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Sueños y realidades en pequeños corazones

Sueños y realidades en pequeños corazones

Confieso que las visitas que he realizado al Centro de Equinoterapia Jardín de Sueños, perteneciente al Centro de Equinoterapia Jardín de Sueños y en las inmediaciones del acogedor Casino Campestre de esta ciudad me han impactado. Pareciera como si hubiésemos llegado a nuestra propia casa en el campo.

El verdor del entorno, los caballos, el juego y la alegría de los niños discapacitados, por sí solos, no son los únicos responsables de tal efecto. Los especialistas de diferentes ramas que ayudan a estos pacientes ponen su grano de arena y con mucho.

El artífice de una adecuada atención a niños discapacitados en la provincia lo ha sido quien desde el punto de vista médico está al frente de la instalación, el Dr.C Luis Pérez Álvarez, especialista en Medicina Física y Rehabilitación. Él defendió este empeño porque ya tenía en su haber el Proyecto Esperanza, encaminado a favorecer a infantes con algún tipo de incapacidad física.

Algunos niños llegan sin caminar, sin ser sociables y cambian de una manera asombrosa. Con el empleo de los caballos logran transformaciones increíbles.

Y algo que a todas luces sobresale es el empeño de los especialistas de que estos niños sean felices.

“Esta es una modalidad a bajo costo, nos comentó el Profesor Pérez Álvarez, se ofrece tratamiento integral en un contexto ecológico medio ambiental, puesto en función de los menores con diferentes dolencias, algo que pudiera extenderse al resto de América Latina donde hay 50 millones de discapacitados sin atención apropiada. Este es el único Centro en Latinoamérica con servicio médico y de equinoterapia combinada con el arte y el deporte”, aseguró.

Los niños y adolescentes con fibrosis quística tienen su espacio. Allí son consultados por los especialistas y son rehabilitados, además.

María Elena Fernández Jacob, madre de María de los Ángeles, comparte con su niña de nueve años, con fibrosis quística, enfermedad genética crónica incurable, hereditaria, multisistémica y potencialmente letal, que se caracteriza por presentar una afección obstructiva pulmonar con infecciones sobreañadidas y recurrentes, insuficiencia pancreática que origina trastornos nutricionales con fallo en el crecimiento y cifras de los electrolitos en el sudor elevados.

Ella halaga el servicio y comenta: “Ha sido algo muy importante porque este excelente equipo multidisciplinario ayuda a que los niños se desenvuelvan mejor y sean más felices. Disfrutan de caballos, del baile, de cantos, de las artes plásticas, la educación física, en fin, de todo lo que un ser humano quisiera tener, más aún en situaciones difíciles de salud. Debía haber miles de estos centros en Cuba y el mundo.

“Aquí identifican las potencialidades de los menores y desarrollan sus habilidades en lo que más les gusta. Desde que comencé a traer a mi hija, que cuando llega no quiere irse, no asiste a la escuela, pero tiene una muy buena maestra que va a nuestra casa, es Ana María Griff, de la escuela especial Carlos Rodríguez Careaga. Gracias a eso está en 4to. Grado”.

Al indagar acerca de ese particular me respondió sin titubeos: “No, no, es una profesora ambulatoria, de las que el Estado le asigna a niños que como la mía no puede asistir al colegio, nosotros no pagamos un solo centavo por las clases”.

María de los Ángeles, la niña, conoce los pormenores de su padecimiento y también de que en este sitio hacen todo por mejorarla y hacerle la vida más grata. Ella señaló: “Este lugar me gusta, es muy bonito y puedo divertirme y jugar. Aquí bailo y canto, ah, quiero mucho a mi maestra que va a mi casa, me enseña mucho”.

Entre los 28 trabajadores que ofrecen su asistencia allí, seis son médicos y el resto licenciados vinculados a la rehabilitación de los discapacitados en diversas variantes. Estas cifras no incluyen a los instructores de arte, ni deportivos. Atienden a pacientes de todos los municipios y han concurrido otros de Ciego de Ávila, Holguín y La Habana. Actualmente son 224 niños los que transitan por el Centro…, lo que avala con creces el propósito de este Jardín, donde se sueña con realidades que llegan a lo más profundo de los pequeños y sensibles corazones infantiles.

 

Autora: Olga Lilia Vilató de Varona

Foto: Otilio Rivero Delgado

Corrección: Oriel Trujillo Prieto

Con mucho aderezo de amor

Con mucho aderezo de amor

A la izquierda Abel Antonio realiza uno de los ejercicios del día.

