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Pequeños, pero grandes luchadores y vencedores...

Pequeños, pero grandes luchadores y vencedores...

                                            El Dr. Juan Carlos en consulta.

El tema del cáncer ha sido abordado con mayor frecuencia, debido a fechas dedicadas a luchar contra la enfermedad a nivel mundial. En Cuba, los días devinieron jornada que comenzó el 4 de febrero Día Mundial de Lucha contra el Cáncer, hasta el 19 de marzo, con la Maratón por la Esperanza Terry Fox (1959-1981); de ahí que el tema sea recurrente, incluso, por la importancia que reviste el ser esta, o sea, el cáncer, la primera causa de muerte en la provincia de Camagüey.

CON LOS NIÑOS...

El hospital pediátrico provincial Eduardo Agramonte Piña ha llevado a la comunidad una visión esencial de la Oncopediatría, además de ser Centro de Referencia Territorial, o sea, sus servicios llegan hasta los niños de las provincias de Ciego de Ávila y Las Tunas.

Cada año son diagnosticados en el mundo alrededor de 260 000 nuevos casos de infantes con cáncer, con una tasa estimada de 12 por cada 100 000 habitantes. En Cuba se registra un promedio anual es de 300 nuevos enfermos en edades pediátricas, y en Camagüey alrededor de 30.

De los niños con cáncer detectado en los paises industrializados sobrevive el 80 %; mientras del total de niños afectados en el mun do, el 80 % radica en los subdesarrollados.

En Cuba sucede algo llamativo. El cáncer es la segunda causa de muerte en los pacientes entre 5 y 14 años de edad, y la tercera en los de uno a cuatro, antecedida por los accidentes en ambos grupos, comportamiento similar al de los países desarrollados, precisamente por el control de las infecciones, de la desnutrición grave y las medidas de prevención, para las cuales hay todo un Programa de Atención Primaria de Salud (APS), con el actuar de los médicos y enfermeras de la familia como pilar fundamental.

El resultado de la terapéutica del cáncer en los niños en los últimos 30 años ha sido muy buena por las terapias combinadas, sobre todo las quimioterapias citotóxicas en esquemas cada vez más efectivos y por las medidas de soporte. Cuando se diagnostica precozmente la supervivencia es mucho mayor.

En esta panorámica, ofrecida por el destacado Pediatra y Profesor Manuel Oliva Palomino, sobresale la opinión de que las características en el cáncer en edades pediátricas son infrecuentes, no determinadas por hábitos dietéticos, ni otros mencionados en caso de las personas mayores; y el Profesor Juan Carlos Arranz Pozo, al frente de la Sala de Oncología en ese hospital infantil, mencionó las probabilidades hereditarias y de infecciones virales como factores desencadenantes.

En la provincia se ha optimizado el contenido de post-grado en Pediatría, en Medicina General Integral (MGI), y en todos los campos de la cirugía como una manera de enfrentar este problema de salud, y enseñar en Pre y Post grados que la suspicacia diagnóstica es vital para una detección oportuna de esta afección.

Todo lo anterior lleva a la necesidad de un diagnóstico temprano, atender a los pacientes en su área de Salud, cerca de su hogar y, en caso necesario, ofrecer en la APS la atención paliativa. Para preparar a los profesionales y técnicos del sector de la Salud, no falta la capacitación formal, pero tampoco la del día a día, en el propio trabajo cotidiano y lo que se ha dado en llamar el aprendizaje en la acción, sin descuidarse el desarrollo de las investigaciones.

El Profesor Juan Carlos Arranz Pozo, dio a conocer que ha sido un propósito indispensable llevar el conocimiento acerca del cáncer en edades tempranas hasta la APS y fortalecerlos en la Secundaria (hospitales) y que la rehabilitación forme parte de la recuperación del paciente, en quienes se presentan más a menudo las leucemias, linfomas y tumores del Sistema Nervioso Central (SNC).

Él mencionó toda una cadena de atención que incluye en la comunidad al médico y la enfermera; en la policlínica al pediatra y al Grupo Básico de Trabajo; en cada municipio a un pediatra entrenado; a nivel provincial a su hospital con la variante de atención ambulatoria también; y en caso preciso los institutos especializados en la capital del país.

El Dr. Arranz puntualizó cómo la supervivencia y hasta la curación en los niños con cáncer está relacionada también con el uso de vacunas terapéuticas con resultados reconocidos en tumores de difícil manejo, y aseguró que esta ha dejado de ser una enfermedad mortal para convertirse en una muy grave, pero potencialmente curable y añadió que a pesar de las limitaciones económicas y de todo tipo la Oncología pediátrica ha sido esencial y priorizada por el Sistema de Salud cubano, con la salvedad, de que no disponemos aún de prótesis ortopédicas ni oculares modernas, como consecuencia del bloqueo impuesto por los Estados Unidos, que limita, en esos casos, una calidad de vida superior a quienes las necesitan.

DOS TESTIMONIOS...

Nayla y Miriala.

 

Nayla Alba Quintana tiene 14 años. Reside en el municipio de Florida y fue operada de un teratoma de su ovario izquierdo en junio del 2015. Ella está en 9no. Grado y como se enfrentó a los sueros citostáticos sus maestros le ofrecen sus clases en casa. No ha dejado de estudiar, su evolución ha sido favorable y muy sonriente dijo: “Me siento bien”. Miriala, su mamá, es enfermera y comentó que su hija ha sido muy bien tratada. Resaltó la consagración de los profesionales de la Salud que intervienen en el proceso y en especial la labor del Dr. Juan Carlos, ese, que según su hija lleva hasta una flor a sus niñas.

 

Yelabelkis en los brazos de Aliuska.

