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Huellas de gratitud dejan profesionales de la Salud cubanos en Belice

Huellas de gratitud dejan profesionales de la Salud cubanos en Belice

El aniversario 30 de la cooperación médica en Belice se celebrará en el año actual. Tuvo sus inicios mediante un proyecto con la Organización Panamericana de la Salud (OPS) a principio de la década de los ‘90 del pasado siglo, la cual se fue perfeccionando de acuerdo con los requerimientos de ese país.

En este momento se encuentra en la modalidad de Programa Integral de Salud (PIS) con compensación sustentado con médicos generales y un grupo significativo de otras especialidades y, por supuesto, con personal de enfermería.

Así lo dio a conocer a Adelante Digital, vía Internet, Orestes Hernández Hernández, Ministro Consejero de la Embajada de Cuba en Belice. Abundó en que la Brigada Médica Cubana (BMC) está presente en toda la geografía beliceña, o sea, en sus siete distritos, con un nivel de localidades rurales importante, y agregó:

“Nuestro personal de la Salud ha estado, en lo que ellos llaman villas, son aldeas de pocos habitantes e igual en las cabeceras distritales donde sus pequeños hospitales de no pasan de las 20 a 25 camas, con un grupo de especialidades, además, en el hospital principal de Belice, institución en que está la mayoría”.

Cabe mencionar que a la colaboración cubana se agrega la del deporte, entre otros sectores, panorámica que puede complementarse con ingenieros, periodistas, entre otros, sin pasar por alto los de la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM), a través de esas tres décadas.

Hernández comentó: “En los recorridos que realizamos junto a Lissette Pérez Pérez, la embajadora cubana aquí, nos percatamos que no hay sector de la vida social y económica beliceña donde no haya presencia de graduados en Cuba. Siempre aparece un profesional que agradece a la Mayor de las Antillas, y se advierte también satisfacción, cordialidad y agradecimiento en relación con el personal de salud cubano”.

A lo que añadió: “El sistema de salud aquí no es como el de Cuba, funciona con otra estructura y concepto. Sin embargo, los nuestros están presentes en su columna vertebral. Este pueblo reconoce que la Brigada Médica Cubana es imprescindible y el reconocimiento igual viene de las autoridades de la Salud a nivel local y nacional, y las principales autoridades del país también formulan su satisfacción, como el muy Honorable Dean Barrow, Primer Ministro de Belice, algo que ha expresado públicamente. En su visita a Cuba hace dos años ratificó su gratitud a nuestro Presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez, en nombre de su país”.

Cuando la Brigada Henry Reeve era recibida por la Embajadora de Cuba en Belice

En tiempos de la pandemia COVID-19, pero sin encontrarse en el nivel de propagación actual en el continente americano, mucho menos en América Central y El Caribe, específicamente a principios de marzo, el gobierno de Belice solicitó formalmente, a través de la Embajada Cubana, la Brigada Médica para enfrentar al virus SARS-CoV-2 en caso de que se reportaron enfermos.

“Por esa razón —puntualizó el Ministro Consejero— después del 13 de marzo poco más de 60 profesionales de la Salud, integrantes del Contingente Henry Reeve, llegaron a esta nación, una de las 10 primeras en recibir a nuestras brigadas por la misma causa”.

Encuentro de la Brigada con el muy Honorable Dean Barrow, Primer Ministro de Belice, la embajadora Lissette Pérez y otros directivos de ese país.

Como lo requiere el protocolo a seguir, médicos, personal de enfermería y todos en general cumplieron a su arribo la etapa de cuarentena establecida, aparejada a un programa de entrenamiento, de la misma manera fueron informados de la situación sanitaria del país, cuál era el diseño de enfrentamiento a la COVID-19 y se ubicaron según las necesidades.

“El grueso del personal está en el hospital principal de Belice, como el sitio de aislamiento para los casos positivos y también en los distritos para insertarse en la atención de los que padecen de esta enfermedad”, aseveró.

Día del arribo.

Al indagar sobre la situación de ese país frente a la COVID-19, Hernández refirió que: “No enfrenta una situación complicada, ellos estructuraron un nivel de prevención con medidas relevantes: cierre de fronteras, suspensión de los vuelos de entrada y salida, restricciones de movimientos, y el estado de emergencia en el que está aún, prorrogado por las autoridades y el parlamento por dos meses, así como un toque de queda entre las ocho de la noche y las cinco de la mañana”.

De hecho y hasta el momento de ofrecer la información, Orestes Hernández dijo que eran 18 los casos positivos y dos fallecidos.

El reporte en las redes sociales de la Brigada Médica Cubana.