Hace seis años el nacimiento de Abel Antonio Torres constituyó una verdadera preocupación para su familia. Sintieron mucho dolor, pero también una buena dosis de incertidumbre. Sus padres acudieron de inmediato a los servicios de Salud y conocieron cuáles eran las dificultades de su bebito.

El niño padecía de una catarata congénita y del Síndrome de West, una dolencia neurológica que afecta su desenvolvimiento psicomotor, o sea, que tiene dificultades en la visión y en su equilibrio, entre otras.

La rehabilitación era algo que se imponía entonces y al conocer del Centro de Equinoterapia y Rehabilitación Jardín de Sueños, de la Empresa Nacional de Flora y Fauna y de Salud Pública, en Camagüey, Cuba, no lo dudaron y de manera activa y sistemática se les ve por allí.

“Este servicio es maravilloso –dice Abel, el padre del niño--, fíjese que mi hijo comenzó aquí en silla de ruedas y ya viene, aunque con ayuda, por sus propios pies. Ha adelantado de una manera increíble, lo traemos desde que tenía un añito”.

Abel Antonio es único hijo y durante su primer año de vida es lógico que esta transcurriera de una manera diferente a la de cualquier niño sano. A partir de que fue atendido en este Centro, rodeado del verdor de la Naturaleza, de aire puro, de caballos y actividades de juego muy bien dirigidas a estimular y motivar la atención y distracción de los infantes, sin lugar a dudas, la calidad de vida mejoró y volvió la ilusión al hogar de esta familia.

En ese seno familiar conocen al detalle los sucesos relacionados con estos problemas de salud y cuál será el futuro, pero por sobre todas cosas, ha tenido la oportunidad de estar al tanto de cuánto desvelo hay detrás da cada unos de los trabajadores de esa instalación y que con todos pueden contar.

“Mi hijo ha aprendido aquí a relacionarse con los demás niños y con otras personas en general. Juega y se entretiene, a la vez que mejora sus movimientos. Le encantan los caballos, los conoce a todos y los identifica por sus nombres. Le repito, esto aquí es maravilloso, mucho agradecemos a este servicio”, aseguró su papá.

Este caso y otros que abordaremos en diferentes espacios nos demuestran que aquí no habrá cabida nunca a la indiferencia ni a la indolencia y sí a mucho compromiso, amor, dedicación y consagración sin límites.

 

Autora: Olga Lilia Vilató de Varona (Cuqui)

Foto: Otilio Rivero Delgado

Corrección: Oriel Trujillo Prieto

Cita con los vegetales

Cita con los vegetales

Retomamos la sección con los vegetales. Cuando iniciamos ciertas revisiones acerca del tema nos encontramos ante un dilema importante; en la práctica al plantearle a una persona que ingiera vegetales se piensa en las verduras, cuando en realidad hay algo más.

El diccionario de la Real Academia de la lengua española establece que vegetal es un ser orgánico que crece y vive, pero no muda de lugar por impulso voluntario.

Por otro lado, vegetariano no significa comedor de vegetales, sino que deriva de la palabra latina “vegetus que refiere crecer, estar fuerte, vigoroso, completo, fresco, lleno de vida, por lo que este término se aplica a una persona que se abstiene de ingerir todo tipo de carnes, ya sean blancas o rojas.

Mencionaremos algunos tipos de vegetarianos. Los más comunes son:

--Los veganos: no consumen carnes, huevos y ningún producto lácteo.

--Los lacto vegetarianos: incluyen en su dieta productos lácteos, pero no consumen huevo.

--Los ovolacteovegetarianos: añaden en su dieta productos de origen animal, tales como los lácteos y el huevo.

--Los macrobióticos: para ellos los alimentos de consumo son los cereales integrales, las legumbres y las verduras, con preferencia hacia las menos contaminadas con pesticidas, colorantes y conservadores. Esta dieta, más que un tipo específico de alimento se refiere a una concepción filosófica relacionada con la alimentación y la necesidad de una estabilidad en la alimentación. Una rica experiencia en este sentido acumula en nuestro país el grupo liderado por la Profesora Carmen Porrata, y que propongo analizar en próximas entregas.

En su folleto sobre dieta Ma – Pi, la Profesora escribe y cito: “Hay que actuar de forma efectiva en la medida que las poblaciones envejecen. Una buena forma de actuar es cambiando los estilos de vida, dentro de ellos la alimentación, el cual es el acto más importante para la vida, ya que la crea. Debemos retornar a una alimentación sana, que deje pocos residuos metabólicos tóxicos y que a la vez permita deshacernos de ellos, así como de todas las toxinas acumuladas. Una verdadera alimentación saludable consiste en seleccionar los alimentos, no los nutrientes, más adecuados a la constitución y a las condiciones individuales (físicas, emotivas y mentales). Sólo de esta forma nos acercaremos al estado de salud óptimo y ganaremos en calidad de vida”.