 

En el mismo cubículo estaba Yelabelkis Cabrera Pineda, de 10 años, quien sufre una recaída de su afección que apareció con apenas tres años. Cursa el 5to. Grado y también recibe sus clases de un maestro ambulatorio. Vive en la carretera de Florida y Aliuska, su mamá, se siente agradecida por los servicios recibidos, quien nos asombra con que tiene dos hijos más y hasta un nieto. Esta joven abuela nos comenta que el Dr. Arranz ofreció su dirección, teléfono particular... y: “Está ahí en cuanto uno lo necesita”. Llegamos a la conclusión de que él acompaña a sus niños a ser vencedores por la vida.

Autora: Olga Lilia Vilató de Varona (Cuqui)

Fotos: Orlando Durán Hernández

Un galardón a la Medicina cubana

Un galardón a la Medicina cubana

Las redes sociales, devenidas puntos de encuentro, desencuentros, amores y fastidios, todo a la vez, son sin lugar a dudas una vía importante para el saber; unas veces de cuestiones fidedignas, otras inventadas, en fin. El caso que me ocupa representó una buena noticia para mí y que desde entonces me propuse compartir. Así se lo hice saber al protagonista de esta historia: el Doctor José Montejo Montejo, especialista de 2do. Grado en Neurocirugía Pediátrica, alguien con un carisma especial y querido, sobre todo por hacer tanto bien y bien, y ofrezco disculpas por la redundancia.

—¿Por qué aparece desde los Estados Unidos?, era mi pregunta obligada. Me explicó algo un poco apurado, con la seguridad de que hablaríamos en Cuba y aquí lo tengo.

—Gané una Beca internacional de Preparación, para la cual necesitaba ser propuesto por alguien y esa la tenía, avales de neurocirujanos reconocidos en el mundo y poseía los de dos norteamericanos y un costarricense, otros documentos y alguna investigación importante que es parte de la Tesis de Doctorado, categoría a la que soy aspirante, con el compromiso de terminarlo lo antes posible. Con todo y eso no me decidí, por eso mi querida Profesora Concepción Bueno —Conchita—, de la cátedra de inglés de la Universidad Médica Carlos J. Finlay, de Camagüey, Cuba ya jubilada, tomó cartas en el asunto.

“No me convenció, habló con mi esposa y así empezó todo. Apliqué, que es lo mismo a optar; Conchita envió lo requerido a Washington donde se acopiaban los documentos y la Comisión Internacional de Becas decidía en la última semana del mes de noviembre del 2014.

“El 3 de diciembre, fecha especial para nosotros los trabajadores de la Salud, por ser el Día de la Medicina Latinoamericana, me encontraba en el aeropuerto para viajar hacia La Habana; allí me llamó la Dra. Concepción, y me dijo: ‘Escuche este mensaje‘, y oí que había sido ganador del International Traveling Fellowship Award (Beca Internacional de Preparación) del 2014. También fue seleccionado el Dr. George Alexiou, de Grecia, quien realizó su capacitación en Boston. La verdad, no lo creía.

“Luego de los trámites pertinentes aquí y allá, se acordó que fuera al Nicklaus Children’s Hospital, anteriormente Miami Children’s Hospital, bajo la tutela del Profesor Sanjiv Bhatia. Fui con tres objetivos que fueron cumplidos: indagar sobre lo expuesto en mi tesis doctoral, la endoscopia de estos días, y la cirugía en casos de epilepsia, algo desconocido para mí. Ese es el centro del sur de los EE. UU. relevante y con muy buenos resultados.

“Regresé a finales de diciembre con mi Certifícate of Achievement, por el International Treveling Fellowship in Pediatrc Neurosurgey, firmado por Sanjiv Bhatia, M.D., Fellowship Program, Director, Division of Pediatric Neurogical Surgery, del Nicklaus Children’s Hospital y quedó registrado en la revista Pediatric Short Cuts, en la que hay una sección destinada a la Neurocirugía Pediátrica.

“Allá fui muy bien acogido. Trabajé y estudié como si estuviera en el primer año de la carrera; el horario comenzaba a las seis y 15 de la mañana y terminaba a las siete de la noche, así durante los tres meses, todos los días en el salón de operaciones y como resultado de mi desempeño me obsequiaron con la última bibliografía del año 2015 de la Neurocirugía Pediátrica en los Estados Unidos, libro que costaba 500 dólares, y me lo dedicaron, me enseñaron todo, sin reservas. Fue provechoso, no tuve barreras ni límites en el aprendizaje y fueron, además, cariñosos.

“Con vista a que avancemos me donaron un equipo para la Neurocirugía, que cuesta miles de dólares, mediante las asociaciones de solidaridad con nuestro país. Cumplieron cada detalle para, incluso, pagar su importación. Rompieron el bloqueo”.

El Profesor Montejo da fe de que en ese centro sus profesionales son apasionados en servir a los niños y sus familiares, se apoyan mutuamente, fomentan un ambiente afectuoso, saludable y seguro, son responsables y colaboradores.

—A partir del regreso, ¿qué se propone?

— Seguir con mi intenso trabajo, con sacrificio, estudiar siempre, aplicar hasta donde pueda lo aprendido, enseñarlo a mis residentes, todo en beneficio de la salud de los niños que acudan a nuestro servicio.

El Dr. José Montejo Montejo, es Profesor Auxiliar de la Universidad Médica Carlos J. Finlay, de Camagüey, especialista de 2do. Grado en Neurocirugía, Master en esa especialidad y aspirante a Doctor en Ciencias. Es jefe del servicio de Neurocirugía del hospital pediátrico Eduardo Agramonte Piña, que acoge a pacientes desde Las Tunas hasta Ciego de Ávila, y parte del pasado año a Sancti Spíritus, y mantiene la jefatura del Grupo Provincial de Neurocirugía y miembro de la Federación Latinoamericana de Neurocirugía Pediátrica.

En el 2002 estuvo en un evento científico en los EE.UU y en Puerto Rico y en hospitales de ambos territorios, participó en un Curso de Neurocirugía Pediátrica, en Costa Rica, en el 2013 impartió una conferencia en el Congreso Latinoamericano de Neurocirugía en Pediatría, en Cartagena de Indias, Colombia, pero quise saber más.

