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Un galardón a la Medicina cubana

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Las redes sociales, devenidas puntos de encuentro, desencuentros, amores y fastidios, todo a la vez, son sin lugar a dudas una vía importante para el saber; unas veces de cuestiones fidedignas, otras inventadas, en fin. El caso que me ocupa representó una buena noticia para mí y que desde entonces me propuse compartir. Así se lo hice saber al protagonista de esta historia: el Doctor José Montejo Montejo, especialista de 2do. Grado en Neurocirugía Pediátrica, alguien con un carisma especial y querido, sobre todo por hacer tanto bien y bien, y ofrezco disculpas por la redundancia.

—¿Por qué aparece desde los Estados Unidos?, era mi pregunta obligada. Me explicó algo un poco apurado, con la seguridad de que hablaríamos en Cuba y aquí lo tengo.

—Gané una Beca internacional de Preparación, para la cual necesitaba ser propuesto por alguien y esa la tenía, avales de neurocirujanos reconocidos en el mundo y poseía los de dos norteamericanos y un costarricense, otros documentos y alguna investigación importante que es parte de la Tesis de Doctorado, categoría a la que soy aspirante, con el compromiso de terminarlo lo antes posible. Con todo y eso no me decidí, por eso mi querida Profesora Concepción Bueno —Conchita—, de la cátedra de inglés de la Universidad Médica Carlos J. Finlay, de Camagüey, Cuba ya jubilada, tomó cartas en el asunto.

“No me convenció, habló con mi esposa y así empezó todo. Apliqué, que es lo mismo a optar; Conchita envió lo requerido a Washington donde se acopiaban los documentos y la Comisión Internacional de Becas decidía en la última semana del mes de noviembre del 2014.

“El 3 de diciembre, fecha especial para nosotros los trabajadores de la Salud, por ser el Día de la Medicina Latinoamericana, me encontraba en el aeropuerto para viajar hacia La Habana; allí me llamó la Dra. Concepción, y me dijo: ‘Escuche este mensaje‘, y oí que había sido ganador del International Traveling Fellowship Award (Beca Internacional de Preparación) del 2014. También fue seleccionado el Dr. George Alexiou, de Grecia, quien realizó su capacitación en Boston. La verdad, no lo creía.

“Luego de los trámites pertinentes aquí y allá, se acordó que fuera al Nicklaus Children’s Hospital, anteriormente Miami Children’s Hospital, bajo la tutela del Profesor Sanjiv Bhatia. Fui con tres objetivos que fueron cumplidos: indagar sobre lo expuesto en mi tesis doctoral, la endoscopia de estos días, y la cirugía en casos de epilepsia, algo desconocido para mí. Ese es el centro del sur de los EE. UU. relevante y con muy buenos resultados.

“Regresé a finales de diciembre con mi Certifícate of Achievement, por el International Treveling Fellowship in Pediatrc Neurosurgey, firmado por Sanjiv Bhatia, M.D., Fellowship Program, Director, Division of Pediatric Neurogical Surgery, del Nicklaus Children’s Hospital y quedó registrado en la revista Pediatric Short Cuts, en la que hay una sección destinada a la Neurocirugía Pediátrica.

“Allá fui muy bien acogido. Trabajé y estudié como si estuviera en el primer año de la carrera; el horario comenzaba a las seis y 15 de la mañana y terminaba a las siete de la noche, así durante los tres meses, todos los días en el salón de operaciones y como resultado de mi desempeño me obsequiaron con la última bibliografía del año 2015 de la Neurocirugía Pediátrica en los Estados Unidos, libro que costaba 500 dólares, y me lo dedicaron, me enseñaron todo, sin reservas. Fue provechoso, no tuve barreras ni límites en el aprendizaje y fueron, además, cariñosos.

“Con vista a que avancemos me donaron un equipo para la Neurocirugía, que cuesta miles de dólares, mediante las asociaciones de solidaridad con nuestro país. Cumplieron cada detalle para, incluso, pagar su importación. Rompieron el bloqueo”.

El Profesor Montejo da fe de que en ese centro sus profesionales son apasionados en servir a los niños y sus familiares, se apoyan mutuamente, fomentan un ambiente afectuoso, saludable y seguro, son responsables y colaboradores.

—A partir del regreso, ¿qué se propone?

— Seguir con mi intenso trabajo, con sacrificio, estudiar siempre, aplicar hasta donde pueda lo aprendido, enseñarlo a mis residentes, todo en beneficio de la salud de los niños que acudan a nuestro servicio.

El Dr. José Montejo Montejo, es Profesor Auxiliar de la Universidad Médica Carlos J. Finlay, de Camagüey, especialista de 2do. Grado en Neurocirugía, Master en esa especialidad y aspirante a Doctor en Ciencias. Es jefe del servicio de Neurocirugía del hospital pediátrico Eduardo Agramonte Piña, que acoge a pacientes desde Las Tunas hasta Ciego de Ávila, y parte del pasado año a Sancti Spíritus, y mantiene la jefatura del Grupo Provincial de Neurocirugía y miembro de la Federación Latinoamericana de Neurocirugía Pediátrica.