Y continúa la doctora Porrata: “Macrobiótica significa Vida larga y es una filosofía orientada al respeto y cuidado de la Naturaleza y al amor de la Humanidad. Se basa en el equilibrio continuo y necesario de lo Yin y lo Yang y de las Cinco Transformaciones, que son las teorías fundamentales de la Medicina Tradicional China. Actúa siguiendo las leyes naturales del Orden del Universo y aborda al ser humano integralmente”.

Añade además: “La Macrobiótica considera a la alimentación en su sentido más integral, desde que se siembra la semilla hasta que se utiliza por las células; hace un análisis continuo de las interacciones que tienen lugar entre el medio interno y el externo. En esta filosofía la Agricultura, con sus métodos de cultivo y cosecha, tiene la máxima responsabilidad en la salud de las poblaciones, seguido por la Industria Alimentaria”.

La importancia de una proteína está dada por los aminoácidos que la forman. Una proteína es algo así como una cadena con muchos eslabones y cada uno de éstos es un aminoácido. Tenemos los aminoácidos esenciales y no esenciales. Los primeros mencionados son aquellos que nuestro organismo no puede sintetizar, por lo tanto tenemos que obtenerlos directamente de los alimentos.

Sabemos que los alimentos de origen vegetal carecen de alguno de los ocho aminoácidos esenciales, pero una mezcla adecuada de los grupos de alimentos complementa los aminoácidos faltantes y de esta manera se resuelven los déficits. Con combinaciones de alimentos como arroz con frijoles, alubias o lentejas, un cereal con frutos secos o semillas, leguminosas con semillas, obtendremos proteínas completas de mucha calidad.

Una buena alimentación influye en el cuidado de su corazón, no lo dude.

Si al leer estas líneas le asaltan algunas interrogantes, o la necesidad de realizar algún comentario, no deje de enviarlo por nuestra dirección electrónica: justog@infomed.sld.cu

Y no lo olvide: ¡Cuide su corazón!

Autor: Dr. Justo de Lara Abad, especialista de 2do. Grado de Cardiología y Profesor Auxiliar.

Corrección: Oriel Trujillo Prieto

La posibilidad de ver el Mundo

La posibilidad de ver el Mundo

El año 2004, el mes de julio exactamente, puede inscribirse en los anales de la historia de la Medicina mundial como una fecha relevante. Fue entonces que por iniciativa de Fidel Castro comenzó el noble y solidario programa de atención integral de Salud a pacientes venezolanos con múltiples afecciones oculares, mediante la Operación Milagro, que fueron atendidos en el Instituto de Oftalmología Ramón Pando Ferrer, de la capital.

Otros provenientes del Caribe, Centro y Suramérica viajaron a Cuba a partir del 2005 para ser operados y recuperar o mejorar su visión, cuando fueron integrándose al solidario proyecto las provincias de Camagüey, Cienfuegos, Santiago de Cuba y Matanzas, hasta hace apenas dos años, aunque hoy continúa en sus propios países.

Operar a unos seis millones de personas en diez años, lo mismo en Cuba que en centros habilitados en otras naciones, con el noble empeño de eliminarles la ceguera a las más excluidas, o sea, a esos seres humanos sin recursos económicos, ha sido el propósito asumido por los especialistas cubanos.

La prevalencia de discapacidad visual se encuentra en mayores de 50 años o más, de ambos sexos, y la generalidad de las afecciones que los aquejan podría tratarse con facilidad, como sucede con las cataratas; sin embargo, no son pocos los que en el Mundo padecen esta dolencia y quedan ciegos por la falta de accesibilidad a la atención médica.

No debe asombrar que hasta hace alrededor de un año encuestas realizadas en varios países de la región de América Latina y el Caribe, arrojaron que la mayor cantidad de discapacitados visuales fueron reportados en las zonas rurales y marginales, debido a causas asequibles --de haber la voluntad-- , como son los casos de la catarata, los defectos refractivos, la retinopatía diabética, la ceguera infantil, el glaucoma y otras enfermedades.

Hay millones de personas ciegas en el Universo por causas prevenibles, y de éstas un número importante responde a niños menores de 16 años. Las dolencias ya mencionadas, más otras provocadas por infecciones como el tracoma, además, la debida a la deficiencia de la vitamina A, son las principales registradas en el llamado Tercer Mundo.

El beneficio de este Programa para los cubanos ha sido importantísimo, pues miles y miles recuperaron y recobran aún la visión o disminuyen la posibilidad de llegar a la ceguera, a la par de los extranjeros.