 —Vamos un poco atrás, ¿cuándo, dónde nació y estudió?

—El 1ro. de enero de 1956 en la Maternidad, de esta ciudad. Luego me llevaron a Las Piedras, una zona rural que pertenecía al municipio de Nuevitas y ahora al de Minas (cerca de Redención). Allí pasé mi infancia hasta los nueve años, con mi tercer grado terminado, ya ordeñaba vacas, eso y cortar caña era lo más visto hasta ese período de mi vida. Mi madre me mandó para la ciudad con su hermana mayor, para cursar el cuarto grado en la antigua escuela primaria Alfredo Álvarez Mola. Después pasé a la Carlos Rodríguez Careaga a terminar es enseñanza. Los estudios secundarios los recibí en la antigua Pedro Martínez Brito, hasta 10mo. Grado. Mi familia creía que estaba enfermo, porque leía por los rincones”, y sonríe al recordarlo.

“El Preuniversitario lo empecé en el Álvaro Morell Álvarez, el del Casino como le decimos, y al abrir las escuelas en el campo me fui a realizar el último año a Ciego de Ávila, que se llamaba igual, Pedro Martínez Brito. Por eso soy bachiller de esa provincia, que antes pertenecía a Camagüey".

—¿Por qué médico?, ¿algún referente especial?

—Desde niño quise serlo, sin referente alguno. Mi padre (ya fallecido) era ordeñador de vacas y mi madre, que tiene 89 años, ama de casa. Cuando ordeñábamos, por encima estaba el corredor aéreo y miraba los aviones y me decía, esto no es para mí, tengo que montarme en uno así algún día. Mi padre pensó que no podría lograrlo, más adelante me entendió y él y mi madre me ayudaron y apoyaron en todo. Soy el primer profesional de mi familia. Me esforcé mucho. Al terminar el bachillerato, de 90 plazas otorgadas para Medicina en tres preuniversitarios, conseguí la mía. Pasé a la Universidad de Oriente porque las Ciencias Básicas, que son los dos primeros años no se hacían aquí.

—¿Cómo llega a la Neurocirugía?

—Desde el primer año de la carrera comenzó mi inquietud por las ciencias neurológicas. Recibíamos los estudios del sistema nervioso, tanto central como periférico, y era muy difícil. Se sabe de la complejidad del cerebro y digo con modestia que fui de los pocos estudiantes en obtener 100 puntos. Allí me di cuenta de mi verdadera vocación. De una manera muy particular me perseguía la posibilidad de ser Pediatra, siempre lo rechacé y al final, sí, soy Neurocirujano, y en Pediatría. Este fue un regalo que me dio la vida.

“La vida me ha ido poniendo en el camino lo que tocaba en el momento adecuado. Nunca estuve solo, el doctor Enrique Mendoza fue mi mano derecha, la izquierda, mi cerebro, todo, fue un padre más. Perdona, pero me emociono —y tuvo que reponerse—. Me quedé solo aquí, no es como ahora que hay alumnos, residentes y él nunca me abandonó, cuando tenía que operar venía, me llamaba, mi formación fue a su lado hasta que él determinó podía valerme por mí mismo, y por un tiempo considerable y siempre con su intención de enseñarme todo lo que él sabía, sin reservas. Es algo que le debo y no olvidaré jamás”.

—¿Y de su familia creada más adelante?

—Acerté al elegir a Bertha como mi esposa; es muy consagrada a la familia, una gran trabajadora, licenciada en Enfermería y profesora de la Universidad Médica, es una excelente profesional. No hemos descuidado a nuestros hijos, mi hija está en la recta final del Instituto Superior de Arte (ISA), como instrumentista del Tres; y el varón, de 16 años en la Escuela Vocacional Máximo Gómez, en el grado 11.

El segundo de izquierda a derecha, acompañado de parte de su colectivo.

“No puedo dejar de mencionar esa otra familia que es mi colectivo de trabajo que también ha puesto su mano en mí. Tengo una integración muy linda aquí. He tenido profesores, neurocirujanos, compañeros y amigos, sin olvidar a los buenos alumnos, residentes de esta especialidad. Tuve a alguien que comenzó conmigo, y ya fallecida, Flora Forestal, una excelente enfermera y era mi espalda, cuando estaba solo aprendió mucho de la Neurocirugía como enfermera, fue una máxima expresión en su desempeño; y hoy está la licenciada Caridad Camejo Martínez, suficiente, dedicada y muy profesional; el Dr Isael Olazábal, quien se queda al frente cuando no estoy, o sea, tengo la retaguardia cubierta”.

Conocemos de otras tareas que ha desempeñado a través de los años sin impedir su desempeño científico, incluso, aún es delegado a la Asamblea Provincial del Poder Popular y preside su comisión de Salud, Deporte y Comunales, algo que según sus propias palabras: “Lo hago con orgullo y con el mismo amor que le impregno a todos mis empeños”.

Doy crédito a sus palabras por mi propia experiencia. Una caída de mi hijo desde lo alto de una escalera en su escuela, poco antes de cumplir los 10 años le originó una conmoción cerebral y estuvo ingresado en el hospital pediátrico Eduardo Agramonte Piña. El Dr. Manuel Oliva y su esposa Teresita, se dieron a la tarea de avisarle al Dr. Montejo que andaba por Las Piedras visitando a sus padres, estaba de vacaciones. Ese día regresó en la noche, y puedo decir que nunca me sentí sola, él se mantuvo al tanto, nos visitaba y revisaba a mi hijo a menudo, luego lo siguió en consulta. Tampoco lo olvido y se lo agradeceré mientras viva.  

Autora: Olga Lilia Vilató de Varona (Cuqui) 

Fotos/Leandro Pérez Pérez

Derroche de ciencia en el aniversario 54 del hospital Manuel Ascunce Domenech

Derroche de ciencia en el aniversario 54 del hospital Manuel Ascunce Domenech

            La instantánea recoge al Dr. C. Miguel García Rodríguez.

