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Felicitaciones a quinceañera de la Salud

Felicitaciones a quinceañera de la Salud

De derecha a izquierda, el Profesor Justo de Lara Abad, acompañado de los doctores Lina de Lara Fuentes y Carlos Serrano Boleda, de primero y segundo años de la especialidad de Cardiología, respectivamente; y Yanelis Ortiz Santana, especialista en Cardiología, en el pase de visita de rutina en Cuidados Intermedios de la Sala.

El servicio de Cardiología en el hospital universitario Manuel Ascunce Domenech, de Camagüey, Cuba, estuvo diseminado en las salas de Cuidados Intensivos, Intermedios, de Medicina y consulta externa, y a cada una de estas se derivaba al enfermo de acuerdo con su dolencia. Además, contaba con un local cercano destinado a la rehabilitación de pacientes con afecciones cardiovasculares y a los exámenes ergométricos (de esfuerzo).

Entonces los marcapasos eran implantados en un sitio perteneciente al departamento de Radiología, una vez a la semana. Este proceder se inició en 1978 con la cooperación de los profesores Joaquín Bueno Leza y Agustín Canello Danielle, este último argentino que laboraba en el Instituto de Cardiología de la capital. En el cardiólogo y Profesor José Ramírez Lana y la enfermera Gladys Valero Caballero ha tenido a través de los años sus más fieles expertos, ahora con varios jóvenes entrenados al efecto.

Como es de suponer resulta imposible mencionar a quienes ofrecieron sus saberes en pos de la Cardiología, es importante destacar que fueron varios los especialistas en Cirugía, Otorrinolaringología y enfermeros, con la cooperación de otros radicados en los hospitales pediátrico Eduardo Agramonte Piña y clínico quirúrgico Amalia Simoni, y las investigaciones siempre en estrecha relación con profesionales del departamento de Fisiología de la Facultad de Medicina.

En Camagüey, sin los profesores Rafael León Díaz, Hugo Pedroso Rodríguez y Jorge Castellanos Vasconcellos, ya fallecidos, no habría sido posible que prendiera en sus médicos ese “bichito” de la Cardiología.

La génesis de la quinceañera Sala de Cardiología camagüeyana fue la inquietud del Profesor Justo de Lara Abad —cardiólogo en activo— y de Blanca Soto Serrano, Profesora de Histología de la Facultad de Medicina. En la década de los ‘80, ambos acudieron al concurso del arquitecto Juan Crespo Mulens con la idea de alcanzar esa quimera, hoy convertida en realidad.

A pesar de ello, múltiples obstáculos objetivos e incapacidades humanas demoraron una y otra vez la construcción de la Sala, inaugurada finalmente el 15 de noviembre del 2000, a un costo superior al millón 200 000 pesos y unos 120 000 dólares. A partir de esa fecha cambió la vida para las personas aquejadas de enfermedades del corazón y, por supuesto, la de los profesionales a cargo.

La licenciada en Enfermería Amelia Salomón cumple con su protocolo de trabajo en Cuidados Intensivos del Centro, donde ese personal tiene una importante responsabilidad de seguimiento al ingresado.

MÁS ALLÁ DE LA SALA

La doctora Elizabeth Sellén Sanchén, especialista de 2do. Grado en Cardiología, jefa del Grupo Provincial concentrador de estos expertos y presidenta del Capítulo de su Sociedad en ese nivel, interviene: “La atención cardiológica en la provincia está distribuida en la mayoría de los hospitales. Aquí con la mayor cantidad —12 especialistas—; uno en el materno-infantil Ana Betancourt; dos en el pediátrico Eduardo Agramonte Piña; igual número en el “Amalia Simoni” y uno en el militar Octavio de la Concepción y de la Pedraja y todos llegan a las áreas de Salud, o sea, a la atención primaria.

 “En la Sala de Cardiología hay 28 camas; 10 en la Terapia Intensiva y 18 en la Intermedia. Se produce una formación importante de cardiólogos de todas las latitudes. Solo de la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM) suman más de 10, otros del continente africano y, como es natural los del patio, con cinco en misiones internacionalistas, entre ellos Profesores Titulares y Doctores en Ciencias Médicas.

“Aspiramos a ser un Cardiocentro con todas las de la ley. Ahora contamos con un Centro Diagnóstico Cardiovascular, muy beneficioso si lo comparamos con lo que teníamos antes, pero nos falta la hemodinámica (coronariografía), y la cirugía cardíaca. Nuestros enfermos necesitados de tales prácticas son enviados a Villa Clara. Dependemos de una cuota semanal, y ante alguna dificultad los remitimos a La Habana o Santiago de Cuba, donde son acogidos por solidaridad, con el consabido inconveniente de la lejanía”.