No puede separarse de estos esfuerzos la plausible decisión del Estado aquí a la hora de adquirir equipamiento de alta tecnología, disperso en el país y que incluye el excímer láser, novedosa técnica para enfrentar enfermedades refractarias, servicio presente en el Centro Oftalmológico Carlos J. Finlay, adscrito al hospital universitario Manuel Ascunce Domenech, de la ciudad de Camagüey, donde durante el primer semestre del actual 2010 se realizaron 15 transplantes de córnea.

Sin tener todavía los cuatro años de fundado reportaron en ese período más de 17 mil cirugías de cataratas, glaucoma, pterigium, retina, oculoplastia y refractiva y las de los casos de urgencia.

Sépase que en 1959, al triunfo de la Revolución, Cuba contaba con 118 oftalmólogos, de los cuales 37 prefirieron quedarse con su pueblo después del éxodo incitado por Estados Unidos, mientras hoy la cifra multiplica con creces aquella y todos contribuyen a extirpar ese gran problema de la Humanidad como es arrancar las tinieblas de la vista y lograr que cada vez sean más quienes puedan ver con sus propios ojos los sucesos de este Mundo.

 

Autora. Olga Lilia Vilató de Varona

Foto y corrección: Oriel Trujillo Prieto

Sin abuso en su uso

Sin abuso en su uso

De un tiempo a esta parte se ha hecho habitual que los cubanos se inmiscuyan y opinen acerca de tales o más cuales investigaciones médicas. Que si el Tomógrafo Axial Computadorizado (TAC), la Resonancia Magnética (RM) o el ultrasonido…  Pareciera como si el médico estuviera obligado a acudir a los llamados exámenes complementarios, de lo contrario: “no me prestó la debida atención” o “no es un buen doctor”.

Investigaciones que para no pocos en el Mundo constituyen verdaderos privilegios, aquí se han vuelto una suerte de usanza cotidiana cuando la realidad apunta hacia que algunos no son nada inofensivos, ni para la economía del país, ni para la salud del paciente.

Si algo inquieta hoy a los especialistas del sector de la Salud en Cuba es precisamente esa necesidad de priorizar la aplicación del método clínico. Para ello hay dos cuestiones a tener en cuenta: el interrogatorio que lleva su tiempo y el examen clínico, porque hay que tocar al enfermo.

Por supuesto, si el método clínico no es empleado debidamente entonces hay que apoyarse en el examen complementario con vistas a despejar incógnitas, pero si se orienta una tomografía de manera inadecuada esa persona recibe tantas radiaciones que lejos de ayudarle lo perjudican. Lo mismo ocurre con los análisis de sangre que requieren de un orificio en la piel por el que puede penetrar una infección.

En países en que los servicios de Salud se pagan resulta un verdadero negocio orientarle al paciente los exámenes complementarios; no obstante, en nuestra nación no cabe tal interés. Aquí el uso excesivo de los equipos de alta tecnología sólo llevaría a su sobreexplotación y, por ende, a correr el riesgo de que su vida útil disminuya, aparte de los peligros que en sí mismo entrañaría para el aquejado.

No es ocioso conocer el costo de una tomografía, que sería poco más de 290 pesos; una resonancia magnética, 325; y un ultrasonido, 60. Estos precios no son del dominio de la población cubana en general y es algo que incumbe a todos.

Si algo agradecen los pacientes de países donde los galenos cubanos ofrecen sus servicios desinteresados es que son reconocidos, tocados por el médico, algo que no habían sentido antes. Esos mismos médicos no tienen a su alcance los equipos de tecnología de punta en sitios intrincados; sin embargo, examinan a sus enfermos, encuentran sus dolencias y los curan.

No quiero decir que los exámenes complementarios tienen que borrarse del mapa, nada de eso, se trata de utilizarlos en el momento oportuno, sin abuso en su uso.

Cada vez hay más galenos adeptos a que el paciente ingresado debe identificarse por su nombre y no por el número de cama. Éste no sentirá lo mismo si la enfermera le dice: “José Antonio voy a inyectarlo”, si por el contrario escucha: “Voy a inyectar al 15”, es cuestión de sensibilidad, de empatía entre ambos y eso también influye en la seguridad que un enfermo necesita para sanar o mejorar.

Evidentemente, todo requiere de ser acompañado de un trato afable, con ética y mantener por sobre todas las cosas una adecuada comunicación, explicarle al paciente el qué y el porqué, con la convicción de que para el médico la regla universal sería: ponerse en el lugar del paciente, tratarlo como mismo quisiera que lo hicieran con él.