La necesidad de que las especialidades se unan, siempre que un caso lo requiera, para adoptar el tratamiento a seguir, fue una constante en las conferencias, mesas redondas y temas libres, en la Jornada Científica promocionada por los diferentes capítulos de las Sociedades Científicas del hospital universitario Manuel Ascunce Domenech, de Camagüey, Cuba, a propósito de celebrarse el 14 de enero el aniversario 54 de su fundación. El Centro de Convenciones Santa Cecilia de esta ciudad, acogió ese derroche de ciencia, experiencia, novedades y sencillez, y a los 150 participantes entre ponentes, delegados e invitados.

La conferencia del Dr. C. Ramón Romero Sánchez, Controversia sobre métodos de investigación, trascendió por sus principios relacionados con la necesidad de “comprender a los otros con humildad”, “escuchar a los demás”; y conquistar una adecuada relación médico-paciente, a su modo de ver, algo que supera al llamado consentimiento informado.

Exponía la Dra. C Gretel Mosquera, y en la presidencia los Profesores Rafael Pila Pérez y José L. Ramírez Lana.

Varios ponentes abordaron el Neuromonitoreo Intensivo, entre ellos los doctores Ramón Ferriol Torres y la Dra. C. Gretel Mosquera Betancourt, esta última reconoció a los profesores que les antecedieron, como el fallecido Profesor Sergio Vega Basulto, e hicieron posible la fortaleza de la Neurocirugía en ese hospital, de Referencia Nacional en dicha especialidad.

Igual acogida tuvo la Estrategia de intervención sanitaria para el diagnóstico y tratamiento en pacientes con glaucoma neovascular, de la Dra. C. Matilde Landín Sorí, primer estudio de ese tipo en Cuba, el cual logró unificar criterios de protocolo y método de abordaje.

La Dra. C. Matilde Landín Sorí.

La presidencia para los temas libres estuvo integrada por los prestigiosos Profesores Rafael Pila Pérez, José L. Ramírez Lana, Pedro P. Vejerano García, Enrique Flores Miranda y Justo de Lara Abad, los tres últimos mencionados en esta imagen.

Con un minuto de silencio evocaron la memoria de los doctores Julio Aguilar y José Acosta, fallecidos recientemente, quienes entregaron sus saberes y dejaron su legado en el “Manuel Ascunce”.

Una conferencia de lujo ofreció el Dr. C. Miguel García Rodríguez, con una detallada panorámica del papel de la cirugía y el concepto del binomio perfecto e inseparable entre el cirujano y el anestesiólogo, en el tratamiento del cáncer del pulmón, padecimiento que se incrementa en correspondencia con el alza en la adicción de fumar.

La cantidad de estos casos reportados –dijo-- supera la sumatoria de los registrados en mamas, próstata y colon, sin pasar por alto que los tumores malignos son la primera causa de muerte en Cuba.

Mención aparte mereció el Profesor Amaranto Borges Alfonso, cirujano del hospital Amalia Simoni, fallecido en el 2001. Él marcó un hito en la provincia y a nivel nacional, por su sabiduría en intervenciones quirúrgicas torácicas, cuyos conocimientos puso en manos de sus alumnos, uno de ellos el propio Profesor Miguel García, también director del centro hospitalario que está de cumpleaños desde ayer.

Un debate enriquecedor lo originó la MS. c. Dra. Sarah López Lazo, quien dedicó a su hija, joven médica fallecida, el tema Aspectos éticos del final de la vida, que abarca una serie de principios que, en ocasiones, en la dinámica de la vida no son tenidos en cuenta. Diversas intervenciones apoyaron sus criterios, incluso se decidió dedicar una Jornada Científica solo a este asunto vinculado con la unión entre el enfermo, su familia y el equipo médico; el derecho a morir con dignidad, afecto, acompañado, y con un adecuado manejo del dolor.

La Dra. Sarah abogó por una Unidad de Cuidados Intensivos de puertas abiertas, como se mantuvo años atrás en ese hospital y similar a la del Centro de Atención Cardiovascular, y citó estas palabras de Sócrates: “Yo haría solamente el ridículo ante mis ojos si abrazara a la vida y me aferrara a ella cuando no tiene más que ofrecer”.

 

Texto y fotos: Olga Lilia Vilató de Varona (Cuqui)

Comenzó en Camagüey aplicación de Vacuna Antipoliomielítica Inactivada

Comenzó en Camagüey aplicación de Vacuna Antipoliomielítica Inactivada

Unos 5 367 niños camagüeyanos nacidos entre enero y septiembre del 2015, son beneficiados desde hoy 11 de enero con la vacuna contra la poliomielitis, de manera inyectable (Antipolio Inactivada —VAI—), en los sitios adecuados de las policlínicas, donde continuarán recibiéndola todos los bebés que arriben a los cuatro meses de edad.

En la información dada a conocer por la doctora Alina Tejeda Fuentes, responsable provincial de Inmunizaciones del Centro Provincial de Higiene, Epidemiología y Microbiología (CMHEM), aclara que lo anterior no quiere decir que estos pequeños sean excluidos de recibir sus dos dosis mediante la variante oral (goticas), de la 55 Campaña de Vacunación Antipoliomielítica, prevista para febrero próximo.

El poco tiempo entre una y otra no afecta en lo absoluto, todo lo contrario, la inyectable y la oral ofrecen una mayor protección contra la enfermedad. La inactivada (inyectable) fue desarrollada en el año 1955 por el Dr. Jonas Salk y utilizada en más de 60 países durante varias décadas con una alta seguridad, se tolera bien, es inocua, eficaz y produce pocos eventos adversos, como fiebre en algunas ocasiones y ligero dolor en el sitio de la inyección, aseguró la Dra, Tejeda.

Ella añadió que la aplicada actualmente no interfiere el esquema nacional de inmunizaciones y tiene la misma eficacia cuando se administra sola o junto con otras diferentes.