Ella aclara que no han faltado los medicamentos, pero la cardiología mundial va hacia el intervencionismo y ese tiene que ser un objetivo a conquistar; sin embargo, hay déficit de prótesis valvulares en el país, otro problema enfrentado a causa del bloqueo impuesto por Estados Unidos, ese que aún permanece inamovible.

“Estamos entre el segundo y tercer lugares en implantes de marcapasos en Cuba —añadió—, con alrededor de 200 por año, con una importante supervivencia y muy bajo nivel de complicaciones”.

EN LA OTRA SALA

La rehabilitación es importante hasta en el orden psicológico del paciente y más si llega a ese servicio, bajo la tutela de la Dra. Kenia Montenegro Guerra (fisiatra); las licenciadas María Elena Olivera Zunzunegui y Mariluz Guibert Villalobos, y la técnica Bárbara Palacios Benavides.

Cualquiera que vea a Osvaldo Rodríguez Daiset, camagüeyano de 39 años de edad, en sus ejercicios cotidianos puede pensar que se trata de un atleta; sin embargo, él recibió un trasplante de corazón hace dos años en el hospital capitalino Hermanos Ameijeiras.

Osvaldo Rodríguez en su rehabilitación, quien recibió un trasplante de corazón hace dos años.

“Me siento muy bien. Ya no tengo falta de aire ni dolores musculares, gracias a los servicios recibidos aquí antes y después del trasplante que me hizo el doctor Alejandro Vidal el 13 de octubre del 2013. Tanto aquí como allá he recibido muy buena atención. Estoy lleno de agradecimiento hacia todos”, dijo.

El doctor Raúl Pérez Sarmiento, conocido Intensivista de esa institución hospitalaria, ahora es paciente. Se rehabilita después de colocársele un stent hace tres meses. Él asegura la dedicada atención profesada allí a todos.

Me iba satisfecha y segura de que los otros 15 años por venir estarán repletos de mucha ciencia y mayores beneficios, pero Raymundo Viamontes, otro paciente, me comentó rápido: “Aquí encontré amor, pasión y sentido de pertenencia hacia lo que hacen”, palabras que sería una herejía dejar de mencionar.

Autora: Olga Lilia Vilató de Varona

Fotos: Orlando Durán Hernández

Primera intervención quirúrgica de su tipo en Cuba

Primera intervención quirúrgica de su tipo en Cuba

En la foto los doctores Erick, Gretel, Miguel y Mario, se despedían de Héctor David (al centro), cuando se iba a su casa en el municipio de Najasa, de Camagüey, Cuba.

Héctor David Pons Martínez, de 43 años de edad y residente en el municipio de Najasa, padecía de un gran tumor benigno del mediastino, con una porción en el canal raquídeo (médula) y otra en el interior del tórax y esa ubicación lo situaba como de alto riesgo. Él refería dolores en la espalda que irradiaban hacia el lado izquierdo. Fue el primer caso registrado en Cuba al ser beneficiado con esta intervención quirúrgica, realizada en el hospital universitario Manuel Ascunce Domenech, de la ciudad de Camagüey, Cuba.

De acuerdo con los datos ofrecidos por la Doctora en Ciencias Médicas Gretel Mosquera Betancourt, especialista en Neurocirugía, el paciente fue examinado por un grupo multidisciplinario integrado por Radiólogos, Cirujanos, Ortopédicos, Neurocirujanos y Anestesiólogos, apoyado por exámenes complemantarios como la Resonancia Magnética (RM) y Tomografía Axial Computarizada (TAC). Se le detectó un neurofibroma mediastinal, el que estaba intradural y extramedular.

Después de estudiado el caso, los expertos decidieron llegar a esa lesión en forma de reloj de arena de manera combinada para su exéresis, primero mediante el abordaje posterior raqui-dorsal a nivel de la raíz de la tercera vértebra dorsal, esto en manos de los neurocirujanos, los doctores Gretel, Sergio Silva Adán y Róger Téllez Isla, y el ecuatoriano residente de cuarto año Joffrei Estuardo Portilla; en un segundo momento los ortopédicos doctores Erick H. Hernández González y Mario Guedes Consuegra tuvieron a su cargo la fijación de la columna dorsal.