 

Autora: Olga Lilia Vilató de Varona

Corrección: Oriel Trujillo Prieto

Foto: Cortesía de hospital universitario Manuel A. Domenech

El bloqueo contra niños cubanos con cáncer

El bloqueo contra niños cubanos con cáncer

Una visita privada a la casa del Profesor Manuel Oliva Palomino, pediatra distinguido de esta ciudad, devino conversación interesante que no quisimos guardar sólo para nosotros. Quienes acudan a esta página podrán conocer de primera mano las opiniones que salieron a la luz acerca de las afectaciones del bloqueo de Estados Unidos de Norteamérica contra Cuba, específicamente sobre los niños que padecen de cáncer.

“La Salud Pública cubana es uno de los sectores que más daños ha padecido por la imposición del genocida bloqueo”, asegura el Doctor Oliva, Profesor Consultante del hospital pediátrico Eduardo Agramonte Piña de Camagüey, y añade: “El bloqueo económico, comercial y financiero tiene mil caras feas, pero ésta, la falta de medicamentos para los niños que sufren de cáncer es más horrible aún porque no pueden ser sustituidos y su máximo responsable es el Gobierno de los Estados Unidos”.

A medida que hablábamos venían a nuestros recuerdos las caritas de los pequeños ingresados en la Sala de Oncopediatría de esa institución hospitalaria. Varias han sido las veces que hemos llegado hasta allí donde hay 10 camas y dos cubículos de aislamiento, y emplean tratamientos combinados con vacunas terapéuticas junto a la quimioterapia. Sabemos que los menores responden muy bien. 

No podemos evitar sobrecogernos ante tanta inocencia ligada con ese revés impuesto por la vida, sumado al que enfrentan por tanto odio y deshumanización desde el poderoso vecino del Norte y su bloqueo.

“En nuestro país hemos fabricado varias vacunas terapéuticas contra tumores malignos para adultos, como sucede con los cerebrales, de cabeza y cuello, de pulmón, próstata..., el Estado cubano se esfuerza mucho por elevar la calidad de vida de los habitantes de esta tierra, esa es una realidad”, acotó el Profesor.

—¿Cuántos casos de niños con cáncer reciben por año como promedio?

—Entre 25 y 28. Atendemos también los provenientes de las provincias vecinas de Ciego de Ávila y Las Tunas.

—¿Cómo se comporta la curación de esta enfermedad en estas edades?

—Depende del tipo que sea. Los linfomas, por ejemplo, son curados aquí en un 70%; el neuroblastoma, en un 60%; y el retinoblastoma, que es en  el ojo, se salva el 95% desde hace más de 25 años, a pesar de las trabas que enfrentamos.

“Una prueba de que en Cuba se hace todo lo posible por  preservar la vida de los niños la tenemos con un adolescente que asistimos. Él padece de un Linfoma No Hodgkin a célula B y le aplicamos el Rituxumab, anticuerpo monoclonal de última generación, con una respuesta excelente que actúa a nivel del CD-20. Cada bulbo le cuesta al país cinco mil dólares y el tratamiento contempla 24.

“Claro que esto sucede porque hay que acceder al medicamento mediante terceras naciones y el costo se encarece. Imagino que si pudiéramos comprarlo en los Estados Unidos, tan cerca geográficamente, de forma directa nos saldría 8 ó 10 veces más barato”.

—¿Cuál es la óptica con que tratan a los niños con cáncer, es decir, en relación con sus perspectivas de vida?

—Siempre con la posibilidad de curarlos y de que crezcan y lleguen a ser adultos. Los tratamos como una dolencia grave potencialmente curable. Los indicadores que mencioné ahorita dan la medida de cuánto podemos hacer por estos niños, y más todavía si no enfrentáramos tantos obstáculos.

“Estados Unidos le impide a Cuba adquirir medios, vacunas pediátricas y citostáticos imprescindibles para el tratamiento de varios tipos de cáncer infantil. La compra de los citostáticos, medicamentos vitales para la supervivencia de estos niños, se ha perjudicado porque las transnacionales estadounidenses hasta han comprado los laboratorios farmacéuticos que tenían contratos con Cuba, es una persecución inaudita.

“Desde un punto de vista no ha habido una afectación más grande en los niños porque se traen los citostáticos desde empresas no norteamericanas y con un precio superior a lo estipulado por la lejanía de los países involucrados; sin embargo, sí han sido afectados desde otro punto de vista y me explico.

“La Isla afronta serias dificultades para comprar endoprótesis ósea, que en ciertos casos evitan amputaciones de un miembro al sustituir huesos dañados por tumores. Tales dispositivos aumentan de tamaño según crece el niño y éste puede conservar su pierna al colocarle una prótesis interna. Esto le favorece en su equilibrio emocional y psicológico, pues la amputación es lacerante.