En el 2002 estuvo en un evento científico en los EE.UU y en Puerto Rico y en hospitales de ambos territorios, participó en un Curso de Neurocirugía Pediátrica, en Costa Rica, en el 2013 impartió una conferencia en el Congreso Latinoamericano de Neurocirugía en Pediatría, en Cartagena de Indias, Colombia, pero quise saber más.

 —Vamos un poco atrás, ¿cuándo, dónde nació y estudió?

—El 1ro. de enero de 1956 en la Maternidad, de esta ciudad. Luego me llevaron a Las Piedras, una zona rural que pertenecía al municipio de Nuevitas y ahora al de Minas (cerca de Redención). Allí pasé mi infancia hasta los nueve años, con mi tercer grado terminado, ya ordeñaba vacas, eso y cortar caña era lo más visto hasta ese período de mi vida. Mi madre me mandó para la ciudad con su hermana mayor, para cursar el cuarto grado en la antigua escuela primaria Alfredo Álvarez Mola. Después pasé a la Carlos Rodríguez Careaga a terminar es enseñanza. Los estudios secundarios los recibí en la antigua Pedro Martínez Brito, hasta 10mo. Grado. Mi familia creía que estaba enfermo, porque leía por los rincones”, y sonríe al recordarlo.

“El Preuniversitario lo empecé en el Álvaro Morell Álvarez, el del Casino como le decimos, y al abrir las escuelas en el campo me fui a realizar el último año a Ciego de Ávila, que se llamaba igual, Pedro Martínez Brito. Por eso soy bachiller de esa provincia, que antes pertenecía a Camagüey".

—¿Por qué médico?, ¿algún referente especial?

—Desde niño quise serlo, sin referente alguno. Mi padre (ya fallecido) era ordeñador de vacas y mi madre, que tiene 89 años, ama de casa. Cuando ordeñábamos, por encima estaba el corredor aéreo y miraba los aviones y me decía, esto no es para mí, tengo que montarme en uno así algún día. Mi padre pensó que no podría lograrlo, más adelante me entendió y él y mi madre me ayudaron y apoyaron en todo. Soy el primer profesional de mi familia. Me esforcé mucho. Al terminar el bachillerato, de 90 plazas otorgadas para Medicina en tres preuniversitarios, conseguí la mía. Pasé a la Universidad de Oriente porque las Ciencias Básicas, que son los dos primeros años no se hacían aquí.

—¿Cómo llega a la Neurocirugía?

—Desde el primer año de la carrera comenzó mi inquietud por las ciencias neurológicas. Recibíamos los estudios del sistema nervioso, tanto central como periférico, y era muy difícil. Se sabe de la complejidad del cerebro y digo con modestia que fui de los pocos estudiantes en obtener 100 puntos. Allí me di cuenta de mi verdadera vocación. De una manera muy particular me perseguía la posibilidad de ser Pediatra, siempre lo rechacé y al final, sí, soy Neurocirujano, y en Pediatría. Este fue un regalo que me dio la vida.

“La vida me ha ido poniendo en el camino lo que tocaba en el momento adecuado. Nunca estuve solo, el doctor Enrique Mendoza fue mi mano derecha, la izquierda, mi cerebro, todo, fue un padre más. Perdona, pero me emociono —y tuvo que reponerse—. Me quedé solo aquí, no es como ahora que hay alumnos, residentes y él nunca me abandonó, cuando tenía que operar venía, me llamaba, mi formación fue a su lado hasta que él determinó podía valerme por mí mismo, y por un tiempo considerable y siempre con su intención de enseñarme todo lo que él sabía, sin reservas. Es algo que le debo y no olvidaré jamás”.

—¿Y de su familia creada más adelante?

—Acerté al elegir a Bertha como mi esposa; es muy consagrada a la familia, una gran trabajadora, licenciada en Enfermería y profesora de la Universidad Médica, es una excelente profesional. No hemos descuidado a nuestros hijos, mi hija está en la recta final del Instituto Superior de Arte (ISA), como instrumentista del Tres; y el varón, de 16 años en la Escuela Vocacional Máximo Gómez, en el grado 11.

El segundo de izquierda a derecha, acompañado de parte de su colectivo.

