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No rompas tu vida así

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Me apoyo en estudios suministrados por la MSc. Yamilka González Almeida, coordinadora del programa contra el tabaquismo en promoción de salud en la provincia de Camagüey, Cuba, por ser hoy, 31 de mayo, Día Mundial Sin fumar, por elección la Organización Mundial de la Salud (OMS), y en estos, me refiero a los mencionados estudios, se menosprecia el beneficio económico del tabaco al compararlo con el alto precio a la salud. Está demostrado que los provechos obtenidos por la producción de tabaco y sus derivados son insignificantes ante los elevados costos al fumador, a la familia, a instituciones y a la sociedad.

La principal causa de muerte de nuestra población está dada por las enfermedades crónicas no transmisibles y evitar que las personas fumen es la principal medida a adoptar y así eludir un número importante de muertes prevenibles.

Nos comentó Yamilka que el consumo de tabaco aparece en seis de las ocho primeras causas de mortalidad, discapacidad y muertes evitables; y que uno de cada diez adultos muere por su causa.

En el mundo fallecen seis millones de personas anualmente por ese ejercicio tan nocivo, de estos 5.4 millones de fumadores activos y 600 000 por la exposición al humo de tabaco ajeno y añadió que para el 2020, este número se incrementará a 7,5 millones, algo así como el 10 % del total de todas las defunciones y se espera que la cifra exceda los 10 millones para el año 2030.

El tabaquismo es considerado una pandemia y en los últimos años se observa un comienzo cada vez más precoz por los adolescentes, algo verdaderamente alarmante.

Se responsabiliza a esta práctica con el 12 % de la mortalidad adulta; el 25% de las cardiopatías isquémicas; el 33 % de las muertes por cáncer; el 75 % de las bronquitis crónicas y enfisemas; el 90 % del cáncer de pulmón, en todos los casos durante un año, mientras cada cuatro horas fallece una persona asociada a los daños del tabaco.

En la provincia de Camagüey, de acuerdo con los datos recogidos en la Atención Primaria de Salud (APS),  hay 81 912 fumadores, quienes representan el 12, 8 % de la población; de estos el 16,7 % son hombres y el 8,9 % mujeres, dato que se asegura es mayor porque no todos los que fuman lo afirman, ni acuden a una consulta médica.

No es real que el fumar sea un hábito, ni siquiera un mal hábito, porque lo cierto es que constituye una enfermedad, y más que eso una adicción por contener una sustancia adictiva llamada nicotina.

Su consumo prolongado en el tiempo provoca tolerancia y dependencia, conocidas como la esclavitud a la droga, consiste en que cada vez se necesita de un mayor consumo de la nicotina. Para lograr en el organismo los efectos deseados, y no poder hacerlo en ese momento, aparece el síndrome de abstinencia, esa abrumadora obsesión por fumar que es muy intensa, calificada por muchos como: “loca desesperación” y provoca: nerviosismo, falta de concentración, deseo compulsivo de fumar, irritabilidad, palpitaciones, trastornos del sueño, cefaleas, falta de apetito y sed.

Al encender un cigarro (o quien fume un tabaco), combustionan más de 4 000 sustancias, de ellas 200 son tóxicas y 50 cancerígenas.

Sin querer obviar a propósito los daños que esta adicción provoca en los hombres me parece muy interesante que las mujeres conozcan que: el 79 % de los cánceres en ellas, se atribuyen al tabaquismo; la exposición al humo del tabaco incrementa el riesgo de cáncer de mama; pueden presentar una menopausia temprana y suelen tener una absorción disminuida de calcio, sin dudas, dos factores condicionantes de la osteoporosis; las que toman anticonceptivos y fuman tienen mayor riesgo de sufrir trombosis; cuando una embarazada fuma, el futuro hijo es también un fumador pasivo, porque los componentes tóxicos del tabaco atraviesan la barrera placentaria.

Durante el embarazo el fumar trae efectos adversos como: retraso del crecimiento intrauterino, aborto espontáneo, muerte fetal, parto prematuro, por ruptura precoz de las membranas, ruptura de la placenta, placenta previa, desprendimiento prematuro de placenta, embarazo ectópico, hemorragias vaginales, alteraciones cardíacas, en fin, algo para meditar muy en serio, todo sin tener en cuenta cuántos problemas de salud trae el tabaquismo en el transcurso de la primera infancia.

Son varios los instrumentos legales cubanos que prohíben fumar en los lugares públicos, pero, a decir verdad, ¿se cumplen?, estoy segura de que estará de acuerdo conmigo si digo que no. Falta mucho camino por recorrer en este sentido y es bueno saber que al dejar de fumar debe chequearse por espacio de 10 años, año tras año con su Médico de Familia, porque aun pasada esa década corre el riesgo de padecer algún daño de salud provocado por la que ya pareciera una antaña adicción.

La apariencia cambia en una persona fumadora, y se lo aseguro, para mal.

 

Autora: Olga Lilia Vilató de Varona (Cuqui)

Foto: Oriel Trujillo Vilató

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