“Nosotros no podemos utilizar un tipo de implante que se coloca en el pecho para pasarle el medicamento al niño sin estarlo pinchando. No lo tenemos. En casos de retinoblastoma hay una placa de material radioactivo que lleva las radiaciones hasta el tumor del ojo y si tiene visión la mantiene. Aquí, aunque por lo general es detectado de forma precoz porque contamos con un servicio de Salud con proyección comunitaria, tenemos que extraer el ojito, o sea, que las cirugías tienen que ser más mutilantes a causa del bloqueo.

“Mediante la braquiterapia sólo el tumor recibe las radiaciones y es destruido. Aquí no podemos contar con esa tecnología por la misma causa.

“De por sí los citostáticos y medicamentos en general para estos casos son excesivamente costosos y si los compramos en un determinado sitio nos persiguen. Si un porcentaje de alguno de sus componentes es estadounidense les prohíben la venta, entonces debemos ir más lejos y el mismo fármaco multiplica su valor.

“Los antibióticos utilizados son de gran espectro, los más caros, son los que ellos necesitan. Un bulbo puede costar muy bien 60 dólares. Cada tableta de Sofrán, para contrarrestar los vómitos, cuesta 20 dólares y un frasco trae 30 tabletas. Es normal en un niño de éstos tomar dos o tres frascos en el curso de dos esquemas de tratamiento”.

—De acuerdo con datos nacionales conocemos que en el período comprendido entre junio del 2004 y abril del 2005, el bloqueo provocó afectaciones valoradas en 75,7 millones de dólares en el sector de la Salud, ¿qué opinión le merece tamaña cifra?

—Es algo impresionante y muy deshumanizado, pero a eso debemos agregarle algo que no tiene precio y es el daño por el sufrimiento infligido al pueblo por las carencias de medicamentos, equipos y material gastable en las instalaciones del sector. Sólo para casos de niños con cáncer hay nueve instituciones especializadas en Cuba.

—Desde su óptica, ¿cuáles son las fortalezas con que cuenta Cuba para enfrentar tanta injusticia?

—Los adelantos desde el punto de vista médico y la voluntad política de nuestro sistema social, son dos cuestiones de incalculable valor. Por eso tenemos indicadores de salud envidiables, esa es la verdad.

“Los protocolos de tratamientos nuestros son muy buenos. Concebimos las mismas formalidades que las de los europeos y las de los Estados Unidos.

“Un argumento concreto sería todo lo que ofrecemos en nuestra Sala de Oncopediatría. Allí las condiciones son enormes. Contamos con equipos para preparar los medicamentos, el Flujo Laminar da seguridad y es muy costoso, pero lo tenemos.

“También contamos con un servicio de rehabilitación temprana para los niños y prevé los aspectos psicológico, nutricional y físico-motor. Esto consigue que el pequeño se acerque a la normalidad, con muy buena respuesta neuro-psico-inmunológica y que actúe, además, sobre el familiar, porque este último lo necesita igualmente. Antes parecía algo místico, pero no lo es, en personas con mente positiva el resultado es favorable.

—¿De no padecer Cuba de esa gravísima enfermedad que es el bloqueo?

—Todo sería más fácil y los magníficos resultados que ostentamos en la Salud Pública, sin dudas, serían muy superiores, pues el humanismo y la solidaridad que profesamos son verdaderos, incluso, para beneficio de otros países.

“Por eso reitero, el bloqueo tiene mil caras feas, pero la que padecen nuestros niños con cáncer es la más horrible de todas. Así lo veo y así lo siento”.

 

Autora: Olga Lilia Vilató de Varona (Cuqui)         

Foto y corrección: Oriel Trujillo Prieto

Un alto por el Día Internacional del Adulto Mayor

Un alto por el Día Internacional del Adulto Mayor

Esta foto es de Rafael Ángel (1907-2005), mi padre, siempre conmigo a pesar de que con 97 años de edad y fructífera vida dejó de existir físicamente. Así, con esa imagen de lector insaciable, entonces con 90 octubres, fue un predicador con su ejemplo de honestidad,  laboriosidad, de no mentir jamás y de defender con fidelidad las cosas en que creía y amaba. Estos fueron listones muy elevados que resultan difíciles de sobrepasar para quienes lo sucedimos.

Hoy, Día Mundial del Adulto Mayor, lo tomo como modelo porque considero fue un anciano privilegiado. Con preceptos como: “Hace muchos años que soy joven”, transcurría su vida en un país donde decidió echarlo todo por apoyar y colocar su granito de arena en una sociedad, que aunque perfectible, difícilmente haya otra más justa en el planeta.