En un tercer paso de la intervención quirúrgica, con una duración de casi ocho horas, los cirujanos extrajeron la porción mediastinal por una entrada póstero-lateral izquierda y fueron estos el Doctor en Ciencias Médicas Miguel E. García Rodríguez y el doctor Raúl Koelig Padrón, todo con el paciente bajo condiciones de hipotermia, cuyo responsable fue el doctor Leslie Carmenates Baryala, especialista en Anestesiología y Reanimación.

Héctor David, a punto de irse a su hogar ya acompañado de sus familiares más cercanos, recordó que la compleja cirugía fue realizada el 3 de noviembre último. Él agradece a todos de una manera muy especial, dijo que el trato había sido maravilloso, tanto de los ya mencionados como de aquellos que lo recibieron en la Sala de Politraumatizados al término de la operación. Él trabaja en el sector de la Salud, precisamente en el mantenimiento de los equipos de electromedicina, y con una sonrisa imposible de esconder aseguró: “Me voy muy contento”.

Autora: Olga Lilia Vilató de Varona

Foto/Otilio Rivero Delgado

Por la vida y la unidad entre humanos

Por la vida y la unidad entre humanos

Hasta hoy 23 de octubre y desde el 21, la playa de Santa Lucía, de Camagüey se convirtió en un hervidero de experiencias, ideas, ciencia y mucho amor y apego a la vida cuando sesionó el XVI Encuentro Nacional de la Línea de Apoyo a Personas que viven con VIH/sida (LAPVV).

Dentro de ese contexto los especialistas, delegados e invitados celebraron el VI Encuentro Nacional de Mujeres Seropositivas y el IX Encuentro Nacional de Niñas, Niños y Adolescentes afectados por el VIH/sida, todo con sede en el hotel Club Santa Lucía, ambiente más que propicio para la ocasión.

En ese entorno se presentó una Feria de Conocimiento “Aprendiendo y Compartiendo”, todo en pos de avaluar el trabajo realizado, mediante la identificación de retos y buenas prácticas y acordar acciones rápidas con vista a perfeccionar la prevención y elevar la calidad de vida de quienes viven con VIH.

POR CUBA…

La doctora María Isela Lantero, jefa del Programa Nacional de las Infecciones de Transmisión Sexual (ITS)/VIH/sida, dejó clara en su intervención cuáles eran los desafíos y retos en Cuba, un país donde la prevalencia del VIH/sida no es tan elevada; sin embargo, la tendencia es al aumento lento y mantenido.

Desde el primer caso detectado, la nación cubana reporta 23 631 personas con VIH y 8 950 casos sida. Actualmente hay 19 599 vivos (la mitad registrados en la capital), de los cuales14 081 están bajo tratamiento, el que reciben de manera gratuita. Además los exámenes para la detección de nuevos infectados ascendió a más de dos millones en el 2015, cifra al cierre de septiembre último, y con el mayor aporte entre los hombres que mantienen sexo con otros hombres (HSH).

De acuerdo con las metas de la OPS para el 2020, conocidas como 90/90/90, encaminadas a aumentar al 90 % la proporción de personas con VIH que conocen su diagnóstico, en la que Cuba ostenta ya el 93 %; elevar al 90 % aquellas bajo tratamiento antirretroviral —al 85—; y a que el 90 % bajo tratamiento tenga carga viral suprimida —al 75—, esta última en la que debe afianzarse más los esfuerzos.

La oportunidad resultó propicia para repasar las experiencias de trabajo y sostenibilidad de la validación de la Eliminación de la Transmisión Materno Infantil y la sífilis congénita en Cuba, única nación en conquistar tan loable resultado, reconocido mundialmente a finales junio.

OTRAS MIRADAS…

La conferencia referida a: Determinantes sociales, grupos clave y autoestima, estuvo a cargo del doctor Carlos Cortés, asesor técnico principal del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), quien destacó que las personas más afectadas por la epidemia a nivel mundial son precisamente las desprotegidas desde el punto de vista social. Mencionó como criterios importantes el que en Arabia Saudita, por ejemplo, se aplique la pena de muerte a los homosexuales; el que en 63 naciones mantener esa orientación implique un delito; y en otras 80 de África y el Caribe constituya un crimen.

La marginación de individuos que pertenecen a esas minorías y que sean estigmatizados desde cualquier punto de vista y se les dificulte el simple acceso a ser feliz, fue calificado el Dr. Cortés como un ambiente hostil que atenta contra los derechos humanos.