En los municipios de Camagüey, Florida, Vertientes, Minas y Nuevitas ha sido suministrada desde el 2006 a los niños correspondientes y bajo consentimiento informado de sus padres, de acuerdo con los ensayos clínicos previstos y, además, siempre favorecidos con la oral.

Por eso podemos destacar que Camagüey, en representación del país, tuvo un rol significativo en las estrategias adoptadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS), lideradas aquí por especialistas del Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí y constituyen la base científica de ese nuevo plan estratégico, al demostrarse la efectividad de una dosis de la administrada por vía inyectable con vista a estimular el sistema inmune y mantener protegidas a las personas.

Desde 1962 Cuba aplicó la vacuna oral contra la poliomielitis, de manera tal que se convirtió en el primer país en erradicar tan temible enfermedad. Desde esa época a los días que corren se han desarrollado 54 Campañas con el empleo de esta inmunización.

La Dra. Tejeda Fuentes comentó que los últimos casos del llamado polio virus salvaje en Cuba fueron registrados en 1963; de ahí la necesidad de mantener las elevadas coberturas de prevención, y así garantizar el territorio libre de poliomielitis.

En mayo del 2012, la Asamblea Mundial de la Salud declaró que la erradicación de la poliomielitis es una emergencia de Salud Pública en el orbe. Para lograr un universo sin poliomielitis se recomendó que el uso de la oral contra ese padecimiento debía suspenderse progresivamente y pasar a la inactivada (la inyectable), con la ventaja de ser producida con poliovirus inactivados o muertos. Al cumplir tales propósitos se erradicaría la enfermedad a nivel mundial para el 2019.

Autora: Olga Lilia Vilató de Varona (Cuqui)

Foto: Tomada de Internet

2015: ¡Otra vez por debajo de cinco!

2015: ¡Otra vez por debajo de cinco!

Christhofher Leonel no quiso esperar al 2016. Nació el 30 de diciembre último con ocho libras y 13 onzas. Su mamá Jenimary fue asistida por las doctoras Yuliet Rivero y Yanet Pérez en el hospital materno infantil Ana Betancourt, de Camagüey, Cuba. Luego de una larga espera, Leandro, el fotógrafo, logró captar esta imagen en un instante insuperable.

La tasa de mortalidad infantil cerró con 4,1 fallecidos por cada mil nacidos vivos al finalizar el 2015, según datos preliminares ofrecidos por la licenciada Elizabeth Cardoso de Armas, jefa del Departamento de Registros Médicos y Estadísticas de Salud, en la provincia de Camagüey, Cuba, y lo más importante con tres  defunciones menos que el año precedente. Esta fue la segunda tasa más baja de la historia aquí, antecedida por la del 2009, con 4,0.

Los municipios de Carlos M. de Céspedes, Esmeralda, Sierra de Cubitas y Minas terminaron el año sin muertes en menores de un año; y por debajo de la media provincial quedaron Nuevitas, Guáimaro y Vertientes.

La natalidad se incrementó en 494 si la comparamos con la del 2014, y en el actual con un total de 8 795 nacidos vivos; el embarazo en las adolescentes se redujo en un dos por ciento.

Igual disminuyeron los casos de bebés con bajo peso al nacer, mientras hubo dos muertes maternas directas y cuatro más por causas no relacionadas con su estado ni el alumbramiento.

Directivos del Programa de Atención Materno Infantil (PAMI) informaron que en el año recién finalizado en el Centro Provincial de Reproducción Asistida de baja tecnología, adscrito al hospital materno infantil Ana Betancourt, recibieron atención 2 157 pacientes, de estos 306 parejas nuevas; practicaron 106 cirugías endoscópicas y 138 histerosalpingografía (examen por rayos X del útero y las trompas de Falopio, que suele realizarse para descartar la obstrucción de estas, en el que se emplea un colorante). Como resultado de esas investigaciones se lograron 47 embarazos, 22 de ellos con inductores de ovulación (medicamentos para ayudar a las mujeres a ovular —liberar óvulos—) y 16 partos exitosos hasta la fecha.

La licenciada en Enfermería Liudmila Matos colocaba al bebé, acabadito de nacer, para recibir su primera alimentación natural .

Durante estos doce meses fue inaugurado el banco de leche humana en el mismo hospital Materno Infantil. 

El 2015 se suma a los logros de los años del 2006 al 2010, cuando fueron reportadas tasas de mortalidad en menores de un año por debajo de cinco.

Tales quimeras son conquistadas en un país, donde a pesar de las dificultades económicas, y a otras enfrentadas por el bloqueo impuesto por los Estados Unidos, porque la nación cubana garantiza un Sistema de Salud Pública único, universal y gratuito, con su Ministerio que asegura unas 17 consultas a las gestantes, con alrededor de 30 exámenes diagnósticos con la inclusión de los genéticos, y además, los bebés reciben inmunización contra trece enfermedades durante su primer año de vida.

En 1980 fue concebido el Programa de Atención Materno Infantil (PAMI), tanto para las hembras como para los varones adolescentes, las mujeres en edad fértil, la familia y la comunidad.

 

Autora: Olga Lilia Vilató de Varona (Cuqui)

Fotos: Leandro Pérez Pérez

NOTA: En el 2015 la provincia de Camagüey alcanza la 2da. tasa más baja de la historia, solo superada por el 2009 cuando fue de 4.0. Aquí todas las registradas en este territorio desde 1986.

 

 

 Años              

Defunciones en 

menores

de un año                                    

 

      

 

Tasa de mortalidad

infantil

1986

173

14.4

1987

180

14.4

1988

173

13.0

1989

138

10.6

1990

152

11.4

1991

150

13.2

1992

121

11.2

1993

108

10.2

1994

97

10.1

1995

88

9.2

1996

50

5.4

1997

89

8.6

1998

53

5.5

1999

78

7.5

2000

72

7.0

2001

64

6.5

2002

75

7.6

2003

63

6.8

2004

51

5.8

2005

66

8.0

2006

32

4.3

2007

32

4.2

2008

40

4.7

2009

37

4.0

2010

40

4.4

2011

54

5.6

2012

41

4.7

2013

49

5.7

2014

39

4.7

2015

36

4.1

El Profe Oliva: 80 años con ese don que le dio la vida

El Profe Oliva: 80 años con ese don que le dio la vida

No es común que en la Portada de un blog sean publicados más de un texto de una misma persona; sin embargo, esta ocasión es harto especial y no quise desaprovecharla. El Profesor Manuel Oliva Palomino cumple hoy, 16 de diciembre, 80 años. Una buena parte de su vida la ha dedicado a hacer el bien, responsabilidad para la que todos no estamos preparados.