“Belice es un país de poco más de 370 000 habitantes, con una población bastante distribuida en todo el territorio y hasta el momento, afirmó, nos llegan muestras de afecto y agradecimiento por el trabajo de nuestros profesionales, por su dedicación y experiencia, por todas las vías posibles.

“Unos 800 médicos beliceños han sido formados durante estos 30 años en Cuba, y la embajadora Lissette en sus recorridos y encuentros ha apreciado la organización y profesionalidad de nuestra gente en todas las instituciones de la Salud”, destacó.

En el personal de enfermería sobresale el número de mujeres.

En tiempos de pandemia resulta vital para la embajada cubana allí el chequeo diario y el mantener las medidas de protección en todos los sitios donde están los cubanos, no solo en los sitios de enfermos.

Al interesarnos por los profesionales de la Salud de la provincia de Camagüey, Orestes Hernández tuvo la gentileza de mencionarlos a todos y dijo: “De la tierra agramontina tenemos aquí a los doctores Mauro Castelló González (cirujano pediátrico), Yudenia Marín Ávila (psiquiatra infantil), las licenciadas Lianes (Lia) Campo Betancourt (imagenóloga), Alina Yamilet Ayrado Núñez (en terapia física y de rehabilitación), Kirenia Nápoles Rivero, Liudmila Josefina Moreno Valle, Adela Francisca Hernández Álvarez, Normys Ramírez Montero, las cuatro últimas mencionas en enfermería y dedicadas a diversas especialidades. Todos estos en la brigada tradicional, quienes laboran en diferentes centros asistenciales.

El muy Honorable Dean Barrow, Primer Ministro de Belice se dirige a los cubanos.

“Dentro del Contingente Henry Reeve igual tenemos camagüeyanos, y son estos: los doctores Erik Luis Larrazabal Hernández, Félix Panuchua, Raúl Matos, y los licenciados Yunier Alfonso, Adalberto Lunch, Milaysi Hernández, Yunisai Pérez y Yunia Correa, ubicados de acuerdo con las necesidades.

“Nuestros profesionales, están todos en excelente estado de salud y el rigor de cuidado es extremo. Ahora el celo es esencial”, aseguró Hernández.

Orestes Hernández, Ministro Consejero de la Embajada Cubana.

Autora: Olga Lilia Vilató de Varona (Cuqui)

Fotos: Cortesía del entrevistado.

Día Internacional de la Enfermería: “manía y la enfermedad incurable” de Aníval

Día Internacional de la Enfermería: “manía y la enfermedad incurable” de Aníval

Dicen que las piedras rodando se encuentran, y eso es muy comprensible, lo que sí resulta raro es que rueden desde tan lejos y aún así tropiecen. Este es el caso de Aníval Umpierre Umpierre, quien nació en la Maternidad de esta ciudad, luego hospital materno Ana Betancourt, y sea oriundo del poblado de Vilató, en Sierra de Cubitas.

Este Licenciado en Enfermería, con 37 años de experiencia, y Profesor Instructor, labora en la policlínica 13 de Marzo, como Enfermero Intensivista en esa localidad. Dicho así pareciera algo muy simple, y aunque de él emana una sencillez indescriptible, es de los grandes hombres que en silencio van haciendo historia. Antes, en el 2015 nos encontramos a su regreso de Guinea Conakry, África Occidental, luego de enfrentar a la fiebre hemorrágica del virus del Ébola, como parte de la Brigada Henry Reeve. Él fue el último camagüeyano en pisar su tierra luego de esa batalla que lograron vencer.

Ahora volvimos a encontrarnos, esta vez trabaja en el hospital de campaña de la ciudad de Crema, provincia de Cremona, en el estado de Lombardia, Italia. Una vez más de cara a la lejanía de su Patria, sus familiares y frente al virus SARS-CoV-2, declarado pandemia por la Organización Mundial de la Salud (OMS) el 11 de marzo último y que aún mantiene al mundo angustiado.

El Día Internacional de la Enfermería, el 12 de mayo, se festeja como homenaje a Florence Nightingale , en su fecha de su nacimiento en 1811 en la ciudad de Florencia, Italia y está catalogada como la creadora de esta rama de la medicina de manera profesional. Qué mejor tributo que el de los enfermeros cubanos, esos que permanecen en su Italia, esos que como Aníval andan y desandan el orbe para curar, aliviar y hasta acompañar a morir a otros a riesgo de sus propias vidas.

—¿Por qué de nuevo ese paso al frente?