Entre los determinantes sociales se refirió a que se desenvuelven, en una gran mayoría, entre los de menos acceso a la educación, más pobreza, al desempleo y servicios médicos limitados.

Santo Rosario, director ejecutivo del Centro de Orientación e Investigación Interna (COIN), con el slogan: Educando por la Vida, de República Dominicana, expuso experiencias de su país acerca de las personas que viven con VIH/sida, quienes alrededor del 83 % refiere haber sufrido violencia durante la niñez y adolescencia.

El llamado observatorio de derechos humanos fue catalogado por él como un modelo de buenas prácticas, juntamente con el Estado porque se trata de que: “Queremos un mejor país”, apuntó.

Recomendó tratar con ética a esas personas que viven con VIH, llegar a las mujeres para protegerlas antes de ser infectadas y sobre todo en edad fértil, pues están en riesgo ante parejas que son bisexuales.

Cuando se acude a la prevención se asegura el futuro, ese que no puede ser comprometido por errores humanos, o sencillamente, producto de discriminar a otros.

La mujer, dijo, tiene las de perder hasta ante una gripe. Ella sigue en sus tareas, mientras que si es el esposo es quien enferma, sucede todo lo contrario, lo cual constituye violencia de género igual.

El XVI Encuentro…, todo un canto por la vida y la unidad entre los seres humanos, cerró con la esperanza de que en el próximo el discurso sea mucho más alentador y con la mayoría de los retos vencidos.

Autora: Olga Lilia Vilató de Varona (Cuqui)

Fotos: Otilio Rivero Delgado

“Quiero que me salve”

“Quiero que me salve”

Octubre es dedicado a la Sensibilización sobre el Cáncer de Mama en el mundo y el Día contra esa enfermedad a ese nivel es hoy 19. Se dice que tal acción aumenta la atención y el apoyo prestados en ese sentido, con la consabida detección precoz, el tratamiento y los cuidados paliativos.

Por ese motivo conocí por teléfono, el que me facilitó el Dr.C. Mario Mendoza, oncólogo del hospital universitario María Curie, de Camagüey, Cuba, a Silvia Hernández Álvarez, una mujer de 65 años y jubilada, quien tuvo la gentileza de recibirme en su hogar. Así, auricular por medio, se me antojó como una mujer frágil, sensible y amorosa. Al visitarla en su casa comprobé que en efecto, es sensible y amorosa, y a la vez fuerte y empeñada en seguirle ganando años a la vida.

Comenzó la conversación así: “Trabajé desde 1984 hasta el 2007 (fecha de mi jubilación) en la Universidad de Ciencias Médicas Carlos J. Finlay aquí. En ese momento y a partir de 1993, como directora de Cuadros”

—¿Cómo y cuándo supo que padecía de un cáncer de mama?

—Comencé a sentirme algunas molestias en el año 1998 y fui enseguida al hospital Oncológico. Allí me atendió el Dr. Floro Cepero Muñoz y me puso un tratamiento, pero en agosto de ese año me encontré una bolita, como le decimos nosotras y volví.

“Él me detectó un nodulito allí, y me comunicó la necesidad de realizar biopsia por aspiración con aguja fina, me la hicieron el 15 de septiembre, esperamos el resultado y el 3 de octubre me dijo que debía ingresar para ser operada, instante difícil”.

—¿Qué sintió en ese momento?

—Confieso que fue algo impactante, le mencioné varias excusas debido al trabajo, que no tenía sustituto inmediato y no podía dejarlo así. Él me dijo, hoy es sábado, el lunes debes ingresar, te vas, terminas de entregar, vienes el martes por la noche porque el miércoles te opero. Es decir que el 7 de octubre de 1998 fui intervenida quirúrgicamente por el maravilloso Dr. Cepero.

“Quiero puntualizar algo para quienes lean esta entrevista y es que este primer momento del miedo hay que vencerlo, de lo contrario corres el riesgo de asistir tardíamente al médico, y no tengas la posibilidad de vivir unos cuantos años más o de vivir y morir de otra afección”.

—¿Qué fue lo primero que dijo a su médico?

—Recuerdo que le dije: ’Quiero que me salve’ y al recuperarme de la anestesia, él, que fue una de las primeras personas que vi, me pregunto: ’¿recuerdas lo que me dijiste?’, y le respondí: ’que me salvaras’ y me respondió: ’eso fue lo que hice’.