Él recibió los beneficios institucionales de la Salud Pública de manera gratuita como sucede para todos en Cuba, más aún después de los 91 años, cuando comenzó con algunos achaques físicos propios de la edad. De su esposa, mi madre, y el resto de la familia, tuvo una atención esmerada, algo vital en estos casos.

Con una inteligencia y lucidez envidiables finalizó su vida rodeado de sus seres más queridos y seguro de que significaba algo muy importante para su familia, era una verdadera institución a la que muchos llegaban para preguntarle y oírle.

Debe ser sumamente preocupante para cualquiera sentirse inútil ante los demás, por eso una máxima para propiciarle una vida llevadera a quienes peinan canas en exceso sería hacerlos sentirse bien, cómodos y que siempre, de alguna manera, haya que contar con ellos.

Traigo a colación una anécdota personal. Pasados unos días de mi padre cumplir los 92 años notamos que estaba medio alicaído, no quería leer y esa era la alarma más importante que teníamos para valorar la situación. Sabíamos que algo estaba pasando y nada tenía que ver con su estado de salud.

 Luego de varios intentos por adentrarnos en su mundo interior, me dijo: “Me felicitaban diciéndome ‘llegarás a los cien años’ y me falta muy poco, sólo ocho”. Yo, por mi parte, traté de animarlo con el argumento del disfrute de haber vivido tanto, lo cual refutó dulcemente: “Es que quisiera poder vivir 92 años más”. Me desarmó totalmente, lo confieso, pues, así, con esos deseos de vivir se manifiesta un anciano mentalmente activo, lector incansable, con capacidad de adaptación al tiempo real y que se sabe un recurso valioso dentro del seno familiar.

Esto dice mucho del valor que le da a la vida una persona que se supone ha vivido demasiado. Cualquiera en su sano juicio busca la manera de asirse a ella, y como una suerte de complacencia, Cuba es un país demográficamente envejecido, por lo que me atrevo a asegurar que esta historia no constituye un caso aislado, todo lo contrario. De hecho en la provincia de Camagüey hay en este minuto, 113 personas centenarias, una de estas cumple mañana 115 años.

Este es el sexto territorio más envejecido de Cuba y al cierre del 2009 exhibía un 16,7 por ciento de su población que pasaba de los 60 años de edad, con una cifra estimada actual de alrededor de 128 800 personas en ese grupo etario, en un territorio con 780 891 habitantes.

El Programa del Adulto Mayor, uno de los cuatro priorizados del Ministerio de Salud Pública, sigue muy de cerca objetivos trascendentales como la educación en el sentido amplio de la palabra, con vistas a preparar a las personas para enfrentar la vida en cada una de sus etapas, pero, además, es un propósito ineludible el disminuir la mortalidad por causas prevenibles o evitables en aquellas que pasan de los 60 años, lo que se ha conseguido con creces. Se trata de añadir más vida a los años con la incitación a no fumar y a la ejercitación física y mental.

Según expertos, en el 2025 uno de cada cuatro cubanos será adulto mayor, mientras en el 2015, por primera vez, habrá aquí más personas de esas edades que niños, mientras la esperanza de vida al nacer supera los 75 años.

El 1ro de octubre fue establecido el Día Mundial del Adulto Mayor por la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) en el año 1990, con el propósito de recaudar dinero para el Fondo Fiduciario de ese organismo para el envejecimiento, creado como parte del Plan de Acción Internacional acerca del Envejecimiento, aprobado en 1982.

Nuestro sistema social pone especial énfasis en que la senectud es un proceso normal y dinámico, no una enfermedad, y se hace eco de manera incansable de esa pauta de la Organización Mundial de la Salud (OMS)- Organización Panamericana de la Salud (OPS), para el actual siglo XXI: “Sigamos activos para envejecer bien”; no obstante, le aseguro, porque lo he vivido, que la familia influye y determina sobremanera a la hora de cuidar y proteger a sus ancianos, nunca lo olvide.

 

Autora: Olga Lilia Vilató de Varona

Corrección: Oriel Trujillo Prieto

El valor de una sonrisa infantil

El valor de una sonrisa infantil

La sonrisa de un niño en Cuba no tiene precio. De eso estamos seguros quienes habitamos en esta tierra, donde asegurarle la felicidad a los infantes desde todos los puntos de vista es algo tan habitual que a veces no nos detenemos a pensar en ello.

El Gobierno cubano no escatima recurso alguno si de aliviar el dolor o de curar a un niño se trata, aunque son muchos los escollos que encuentra en el camino, precisamente por ser éste un país subdesarrollado y sujeto a un férreo bloqueo económico, comercial y financiero desde hace más de medio siglo por los Estados Unidos de Norteamérica.

