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Doctor Sergio Daniel: Médico de tres naciones

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El destino le jugó otra mala jugada al pueblo haitiano. Esta fue el terremoto del 12 de enero último, el que colmó la copa ya repleta de dictadores y gobernantes corruptos, pues una buena parte de la devastación se comprende mejor si echamos un vistazo atrás y vemos la larga y perversa secuencia de acontecimientos históricos causados por el hombre.

Como una muestra verdadera de que ese país hermano merece y además, necesita, de soluciones reparadoras del colosal estrago acumulado durante siglos de explotación brutal, Cuba y Haití firmaron un acuerdo de cooperación médica en 1998. Es por eso que a la hora del sismo 408 médicos y paramédicos ofrecían sus servicios allí y registraban 14 millones de consultas, 200 mil cirugías, 100 mil partos y 45 mil operaciones oftalmológicas.

La historia reciente recoge una de las páginas más solidarias vividas y Cuba, con el ideario del Comandante en Jefe Fidel Castro, es su protagonista. Formar médicos de naciones latinoamericanas, provenientes de familias que no pueden enfrentar el pago de estos estudios en sus propios países parecía un sueño, hoy convertido en realidad.

El doctor Sergio Daniel Causa, argentino de nacimiento y con 30 años de edad, forma parte de esa realidad que cumple con los preceptos de la formación médica cubana. Él conforma un grupo de doce graduados de la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM) en Camagüey, que ofrecen sus servicios en Haití. Su esposa, una camagüeyana también doctora, accedió a esta entrevista. Ella es Anbisbel Fernández Manso y el día de nuestra visita su pequeño Daniel David, el segundo de sus hijos cumplía 30 días de nacido. Vio la luz el 8 de febrero, días antes de que su padre marchara desde La Habana hacia el país caribeño, por lo tanto no lo conoce aún.

-- ¿En qué condiciones del embarazo estaba cuando Sergio Daniel dispuso marchar hacia ese país?

-- Me encontraba a punto de parir. Figúrese, él llegó, con esos ideales que tiene y me dijo: “Me voy para Haití, quiero cumplir el propósito por el cual fue creada la ELAM”, y que sabemos era el de formarse como médico en Cuba y ayudar al pueblo más necesitado.

“Imagínese, por un lado me puse contenta y de hecho hasta sentí envidia. Ojalá hubiéramos podido ir juntos y ayudar los dos a todas aquellas personas en esa situación tan precaria.

“Pero, a la vez me puse triste, no se lo puedo negar. En el estado en que estaba, lo he extrañado mucho, pues llevamos seis años prácticamente pegados por el cordón umbilical, aunque yo estoy ubicada en el municipio de Najasa y él aquí, en el policlínico de Previsora, consulta en en sitio conocido como Río Verde. Él ha sido mi todo, hemos estado juntos siempre y después que parí sin estar él a mi lado, entonces enfrentarme a la vida con dos niños y hacerle entender a Camilo el porqué su papá no estaba con nosotros, no resultó fácil, él es muy despierto y pregunta mucho”.

-- ¿Camilo es el mayor?

-- Sí, se llama Camilo Ernesto, tiene tres años y fíjese en el nombre. Quisimos que llevara en él la presencia de dos héroes importantes, uno de aquí y otro de su país, y creo lo cumplimos de una buena manera, quiénes mejores que Camilo y el Che, que de paso este último es también nuestro. En una de las pocas ocasiones que hablamos por teléfono éste le decía al padre: “Mira a mi hermanito qué lindo está”, figúrese, él lloraba del otro lado.

-- ¿Cómo cree se siente su esposo en estos momentos?

-- Realizado. Él tiene unos ideales inmensos, ama tremendamente a este sistema social y si pudiera lo llevara a su país. Después de su especialidad en Medicina General Integral (MGI) tiene previsto estudiar una segunda aquí, la de Medicina Interna.

Con gentileza la doctora Anisbel nos facilitó el e-mail de su esposo que se encuentra en Puerto Príncipe, Haití y así contactamos con él en unos días, pues las comunicaciones no están fáciles. Al respondernos nos agradeció doblemente por contactar con ella, porque cree le hace bien y que se sienta orgullosa y a él lo fortalece.