“Esos primeros segundos no se olvidan nunca, era adaptarme a la idea de que, aparentemente, no iba a ser la misma mujer luego de una radical de mama, después pasé el tratamiento con la quimioterapia, no pude pasar por las radiaciones por otros motivos, pero él pensaba que con la quimio no tendría problemas; más adelante me incorporé al ensayo clínico con el tamoxifeno  durante cinco años, es una quimioterapia oral, mediante tabletas y no tuve reacción adversa alguna.

“Debo decir que la etapa de los sueros no fue difícil, aunque no se me cayó totalmente el pelo ni tuve vómitos excesivos, sí me costaba trabajo comer, mas hacía el esfuerzo. Agradezco a toda mi familia, ese apoyo fue muy importante para mí, y del mismo modo el de mis compañeros de trabajo y vecinos. Tuve una ayuda muy grande de mi mamá, mis dos hijos y mis nueras, quienes se portaron como hijas. El consejo de dirección de Ciencias Médicas, encabezado en ese entonces por el Dr. Rómulo Rodríguez, que era el Rector, la Dra. Áurea Gayol, el Dr. Ramón Medina, la MSc. Arelis Toledo, la Psicóloga que ayudó muchísimo..., los compañeros de mi departamento”.

—Luego de operada, ¿cuánto le cambió su vida?

—Viene un período de recuperación, el brazo de ese lado tuve que someterlo a fisioterapia hasta que se restableció totalmente.

—Además de al Dr. Cepero, ¿recuerda a otras personas al cabo de los 17 años transcurridos?

—Reitero y de manera especial que al Dr. Cepero lo quiero como a un hermano, es un amigo, o un padre aunque no puede serlo por su edad y la mía —y ríe—; a la Dra. Cira García, la especialista en Anestesiología y Reanimación, los recuerdo a todos, no los olvido nunca, tampoco al Dr. Andrés Estenoz.

—¿Cree oportuno algún mensaje para las mujeres que lean esta entrevista?

—Les recomiendo que se hagan el auto examen de mama todos los meses una semana después del inicio de la menstruación y si no la tiene, debe fijar un día que siempre recuerde, y al menor síntoma acuda al especialista enseguida. Todo a tiempo tiene solución, de otra manera la muerte es la que te puede vencer.

—¿Cómo es su vida actualmente?

—Como la de cualquier mujer a mis años, por supuesto, sigo yendo a mis consultas periódicas. Me las planificaron anuales, pero a pedido mío me chequean cada seis meses y así estoy más tranquila. Hago mi vida normal, sin grandes esfuerzos. Trato de alimentarme lo mejor posible, no tengo vicios como el fumar y beber, que son peligrosos.

—¿Integra algún grupo de ayuda?

—No he podido por diversas razones personales; sin embargo, en cuanto pueda me incorporaré a uno de la FMC para apoyar a otras mujeres que pasan por esto, me gustaría hacerlo.

“Yo no estaba casada en el momento de la detección de la enfermedad; no obstante, tengo amigas que sí lo están y no han presentado problema alguno con sus parejas, más bien las han ayudado, eso sucede cuando hay amor de verdad, por eso insisto en nunca evadir la situación porque el cáncer es una enfermedad que debe atacarse en sus comienzos, rechazar la atención médica no ayuda. No hay que esconder la cabeza como el avestruz porque la enfermedad sigue su curso.

“Fíjese que yo tenía 48 años entonces, hoy tengo 65 y doy gracias a la vida, al Dr. Cepero, a esta Revolución que me dio la posibilidad de acceder a todos los servicios de Salud que necesité y aún requiero sin costo personal alguno, en ese hospital donde salvan tantas vidas.

“Una de mis preocupaciones en aquel entonces era que no tenía nietos y se lo comenté a una de mis nueras, le dije que no quería morir sin disfrutar lo que era ser abuela y en agosto del año siguiente de la operación nació el primero, que ya tiene 16 años. Conocí cinco, ellos son muy importantes para mí. Uno tiene que luchar mucho contra los obstáculos de la vida, el estrés es tremendo y a veces enfrentamos situaciones difíciles y hay que seguir por el bien de la familia. Uno siempre hace algo en favor de los suyos y creo todavía me necesitan”.

El cáncer de mama es el más frecuente en las mujeres, tanto en los países desarrollados como en los llamados en desarrollo y los especialistas coinciden en que la detección precoz a fin de mejorar el pronóstico y la supervivencia de los casos de cáncer de mama sigue siendo la piedra angular de la lucha contra este, y de acuerdo con datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada 30 segundos en algún lugar del mundo se diagnostica un cáncer de mama.