Establecer conversación entre él y yo es muy fácil, lo digo con la vanidad que me ofrece el ser su amiga, y también resulta por poseer él una inteligencia extraordinaria, capaz de eclipsar. Confieso que el reto que cargo encima es el de enamorar a los lectores y encuentren en él algo diferente e igual a la vez. Diferente para no repetir tantas lindas historias e igual, porque obviamente es el mismo ser humano tan querido por tantos.

Al ser considerado un Pediatra de Excelencia en Cuba, estoy segura nunca llegaré a alcanzarlo en toda su grandeza, mas lo intento y lo comparto, una vez más.

—Hace un tiempo y a propósito de otra entrevista me comentó que comenzó a estudiar Medicina a los 29 años y entonces le parecía que estaba mayor para eso. Ahora, al cumplir sus 80 diciembres hoy, ¿qué piensa al respecto?

Este inicio le causó risa al Profe Oliva, como lo llaman, no pudo evitarlo y está convencido de que: “Pude hasta haber comenzado después, era muy joven y no lo sabía, me doy cuenta ahora cuando no lo soy de verdad. Ahora sé que hubo tiempo, solo que entonces no pensé cumpliría tantos años, a esa edad no se analiza”.

—También sé y por usted mismo, que estudió Pediatría prácticamente obligado por el déficit de especialistas en esa época, y ahora le pregunto: ¿Con la experiencia actual, si se gradúa ahora de médico, qué escogería Radiología como quería o Pediatría?

—Pediatría otra vez. El problema es que tenía una carrera, que era de laboratorista, me había pasado parte de mi vida en eso, desde 1950, y de momento ya con más de 30 años no me parecía inteligente incursionar en otro campo tan diferente, pero la necesidad de fortalecer el incipiente Programa de Atención Materno Infantil me obligó y la presión que me hicieron varios compañeros, entre ellos el Dr. Enzo Dueñas, quien era el director del hospital pediátrico Eduardo Agramonte Piña, de Camagüey, fue mucha.

“Pensé que nunca lo lograría, esa es la verdad, me asustaban, sobre todo los más pequeñitos; no obstante, me fui dando cuenta de que los podía ayudar y me dediqué a aprender para hacerlo bien”.

—¿Todavía se asusta?

—No, qué va, ya no. Ahora me siento contento al verlos crecer a unos y ya crecidos a otros, eso me demuestra que los he podido ayudar, hoy me vienen a ver todo unos hombres y algunos me llaman de diferentes partes del mundo, son como familia.

—De esta pregunta tengo la respuesta y quiero sea él quien la responda, ¿Puede decir que ha sido útil?

—Creo que sí —y ríe de nuevo—, como decía Martí, la obra de la vida la cumplimos.

—¿Cómo calificaría al médico en toda su magnitud?

—Hay quienes son conocedores de la técnica y todo lo relacionado con la profesión; otros son misioneros, y esos ayudan siempre, porque el médico cura algunas veces y no creas que muchas; sin embargo, ayudar siempre es bueno, y esa ha sido mi modesta misión: ayudar, siempre ayudar, y es por eso que he dedicado gran parte de mi vida a una enfermedad tan fuerte, y más en los niños con cáncer, incluso, antes cuando no había tantos adelantos, el hecho de acompañarlos a ellos y sus familias en esos casos es muy importante, difícil y necesario a la vez.

—¿De dónde saca el Profe Oliva tanto amor, paciencia, deseos de explicarlo todo, ofrecer siempre un hálito de esperanza?

—Lo importante es escuchar a las personas. De acuerdo con lo que uno capta de ellas podemos socorrerlas, porque no se trata de un spot, ni de un slogan, cada persona es distinta y puede ser aliviada mediante un proceder heterogéneo, en relación con sus sensibilidades. Hay que nacer con ese espíritu, es como quien viene al mundo para tocar un instrumento, o bailar, yo nací para esto.

—¿Qué no haría dentro de su carrera si tuviera una máquina del tiempo y la echara hacia atrás? Él me respondió acerca de dos especialidades y le insistí en que en cualquiera lo habría hecho bien, a lo que él agregó:

—Lo que uno vaya a hacer tiene que ser con el mejor de los deseos, eso le digo a mis hijos y, por supuesto, con amor, lo más importante, así uno se siente satisfecho.

—Le comento que a veces nos da la impresión de que él es un poquito adivino...

—Es que los pediatras tenemos que serlo un poco, los bebés no hablan, es muy difícil, y debemos escuchar a las madres, por lo general ellas son las que nos dan el diagnóstico, lo interpretan de diversas maneras, con más o menos miedos, de acuerdo con su nivel y siempre te dicen lo que tiene su hijo porque son quienes lo conocen, uno tiene que oírlas, integrar todo aquello y utilizarlo.

—Si estuviera ahora ante un aula, ¿qué le diría a sus alumnos?

—Que fueran buenos médicos, y sobre todo con sencillez y humildad, y bajo el precepto de respetar siempre a sus pacientes. Una vez fueron a mi consulta dos dirigentes de la provincia y me preguntaron muy asombrados, cómo podía conocerlos a todos porque les daba la mano a los padres o a las madres de los muchachos; y no, no los conocía, me paraba y los saludaba, si tratas con respeto a los padres el niño se deja examinar mejor. Es una máxima a seguir y hace falta.

—Cuando se graduó soñaba con los avances e indicadores actuales en la Salud.