“En este momento soy haitiano, aseguró, aunque reconozco que he tomado agua de tinajón”.

-- ¿Por qué vino a estudiar a Cuba?

-- Por dos razones: primero comparto el punto de vista de la medicina cubana, muy diferente al de mi país, y después por serme muy difícil estudiar en Argentina.

-- ¿Cómo fue recibido en Cuba?

-- Jamás me sentí extranjero en Cuba, siempre me han tratado de maravilla, en general no puedo quejarme y esto lo prueba que estoy terminando la especialidad que más me gusta, la de MGI y pienso hacer Medicina Interna.

-- ¿Desde cuándo y por qué se encuentra en Haití?

-- Llegué aquí el 12 de febrero, la ELAM fue creada para eso, para servir a los más necesitados y no podía soportar el ver tanto desastre por la televisión y no hacer nada por remediarlo y más que nada porque no podía decirle al mayor de mis hijos, que se llama Camilo Ernesto el significado de sus nombres cuando me lo pregunte sin que yo, su padre, los haya honrado primero. Quiero que mis hijos sean como el Che y lucho por ser ejemplo para ellos.

“Cuba me ha formado como médico y como hombre. Antes de saber que podía venir, al menos doné sangre para los haitianos”.

-- ¿Cuáles han sido las experiencias vividas en Haití?

-- Ha sido muy difícil. Para que tenga una idea, hay quienes vienen a pedir medicamentos para el hambre. Aquí no hay una cultura sanitaria. Las familias viven en crisis y sólo piensan en cómo pasar la noche, sobreviven, claro que me refiero al grueso de los atendidos por mí. Realmente es difícil lidiar con esto.

“Por supuesto, ha sido dura la separación de mi familia y más para Anisbel, que anhelaba que la acompañara en el parto; sin embargo, decidí venir porque la conozco, es bien mujer, gran médico y con mi misma convicción. Estoy seguro de que si ella pudiera estaría aquí. Los primero días sin saber de mi familia fue terrible, pero de pronto la comunicación mejoró y escucharla a ella y a Camilo Ernesto me levantaron, más aún por la fuerza que me dan sus palabras de aliento.

“Estaba en La Habana cuando me enteré que mi esposa estaba pariendo y sólo lloré, me sentía alegre y triste a la vez, en ese momento pensé hasta en los haitianos y hoy deseo para los niños de este empobrecido país que cuenten con una familia y algo esencial para el país: con la Educación, sin ésta no hay nada.

COMO COLOFÓN

Obtuvimos la foto del doctor Sergio Daniel por cortesía de Francisco López Domínguez, director del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP) de Camagüey, al recibirla por medio de Irene Perpiñal, directora del Museo del CHE, quien dijo en su mensaje:

Queridos amigos: A continuación podrán ver unas fotos de HAITI, y  nada más ni nada menos que a un joven médico argentino, Sergio Causa, recibido en Cuba gracias a una de las millones becas que fueron dadas por este país desde el año 2001, él, Queco para los amigos, a punto de ser papá en la provincia de Camaguey, Cuba, aceptó la convocatoria de viajar a Haití junto a otros jóvenes médicos … y sin esperar ver nacer su hijito, no dudó en dar todo de sí para ese pueblo tan sufrido y asediado. 
Nos cabe el orgullo, a Chau Bloqueo y Museo del CHé el haber sido puente para que este joven fuera beneficiado por la beca totalmente gratuita de 6 años, él como tantos miles de jóvenes de todo el mundo, recibidos en Cuba, orientados hacia la atención de salud como escenario fundamental de su actuación profesional preparados con una elevada formación científica, humanística, ética y solidaria, allí donde más se necesite. Hoy Haití, Chile, ayer Afganistán, Perú, África, Argentina etc.
Gracias Cuba, país del amor y la paz.
Irene Perpiñal, Argentina

Autora: Olga Lilia Vilató de Varona

Fotos: Otilio Rivero y cortesía del ICAP en Camagüey

Corrección: Oriel Trujillo Prieto

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