Silvia es una mujer muy agradecida, quiso hacerlo también hacia este equipo que invadió su casa y fue tan bien recibido. Nosotros y quienes lean esta entrevista debemos ser los satisfechos. El que una persona abra su corazón así no se logra todos los días.

Autora: Olga Lilia Vilató de Varona (Cuqui)

Fotos: Orlando Durán Hernández

Día Mundial de la Salud Mental

Día Mundial de la Salud Mental

Como nunca es tarde para una buena información, aquí les dejo con el link relacionado con el Día Mundial de la Salud Mental 2015, página Web de la OPS, preparada por la fecha, Gracias, Cuqui

¿Soledad con compañía?

¿Soledad con compañía?

El envejecimiento de la población puede considerarse un éxito de las políticas de salud pública y el desarrollo socioeconómico; sin embargo, constituye un reto para la sociedad porque debe adaptarse a ello en aras de mejorar la salud y la capacidad funcional de las personas mayores, su participación social y su seguridad.

En los países donde nace un bebito con una crecida esperanza de vivir y se registra una disminución de la tasa de fecundidad, se incrementa la cantidad de ancianos. Hasta hace alrededor de un año Argentina, Chile, Colombia, Cuba y México eran las naciones más envejecidas de América Latina.

En la provincia de Camagüey, Cuba, la cifra de quienes sobrepasan los 60 años de edad supera los 140 795 —el 18,5 % de su población—, y casi 170 de estos son centenarios. La esperanza de vida al nacer es de 78,5 años; en las mujeres, de 78,45; mientras en los hombres, de 76,52

Para convivir con una población envejecida hay que prepararse, tanto las autoridades sanitarias, el Estado, la familia, y el propio adulto mayor, pues es vital que él cuide de sí mismo. Aquel que envejece ve afectada su calidad de vida por razones obvias, con el consabido aumento de los costos en la asistencia de salud, y si esta persona se cuida, luego de una buena orientación y educación a ella y a su familia, su existencia transcurrirá con mejor calidad.

En lo personal, pienso en lo que le viene encima a un camagüeyano que se jubila o peina canas y aún tiene deseos de vivir. Esta es una ciudad con tradición cultural, pero como todo el país con dificultades en el transporte, y la nuestra con calles enrevesadas y limitadas al tránsito de vehículos estatales.

¿Cómo un anciano puede trasladarse hacia el teatro, a una galería de arte? No le queda otro remedio que hacerlo a pie. ¿Y cuántas veces podrá complacerse a sí mismo si sus condiciones físicas son limitadas y frágiles, aun cuando su cerebro funcione a toda máquina? Y solo me detengo a pensar en el lado bueno del asunto, porque harina de otro costal son las salidas a hospitales o turnos con el médico, acciones que traen aparejados vacíos enormes a los bolsillos al acudir a transportes alternativos, como los bicitaxis.

Pero la ancianidad impone desafíos que van más allá. En cualquier hogar cubano cohabitan hasta tres o cuatro generaciones, con esa aura de unión y solidaridad, que ha ido cambiando y no precisamente para bien.

Los niños que nacen y crecen entre abuelos, quienes se ponen a su altura, los protegen y son hasta sus cómplices de travesuras, viven un amor que solo ellos saben explicar; y los ancianos, por su parte, no sufren tanto aquello de nido vacío cuando sus hijos escogen pareja y emprenden su propia familia.

No obstante, esos que no dejaron el nido tienen obligaciones laborales, los abuelos se encargan de los nietos y otras labores, algo cómodo, siempre y cuando esa generación intermedia no desatienda del todo a sus retoños. Al llegar estos últimos a la adolescencia y juventud comienzan su etapa de despegue y una suerte de cadena que en ocasiones se traba.

La generación intermedia continúa su vida laboral y sus hijos defienden —como es natural— el espacio entre sus coetáneos. Esas dos generaciones entran y salen de casa, y no pocas veces, ni siquiera echan una mirada a sus mayores. La vida impone rapidez y se van olvidando de esos que están sentados en sus balances, leyendo los que pueden hacerlo, al frente de la televisión, esos que fueron los puntales de la casa y van entregando el mando a sus continuadores.

