refería ahorita. Pasados unos días de la intervención quirúrgica ya son otros, te miran diferente y comienzan a hacer planes con una decisión más concreta.

Esta manera de ver la vida la he aprendido en estos menesteres del periodismo ligado a la salud pública y, en mucho, porque esos médicos que parecen magos incansables me tienen presente. A ellos les agradezco por ser tan profesionales, tan dedicados y delicados.

A ellos agradecen cada uno de estos niños y sus familiares. Yan Carlos Moreno Se, de 14 años de edad, residente en el municipio de Vertientes, recibió un trasplante de riñón hace apenas 72 horas, en el hospital universitario Manuel Ascunce Domenech, de la ciudad de Camagüey, Cuba. Ya lo había conocido en la sala de hemodiálisis del hospital pediátrico Eduardo Agramonte Piña donde recibía el beneficio del riñón artificial y hacía de las suyas con el mando del televisor solo para él.

Al decir del Dr. José Álvarez Curtis, nefrólogo del “Eduardo Agramonte Piña”, quien visitaba a Yan, uno de sus niños, este es muy especial y tremendo a la vez, asegura que es muy travieso.

Veintitrés días atrás, y al unísono, Dayanevis Laura Vázquez Álvarez, de 15 años y  Nolbet Ramón Zayas Cruz, de 14, de Camagüey y Morón, Ciego de Ávila, respectivamente, fueron beneficiados con igual proceder en la misma institución. Todos evolucionan favorablemente.

Casi al mismo tiempo comenzaron los procederes propios de los especialistas en Anestesiología y Reanimación en los dos casos intervenidos el 31 de mayo, para enseguida comenzar sendos actos quirúrgicos en los salones tres y cuatro de la institución, los que a menos de dos horas —en ambos— se observó la diuresis o emisión de la orina.

Los equipos médicos actuantes en los tres casos estuvieron encabezados por el Dr. Abel Ruiz de Villa Suárez como Cirujano principal, junto al también cirujano el Dr. Ramón Estopiñán Cánovas; y el Cirujano Vascular principal Dr. Raúl Romay Buitrago, acompañado por la Dra. Yilena Valenciano García, de esa especialidad, con el desempeño vital de los doctores especializados en Anestesiología y Reanimación Gabriel García Molina y Georgina Sánchez Andújar, y los doctores Pedro Julio Hernández Aragón y Arián Benavides Márquez. Participaron, además, médicos residentes, instrumentistas y personal de enfermería.

El Dr. Raymundo Abreu Ortiz es una pieza importante a la hora de garantizar cada detalle, por ser el coordinador de trasplantes de la región centro-oriental del país.

Dayanevis Laura ya está en casa y en su día de consulta, acompañada por Yanieski, su madre, dijo sentirse feliz por el cambio que ha dado su vida, aunque la anterior y por el apoyo de sus maestros y mucho esfuerzo de su parte, no le impidió terminar su noveno grado.

Todavía en el Centro de Nefrología, adscrito al “Manuel Ascunce”, Nolbet Ramón piensa en estudiar Informática, sueño que ahora ve más cercano por el bienestar que ya se ha hecho realidad, mientras Odalys, su mamá, dice no tener palabras para agradecer toda la dicha que sienten: “Imagínese, somos de Morón y nos facilitaban transporte, con enfermera o un médico incluidos, tres veces a la semana para que mi hijo fuera hemodializado en el hospital pediátrico Eduardo Agramonte Piña de aquí donde hay un excelente grupo de nefrólogos, quienes garantizan que nuestros hijos lleguen al trasplante en buen estado, y en lo particular la Dra. Isabel Vallina, especialista en Pediatría y dedicada a la Nefrología ya es como familia, ella se encargó de que nunca perdiéramos la esperanza y la fe en que todo saldría bien y así fue”.

Ana Iris, madre de Yan Carlos, manifestó opiniones similares y su única preocupación era saber que su hijo la extrañaría, ahora siempre acompañado de una enfermera: “Cuando lo operaron seguro no me llamó porque estaba anestesiado”.

Una hemodiálisis le cuesta al país alrededor de 300 dólares y los enfermos son favorecidos con estas tres veces a la semana durante meses o años, de acuerdo con los que necesite hasta que llegue el momento del trasplante, eso constituye otra razón de agradecimiento de las entrevistadas.

El altruismo del pueblo cubano fue tema de conversación asimismo con las madres de estos pequeños, pues solo así Dayanevis Laura, Nolbet Ramón y Yan Carlos, disfrutarán a partir de ahora de sus vidas más plenas y podrán seguir adelante con proyectos solo alcanzables con una mejor salud, precisamente porque familiares de aquellos con imposibilidad de vivir donan sus órganos vitales.

Sé, porque los conozco, que estos médicos mencionados y otros que no, disfrutan cada segundo luego de ver la mejor obra de sus profesiones realizadas. Los nefrólogos, por ejemplo, saben que sin ellos no es posible asegurar que el enfermo llegue al trasplante en óptimo estado y eso significa trabajo diario y comprometido; los anestesiólogos y reanimadores conocen que sin ellos resulta imposible mantener al paciente estable y apto durante el acto quirúrgico; y los cirujanos saben que en sus manos está ofrecer el toque final, ese que a todas luces da el acabado, el que propicia la mirada feliz, en estos casos, de los niños.

Sé, porque los conozco, que estos médicos mencionados y otros que no, disfrutan cada una de las obras descritas con una humildad sin límites, cómo entre ellos chocan sus manos, se desean la mejor de las suertes y hasta se encomiendan a sus deidades.

En este gigante de la cirugía en Camagüey se han realizado 560 trasplantes renales desde el 29 de abril de 1978, de los cuales uno ha sido de donante vivo y cinco en edad pediátrica. Gracias a la perfecta unión de cada eslabón de esa cadena propiciadora de vidas es que los riñones artificiales del hospital pediátrico no ofrezcan sus servicios por estos días porque no hay niños que los necesiten y ojalá nunca haya que utilizarlos. Estoy segura de que aparte de ser mi mayor deseo es el mismo de los propios galenos, para quienes igual pido una salud que los acompañe siempre y les posibilite seguir haciendo tanto bien a quienes ni siquiera conocen a veces.

Autora: Olga Liilia Vilató de Varona (Cuqui)

Fotos: Otilio Rivero Delgado

El Dr. Ramón Estopiñán Cánovas despedía de la consulta a Dayanevis Laura.

Nolbet Ramón recibía la visita de los doctores Gabriel, Romay, Estopiñán y Yilena. El Dr. Ruiz de Villa operaba en ese momento.

Los doctores y Agustina Gil, su enfermera, en pase de visita con Yan Carlos.


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