“No puedo dejar de mencionar esa otra familia que es mi colectivo de trabajo que también ha puesto su mano en mí. Tengo una integración muy linda aquí. He tenido profesores, neurocirujanos, compañeros y amigos, sin olvidar a los buenos alumnos, residentes de esta especialidad. Tuve a alguien que comenzó conmigo, y ya fallecida, Flora Forestal, una excelente enfermera y era mi espalda, cuando estaba solo aprendió mucho de la Neurocirugía como enfermera, fue una máxima expresión en su desempeño; y hoy está la licenciada Caridad Camejo Martínez, suficiente, dedicada y muy profesional; el Dr Isael Olazábal, quien se queda al frente cuando no estoy, o sea, tengo la retaguardia cubierta”.

Conocemos de otras tareas que ha desempeñado a través de los años sin impedir su desempeño científico, incluso, aún es delegado a la Asamblea Provincial del Poder Popular y preside su comisión de Salud, Deporte y Comunales, algo que según sus propias palabras: “Lo hago con orgullo y con el mismo amor que le impregno a todos mis empeños”.

Doy crédito a sus palabras por mi propia experiencia. Una caída de mi hijo desde lo alto de una escalera en su escuela, poco antes de cumplir los 10 años le originó una conmoción cerebral y estuvo ingresado en el hospital pediátrico Eduardo Agramonte Piña. El Dr. Manuel Oliva y su esposa Teresita, se dieron a la tarea de avisarle al Dr. Montejo que andaba por Las Piedras visitando a sus padres, estaba de vacaciones. Ese día regresó en la noche, y puedo decir que nunca me sentí sola, él se mantuvo al tanto, nos visitaba y revisaba a mi hijo a menudo, luego lo siguió en consulta. Tampoco lo olvido y se lo agradeceré mientras viva.  

Autora: Olga Lilia Vilató de Varona (Cuqui) 

Fotos/Leandro Pérez Pérez

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gravatar.comAutor: Cuqui

Hola: Quiero dejar constancia por aquí de mi agradecimiento a todos aquellos que dedicaron un poquito de su tiempo en entrar al blog, leer la entrevista y comentarla o compartirla en facebook.
El Dr. Montejo lo merece.

Fecha: 25/01/2016 17:29.


gravatar.comAutor: Dr Hector Leon Roura

Todo parece indicarme en esta vida que las semillas sembradas con tanto esfuerzo y amor por esos grandes hombres y seres humanos: Profesor Enrique Mendoza, Profesor Sergio Vega Basulto han doblemente florecido y expandido en varios continentes. Con el mayor orgullo y hasta emocionado con lo que acabo de leer aun recuerdo que mi primera cirugia, fue con el Profesor montejo, aun no Sabia como mantener una Pinza en mi Mano , sin embargo 10 anos despues operamos con el Dr Shapiro , eminente Neurocirujano de Wisconsin , que visito al Profesor Montejo. No me quedan palabras para expresar gratitud , respeto al talento , y honrar a quien por su Duro e intenso trabajo , muchos ninos South Africanos hoy tienen un Neurocirujano y por demas neuroendoscopista, no creo en coincidencias efimeras como el mismo Profesor montejo nos enseno, creo en el esfuerzo. Ud Es muy pero muy grande maestro, merecido galardon.

Fecha: 27/01/2016 08:39.


gravatar.comAutor: Cuqui

Dr. Héctor León Roura, leí su comentario con especial agrado. Es cierto, el que hace una buena siembra recoge una buena cosecha y esos Profesores que ha mencionado, y que ya no están entre nosotros, hicieron mucho y con mucho amor por la Neurocirugía, especialidad, a mi modo de ver, extremadamente difícil; y también dejaron una huella eterna entre quienes fueron sus discípulos.
De manera muy especial recuerdo al Dr. Sergio Vega Basulto, quien además de un excelente médico, fue para mí, y lo digo con orgullo, un excelente amigo. Si lee otros de mis trabajos aquí verá que por lo general lo menciono.
Le agradezco que haya entrado a mi modesto blog, y dejado su parecer, muy atinado y lleno de sentimientos verdaderos.
Y es cierto, las coincidencias efímeras no caben cuando de esfuerzo se trata.
Gracias de nuevo, y lo espero de vuelta en otro momento...

Fecha: 27/01/2016 10:02.


gravatar.comAutor: Dr. Carlos Alberto Valero Rondón

Es una de las personas más humildes que conozco en mi vida. Más allá de sus valores profesionales y sus méritos, su actitud ante la vida, la manera de dejarse abordar por las personas en cualquier lugar, su modestia, esa que le viene de cuna, de su familia, lo hacen una persona excepcional. Tenemos muchos, los profesionales de la salud, las personas común, que aprender del profesor Montejo. Un fuerte abrazo y que Dios lo bendiga.

Fecha: 31/01/2016 04:43.


gravatar.comAutor: Cuqui

Dr. Carlos Alberto Valero Rondón, coincido con Usted en todo lo que dice del Dr. Montejo, esos atributos lo hacen excepcional.
Le agradezco el entrar al blog, leer y opinar. Espero no se pierda...

Fecha: 31/01/2016 12:59.


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