Camagüey, por ejemplo, una provincia ubicada a más de 470 kilómetros de la capital del país, exhibe tasas de mortalidad infantil envidiables para cualquier otro en vías de desarrollo.

Cuando al cierre del 2009 conocimos que la provincia de Camagüey cerró con 4 fallecidos por cada mil nacidos vivos nos enorgullecíamos porque era ese el cuarto año consecutivo con este indicador por debajo de cinco.

Quiere esto decir que el 2006 terminó con 4,3 de tasa; el 2007, con 4,2; y el 2008, con 4,7. Y lo más importante, tales índices son la consecuencia de niños nacidos con la atención médica requerida y otros salvados y devueltos a sus hogares, todos menores de un año.

Los bebés camagüeyanos, como todos los de este país, reciben la primera inmunización desde su nacimiento hasta completar un esquema de vacunación contra 13 enfermedades prevenibles. Las consultas a las gestantes son, al menos 17, vinculadas con 30 exámenes diagnósticos de manera tal que puedan ser evitadas dolencias graves en sus futuros hijos y avizoradas a tiempo un número importante de malformaciones congénitas, todo con carácter gratuito y con la claridad de que los niños son los garantes del futuro.

Sin embargo, el bloqueo nos ha dañado y de forma muy particular en el campo de la Medicina. En la Oncología pediátrica esta inhumana situación nos ha perjudicado con creces. En Camagüey, entre 25 y 28 menores debutan con cáncer cada año y según los especialistas, fundamentalmente los relacionados con el Sistema Nervioso Central y aunque se lleva a cabo el tratamiento quirúrgico, hay limitaciones en la tecnología de mucha precisión que pudiera utilizarse y no la tenemos por la causa mencionada.

Los adelantos desde el punto de vista médico están aquí, pero los medicamentos son extremadamente costosos. Para obtenerlos nuestro país acude a naciones muy lejanas, por lo cual se encarecen entre seis y ocho veces por encima. Los citostáticos, utilizados en el tratamiento del cáncer, tienen como uno de sus líderes mundiales, en cuanto a producción y desarrollo a los Estado Unidos, eso sí, no lo son a la hora de admitir el acceso de éstos a sus coterráneos víctimas de la pobreza ni, por supuesto, a Cuba.

De acuerdo con el tamaño del niño, un tratamiento de esta naturaleza, o sea, contra el cáncer, puede costar entre 18 y 30 mil dólares y siempre se aplica, créase que se salve o no, y en demasiadas ocasiones el bloqueo a que estamos sometidos lo interrumpe, mientras la enfermedad sigue avanzando.

Un bulbo de algunos de los antibióticos de última generación utilizados en estos casos le sale al país entre 60 u 80 dólares. El Ciplastino vale unos cien dólares el bulbo y posiblemente un adolescente requiera entre diez y doce cada vez, o sea, unos mil 200 a mil 500 dólares por esquema a seguir y es empleado semanal, quincenal, mensual hasta llegar a ser trimestral por espacio de un año.

Conocemos que el Sofrán, medicamento que los niños necesitan para no vomitar cuesta a nuestro sistema 20 dólares y un frasco trae 30 tabletas, por supuesto, si pudiera comprarse a los Estados Unidos sería mucho más barato. En el transcurso de dos esquemas de tratamiento estos enfermos toman dos o tres frascos.

Como si todo lo anterior fuera poco, el terrorismo de Estado también ha tocado a las puertas de la Medicina en nuestro archipiélago y más aún, de las vidas de sus conciudadanos. El año 1981 fue testigo de una de las más sobrecogedoras tragedias en nuestro país impuesta por el vecino del Norte con su política de hostilidad, bloqueo y agresión. Padecimos la guerra biológica con el envío del dengue, la mayor del tipo hemorrágico registrada en las Américas, al notificarse 344 mil 203 enfermos, y unos 10 mil 312 con formas graves o muy graves de la enfermedad, que cobró 158 vidas en la nación, de los cuales 101 eran niños, y de éstos 13 camagüeyanos.

El Estado cubano acabó con esa epidemia en sólo cuatro meses a un costo de 103 millones de dólares y como contamos con Fidel Castro, él tuvo la iniciativa en aquel entonces de crear las salas de terapia intensiva en los hospitales y el pediátrico Eduardo Agramonte Piña de esta ciudad fue uno de ellos.

Situaciones como las abordadas las asume un Gobierno comprometido con su pueblo, con un sistema social que beneficia a todos por igual.

 

Autora: Olga Lilia Vilató de Varona

Corrección: Oriel Trujillo Prieto