El amor se siente, se enseña y se aprende. Amar no es garantizar alimentación y ropa limpia. Un beso antes de dormir representa más que un plato de comida. Tener la paciencia de escuchar historias, quizá las mismas una y otra vez, y hablar con los viejitos los hace sentir útiles. Debe ser desalentador crear una familia con amor y esperanza, sobre todo acerca del futuro de los hijos y nietos, y de pronto ser multiplicado por cero o ignorado. Entonces, escuchamos a menudo: “Mis abuelos o —mis padres— están deprimidos”.

Con los años las horas de sueño cambian, también los deseos de comer y hasta el hábito de bañarse, pues en ocasiones la piel de los viejitos es tan frágil que el agua duele, por lo que hay que tratarlos con paciencia, y un amor que nunca será suficiente.

Cuánta decepción podrá sentir y tolerar una persona lúcida, a veces con demasiados años encima, al verse rodeado y solo a la vez. No hay geriatra, psicólogo, psiquiatra, casa de abuelos, hogar de ancianos, ni medicamentos capaces de sustituir lo que la familia puede ofrecerle. Ese sentimiento de soledad con compañía lastima más que si no la tuviera.

Al acompañar a los viejitos haciéndoles sentir importantes y al atenderlos, estamos siendo paradigmas ante nuestros hijos, el ejemplo vivido les proporcionará un mejor futuro, ese que llega más rápido de lo que uno piensa. Si brinda un mal ejemplo mañana podrá usted ser víctima de lo mismo, de ese devastador sentimiento de soledad con compañía. Valga esta reflexión a propósito de ser hoy 1ro. de octubre, Día Internacional del Adulto Mayor.

Autora: Olga Lilia Vilató de Varona (Cuqui)

Foto: Leandro Pérez Pérez

Más del Congreso: “Para eso estamos los médicos”

Más del Congreso: “Para eso estamos los médicos”

Varias veces nos habíamos cruzado por estos días en el Centro de Convenciones Santa Cecilia, de Camagüey. Como sesionaba el XXVI Congreso Internacional de la Sociedad Cubana de Ortopedia y Traumatología allí, no representaba alguien con razones particulares, para mí era un delegado más, todos con su importancia, por supuesto. Pero resulta que en el salón plenario el Profesor Dr. Sc. Rodrigo Álvarez Cambras, director general del Complejo Científico Ortopédico Internacional Fran País, de La Habana, lo llamó y lo instó a sentarse a su lado con especial deferencia.

Se trataba del Doctor Ricardo Martínez Llizo, Clínico-Intensivista del hospital capitalino, invitado a la cita por el también presidente de la Sociedad Cubana de Ortopedia y Traumatología y del Comité Organizador de esta reunión de expertos. Lo presentó con admiración, cariño y mucho respeto. Es un hombre que ofreció sus servicios durante tres años en la República Bolivariana de Venezuela y disfrutaba de sus vacaciones cuando:

"Estuve de visita en mi hospital y al llegar a casa mi familia me esperaba con la noticia de que el Profe Álvarez Cambras me había llamado. Pensé varias cosas, pero no imaginaba el porqué. Al otro día fui a verlo y tuve que esperar bastante, él estaba consultando.

"Cuando hablamos me dijo: ’Están solicitando médicos intesivistas para ir a enfrentar la epidemia de la fiebre hemorrágica por el virus del Ébola en África Occidental, ¿estarías de acuerdo en ser uno de ellos?’, y enseguida me ofrecí, de ahí salí para la Oficina de Colaboración a hacer los trámites y enseguida me mandaron para el Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí".

—¿Estaba consciente del peligro que correría su vida?

—Por supuesto, para eso estamos los médicos, además nos prepararon muy bien, primero en el Instituto y luego por expertos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) a nuestra llegada a Liberia. Soy disciplinado y eso era lo primero a tener en cuenta. El jefe de nuestra brigada médica consiguió unirnos de una manera muy especial, nos cuidábaos los unos a los otros, fue una experiencia única.

"Allá alternamos con personas de otras naciones que también ayudaban, como profesionales de la Salud o por el ejército, aunque a la zona roja, la de más peligro, solo entrábamos los cubanos a cualquier hora del día o de la noche y le hacíamos de todo a los enfermos por salvarlos".

—¿Luego de esos seis meses y distante geográficamente de aquel entorno, qué es lo más recordado por usted?