—En parte sí porque se creó un Sistema de Salud Único y eso fue muy bueno, y la revolución científico-técnica favoreció mucho a todos los campos y la Medicina no quedó fuera. Surgen las vacunas, los citostáticos nuevos..., antes se pensaba que era natural que la gente padeciera de difteria, poliomielitis, a la que tanto le temía, y me di cuenta de que íbamos haciendo una base social y había que cambiar y cambiamos.

“He podido ver esas transformaciones porque he vivido, nunca pensé que iba a llegar a los 80 –y sonríe--, es que la vida es como un programa y así son los tejidos del ser humano, hay una muerte programada para esos tejidos y cuando te toca te tocó...”.

—Lo interrumpí y dije que hay que darle vía a ese programa y que siga andando...

—Sí, eso trato de hacer...

—Las personas lo siguen. Teresita, su esposa, ofrece todo tipo de explicaciones. Vienen a saber de él, algunas madres en nombre de sus hijos que no están aquí, lo llaman por teléfono.

—Sí, hay dos doctoras: Mirthica y Daimir y me quieren mucho, desde niñas las seguí como a tu hijo y a tantos otros.

“Antes tenía el concepto de que las hembras eran las que se ocupaban de los padres, conmigo, por suerte no ha sido así. Mis hijos, todos varones están pendientes y los más jóvenes que viven conmigo solo me sienten y ya están levantados para ver si necesito algo”.

—¿Y de los pequeños actuales qué me dice?

—Figúrate que me han venido a ver. Hay uno que se llama Maykol a quien la madre le comentó que yo estaba enfermo y él en su inocencia le dijo: ¿Y él no es médico?, la mamá le respondió sí, de niños, y ¿sabes qué?, vino con una batica de médico a verme para curarme y lo que tiene son cuatro años. Son cosas tremendas...

—¿A qué dedica su tiempo por estos días?

—Trabajo, y fuerte por cierto, en el libro de Semiología para actualizarlo y llevarlo al sistema software, y así los alumnos accedan mediante la computación, esta es la parte de la Medicina que estudia los síntomas de las enfermedades, los cuales constituyen el instrumento de trabajo que permite apreciar la situación clínica de un enfermo y establecer un diagnóstico, con imágenes muy buenas, y en inglés.

Quiere decir que el Profesor Oliva se mantiene activo, ese Pediatra de Excelencia, orgullo de Camagüey y de Cuba, sin olvidar que nació en Manzanillo, un día como hoy de 1935. A él le deseamos muchos cumpleaños felices y que siga ayudando a los demás, con ese don tan especial que le dio la vida.

Autora: Olga Lilia Vilató de Varona (Cuqui)

Fotos: Orlando Durán Hernández

Augusto Enríquez y su siembra de amor

Augusto Enríquez y su siembra de amor

Nunca antes había sentido esta dicotomía. Sé de antemano qué post publicar en cada uno de mis blogs. En esta ocasión no ha sido así y decidí colocarlo en los dos, entre ellos no puede haber celos. El propósito tampoco fue dar el “palo” periodístico como solemos decir y hacer, tanto así, que el hecho ocurrió ayer y lo escribo hoy.

La tarde-noche de domingo resultó espectacular, ese es mi calificativo, muy modesto, por supuesto, luego de disfrutar en el teatro Principal de Camagüey, de Augusto Enríquez Hernández, ese cantante que canta, sí, porque no todos lo hacen de esa manera, con el Maestro Enrique Pérez Mesa, director titular de la Orquesta Sinfónica Nacional, en esta ocasión, batuta en mano frente a su homóloga camagüeyana, las letras de Silvio Rodríguez, llevadas de la mano de manera “sinfónica”, y un público que sabe a quién aplaude y cómo lo hace, de corazón y con el alma en casos así.

En Te doy una canción lo acompañó su “nuevo amigo” Harold Díaz, así calificó Augusto al trovador de Camagüey, quien se las ingenió para interpretar Óleo de mujer con sombrero y Réquiem. Con suma modestia Augusto agradeció la oportunidad por la Trilogía Abierta con la música de Silvio porque su obra es así, abierta, para que otros la canten, y “Harold, hoy, me ayudó a probarlo”, aseguró.

Otro momento impactante fue cuando dedicó a la memoria de Pedro Armando Junco Torres, el icónico Mi Unicornio Azul, esta vez escuchado de otra manera, con la satisfacción de siempre y con el dolor de la pérdida de ese joven, hijo de Juanita (sentada casi a mi lado) y de Armandito, a quienes conocí en mi juventud por azares de la vida.

A escuchar Mariposas, El necio, la Gota de Rocío, Por quien merece amor, En el jardín de la noche, Te doy una canción, Llover sobre mojado y Frontera, sentí como si el público hubiese querido unirse al canto, muchos tarareamos y hasta nos movimos en los asientos, para acompañarlo a él y al Coro profesional citadino.

Lo escrito aquí lo justifico en mi blog CuquiSalud.blogia.com porque fue una hornada desestresante y eso es muy bueno para la salud; también porque Augusto es un médico, sí, un médico que canta y que podemos calificarlo igualmente como un cantante que estudió Medicina.

En mi otro blog: Crónicas con un final no anunciado cabe igual. Fui a título personal aunque me senté en el palco de la prensa porque sabía me picaría ese “bichito” de opinar, llevé mi agenda y no la utilicé, por lo que ahora apelo a la memoria, e hice galas de mi aficionada cámara y como archiaficionada fotógrafa, aquí estoy; y además, mi hijo es uno de los primeros violines de esa Orquesta Sinfónica de Camagüey, que él acostumbraba a disfrutar desde los cuatro o cinco años en su sede y hoy integra con sano orgullo.

Cuando escuchas tan de cerca a un Augusto Enríquez que a mi modo de ver escasea un poco en los medios televisivos, donde en no pocas ocasiones nos presentan a otros no tan seguidos y queridos, no nos extraña aquel suceso que hizo y hará época: el cantar en un Pavarotti and friends.