—Lo primero es que salvamos alrededor de 50 vidas, pero no puedo olvidar que vi morir familias enteras; otras que solo quedaron los niños, desamparados, luchábamos contra un enemigo invisible, y hablo así en plural porque me refiero al colectivo, esa tarea no es de uno solo. Tuvimos la alegría de que en nuestra brigrada no enfermó nadie, ni siquiera de otras dolencias que abundaban, como la malaria y fue el primer país en controlar tan agresiva epidemia.

Este hombre, de pequeña estatura, mas con un corazón inmenso, tiene 55 años de edad, es jefe del Servicio de Cuidados Intensivos del Complejo Científico Ortopédico Internacional Frank País, de ahí el orgullo que siente por él su director.

Con esa sencillez que subió a la presidencia y me dedicó estas palabras después, en las que dijo sentirse complacido por cumplir ese compromiso de salvar vidas humanas y regresar sanos a la Patria, agradeció el gesto del Profesor Álvarez Cambras de invitarlo a este Congreso en su 26 edición.

Autora: Olga LIlia Vilató de Varona (Cuqui)

Foto: Otilio Rivero Delgado

Pinceladas del Congreso: “Me encuentro a una ciudad restaurada”

Pinceladas del Congreso: “Me encuentro a una ciudad restaurada”

En la foto, la doctora Celia y el ingeniero Paolo, en su stand en el Centro de Convenciones Santa Cecilia, de Camagüey.

Si digo que sé algo de Medicina, y en especial de la Ortopedia y la Traumatología estaría mintiendo. Lo que sí aprendí por estos días es que hay muchas, pero muchas personas en el mundo empeñadas en mejorarles las vidas al prójimo en este campo.

El informar día a día lo que ocurría en el XXVI Congreso Internacional de la Sociedad Cubana de Ortopedia y Traumatología, en Camagüey, Cuba, no da toda la posibilidad de describir lo vivido. Hay que redactar rápido, entregar y publicar en nuestro diario, que hace algunos años es en soporte digital. El impreso, una vez por semana: el sábado

El paso de los años trae consigo experiencia y eso ocurre en todos los fenómenos de la existencia humana; es por eso que en la Feria concebida dentro del entramado del cónclave firmas de empresas extranjeras y cubanas encargadas de producir instrumentales quirúrgicos, tecnología y dispositivos mecánicos empleados en la rehabilitación de los pacientes de cualquier edad, encontráramos stands, que parecían, al menos para mí, tan neófita en el asunto, que exhibían “aparatos”, y no lo digo así de manera despectiva, todo lo contrario, de ciencia ficción.

O sea, ya la Ortopedia y la Traumatología —y en el resto de las especialidades médicas tampoco— no se concibe sin la apoyatura de tales artificios, todos para realizar cirugías menos invasivas, o inmovilizar las partes afectadas en el tiempo justo sin la más mínima demora, en fin, para que el paciente sufra lo menos posible y se recupere y reinserte a la sociedad rápidamente.

Me extasié en cada uno de los stands, y por razones equis, disfruté de una conversación que dio pie a la mía. Era la doctora Celia Cordero, consultante de CEPAMED, una empresa radicada en Panamá. Era tal su vehemencia, no solo por exponer las bondades de lo que traían, sino por tratar de beneficiar a Cuba que llamaba la atención.

Al intercambiar las primeras palabras supe el porqué, es cubana. Esa compañía está presidida por el ingeniero Paolo Mauti, su esposo, y ambos aseguran que cumplen con su slogan: “La calidad de nuestros productos siempre supera el precio”.

El pretexto de nuestra conversación estuvo signado por opiniones que la doctora Celia ofrecía, las cuales me confirmó: “Desde el 2008 a la fecha asisto cada año a los congresos de Cuba-Italia de cirugía en general, lo mismo celebrados en este país que en otros, y para mí, este de Ortopedia y Traumatología, el que estamos viviendo ahora en Camagüey, ha sido el mejor de todos.

“Esta edición 26 de Ortopedia... superó nuestras expectativas y tomo como referencia los anteriores. La organización es de excelencia, nos tratan muy bien y qué decir de Camagüey, me encantó. No la conocía y me encuentro a una ciudad restaurada, a cargo de la Oficina del Historiador, todo con un gusto muy especial”.

CEPAMED es una empresa panameña que dentro de su objeto social incluye el sector de Salud, o sea, comercializa sus producciones en todas las especialidades médicas y representa a 26 fábricas europeas. Desean expandirse por otras naciones latinoamericanas, pues hasta ahora solo están en Panamá, Ecuador y Cuba.

Autora: Olga Lilia Vilató (Cuqui)

Foto: Otilio Rivero Delgado