En su derroche de voz, envidiable supongo para quienes gusten del canto, no faltó una: El Problema, una letra digna de disfrutar y de analizar. Si todos los mortales aplicáramos la vida de tal manera, esta fuera verdaderamente diferente, es por eso que aquí se las dejo. Embúllense y háganla suya y que la música sea acomodada a la vida, siempre con una buena siembra de amor.

El problema no es /si te buscas o no más problemas /El problema no es /ser capaz de volver a empezar /El problema no es /vivir demostrando /a uno que te exige /y anda mendigando /El problema no es /repetir el ayer /como fórmula para salvarse. /El problema no es jugar a darse /El problema no es de ocasión /El problema señor /sigue siendo sembrar amor. /

El problema no es /de quien vino y se fue o viceversa /El problema no es /de los niños que ostentan papás /El problema no es /de quien saca cuenta y recuenta /y a su bolsillo /suma lo que resta /El problema no es de la moda mundial /ni de que haya tan mala memoria /El problema no queda en la gloria /ni en que falten tesón y sudor /El problema señor /sigue siendo sembrar amor /

El problema no es /despeñarse en abismos de ensueño /porque hoy no llegó /al futuro sangrado de ayer /El problema no es /que el tiempo sentencie extravío /cuando hay juventudes /soñando desvíos /El problema no es /darle un hacha al dolor /y hacer leña con todo y la palma /El problema vital es el alma /El problema es de resurrección /El problema señor /Será siempre /sembrar amor.

Texto y fotos: Olga Lilia Vilató de Varona (Cuqui)

Una aclaración, el link de Mi Unicornio Azul los lleva a parte del vídeo, tan aficionado como mi cámara y yo, pero que quise compartir.

Mis imprescindibles y son más

Mis imprescindibles y son más

El 3 de diciembre es un día muy especial para mí. Desde hace alrededor de 30 años atiendo, como decimos en el argot periodístico, al sector de la Salud. En todo este tiempo han sido más las alegrías que las tristezas. He sido testigo del conocimento, amor, entrega, desinterés, humanismo y solidaridad de tantos y tantos, que me es imposible mencionar hoy, Día de la Medicina Latinoamericana, pero sí recordar, y algo muy importante, que todos fueron formados sobre el mismo legado de Carlos J. Finlay, nacido en esta fecha hace 182 años.

Incluso, algunos que ya no están y conocí desde que tengo raciocinio. Mi padre, abogado, era amigo de algunos médicos, y esos eran los que atendían a mi familia y a sus “niños” —mi hermano y yo—. En ese caso recuerdo al Dr. Abdón Moretón y a Mario Acosta Sóñora (fallecidos los dos); ellos vivían para sus niños.

No puedo olvidar al Profesor Jorge Dieppa Recio —ya fallecido—, todo un Clínico a respetar. Igual no está entre nosotros el Profesor Sergio Vega Basulto, que cuando partió tan tempranamente me dije: “Perdí a mi médico, pero sobre todo a un amigo”. Pensamiento que coincidió ante la desaparición física del Profesor Rafael León Díaz, pese a no ser tan joven.

Justo de Lara Abad, el Cardiólogo de mi madre, también mi amigo. El Profesor Manuel Oliva Palomino, mi Pediatra aunque otros me lo disputen, yo digo que es mío y punto, porque lo ha sido de mi hijo, sobrinos y muchos niños, porque es de esos amigos —y valga la repetición porque no encuentro otro calificativo— a los que en lugar de placeres les he dado trabajo, como a Norma Hernández, también Pediatra y en mi familia. Todos, alguna que otra vez, estuvieron a mi lado. Nunca los vi apurados. Parecía que nacieron para dar sin recibir algo a cambio.

Ese que le salvó la vida a mi madre a la edad de los cuarentaitantos años, que es el Dr. Floro Cepero Muñoz, especial entre los especialistas de la Oncología en Cuba, como lo es en la Clínica Rafael Pila Pérez, Fermín Casares en la Neurología, Raúl Romay en la Angiología y Cirugía Vascular, y Lisandro Vila, en la Oncología de cabeza y cuello.

Me parece ver a los doctores Félix González González, ese que pacientemente me ve cada seis meses, a Francisco Fernández (Paquito), quien me dio la noticia de mi vida: “Estás embarazada”, a Matilde Landín, mi excelente Oftalmóloga y mis amigos de los años el Cirujano Ramón Romero y Rafael Serrano, quien fue tan importante para mí en etapas difíciles.

Qué decir de Víctor Pacheco, a quien le digo de vez en cuando: “No te destiñes” y él sabe el porqué; a Jorge T. Balseiro, ese que es el mismo desde las aulas del Preuniversitario; Hipólito Izquierdo, Zazo para mí desde muy pequeña y a quien le decía: “No te hagas especialista en esto o lo otro porque hablas muy rápido” y él reía; y ¿qué decir de aquellos 14 que conocí a su regreso de África Occidental luego de ir a combatir el Ébola?

Me atreví a mencionar nombres con el riesgo de no relacionar a otros, lo juro, no por olvido, sino por la imposibilidad de lograrlo, ¡son tantos! Y sí con la seguridad de que no habrá quien se sienta por ello. Nunca los he visto detrás de los reconocimientos, estos son válidos, pero no los que movieron hasta sus más ínfimas células por ofrecer bienestar a sus semejantes, conocidos o extraños, no importa, con enfermedades inocuas o contagiosas, tampoco importa.

Casi todos los mencionados y los que no, han aprendido no solo de Medicina sino también a comer a deshoras, a dejar de dormir lo adecuado, inventar y reinventar ante la falta de algún medicamento o producto para exámenes complementarios.

Todos han sido y son herejes, sí, herejes cuando ellos enferman, no creen en lo que les viene encima, siguen y siguen a veces hasta sin poder. Son realmente los imprescindibles.

 Autora: Olga Lilia Vilató de Varona (Cuqui)