—Tomé esta decisión una vez más porque en realidad es un orgullo y un deber de todo cubano prestar ayuda a aquel que lo necesite en cualquier parte del mundo y en las condiciones que sean, ese es un principio en nuestra carrera, además, así nos enseñó nuestro invicto Comandante en Jefe Fidel Castro, y muchos otros que dieron sus vidas por nuestra nación, y algunos, incluso, no eran cubanos, es una manera de saldar nuestra propia deuda con la humanidad y con nuestros propios valores y principios. Es un orgullo para mí integrar esta Brigada Médica.

—¿Qué de similar encuentra entre esta batalla contra la COVID-19 y la del Ébola?

—En el enfrentamiento contra esta pandemia de la COVID-19 encontramos algunos aspectos muy parecidos a la del Ébola, como son: el riesgo de enfermar y perder la vida, eso es algo que todos tenemos claro, asimismo, de la gravedad en que se comporta dicha enfermedad. Considero que esta es aún más violenta que el Ébola en relación con el grado de contagio y a la posibilidad de que personas cursen la dolencia de modo asintomático, lo que provoca un mayor número de personas infestadas y es muy difícil de controlar si no se adoptan las medidas pertinentes, como el aislamiento social, que es el eslabón fundamental en este caso.

“Lo otro es que atacamos a una enfermedad diseminada por el mundo, algo que no llegó a ocurrir con el Ébola”.

—¿Algunas anécdotas vinculadas con estas experiencias lo han marcado para el resto de su vida?

—Desde luego y son muchas. Hay innumerables guardadas en nuestras mentes y que han marcado nuestras vidas, y lo esencial es el dolor de personas que se encuentran enfermos y temen por la pérdida de su vida y la de sus familiares, así como el llanto en forma de agradecimiento al haber cursado la dolencia y lograr sobrevivir, gracias al trabajo y desempeño de nuestra Brigada e igual de los profesionales de estos países que también han entregado todo por salvar a sus pueblos de estas terribles enfermedades. “Aquí hemos vivido esos sentimientos y han brotado lágrimas de nuestros ojos al saber que el sacrificio no ha sido en vano”.

—En una fecha tan señalada, ¿cómo catalogaría el desempeño de la enfermería?

— El trabajo nuestro como enfermeros en todas las instituciones de Salud a nivel mundial es imprescindible porque tenemos un protocolo de atención para cada caso, a pesar de las indicaciones médicas, somos los que permanecemos en contacto con el paciente en todo momento y con un buen actuar hacemos que el enfermo se sienta mejor psicológicamente, no sufra tanto su soledad y con una mayor esperanza de curar.

—La vez anterior estuvo en África, ahora se encuentra en un país del primer mundo, ¿cómo valora esto?

—Ha sido una experiencia impactante y que no olvidaré. Eso de ayudar en un país del primer mundo, compartir el trabajo con estos profesionales y demostrar una vez más que los de la Salud Pública cubana estamos bien preparados, que somos capaces de brindar nuestros servicios en cualquier parte del mundo sin importar el desarrollo tecnológico que presenten , es algo verdaderamente perdurable. Y lo otro es que estamos listos para trabajar con tecnología y sin tecnología.

—¿Cómo cataloga este intercambio de saberes con profesionales de esa nación?

—Nuestra ayuda a este hermano pueblo ha sido de absoluto respeto y cooperación, no vinimos a imponer nada solo a ayudar, y por lo tanto nos hemos regido por sus protocolos cumpliendo estrictamente sus orientaciones y a la vez intercambiando criterios, los cuales han sido aceptados sin ningún tipo de dificultad, compartimos el trabajo con los profesionales italianos, de los cuales hemos adquirido experiencias para nuestra labor

—¿Solo ha cumplido estas dos misiones internacionalistas?

—No, qué va, estuve también en la República de Angola, en Venezuela y en Haiti.

—¿Cuál es la familia que lo espera en su terruño?

—Mi esposa y mis hijos, el mayor con 32 años, mi niña de 19 años y el más pequeño con ocho. Tengo la satisfacción de contar con una hermosa familia, la cual me ha apoyado en todo momento, al igual que mi mamá, mis hermanos y todos en general. Me piden que me cuide, que me quieren de vuelta en casa con el deber cumplido y en perfecto estado de salud, a lo cual respondo que no se preocupen, nos estamos cuidando y todo saldrá bien.

—Si tuviera la posibilidad de manejar la máquina del tiempo hacia atrás, ¿volvería a ser enfermero?

—Por supuesto, porque amo mi profesión y a través de ella he podido entregarle a mi pueblo y a muchos pueblos del mundo mis conocimientos, solo a cambio del agradecimiento y la sonrisa de muchas personas por haber aportado un grano de arena en su recuperación y eso es lo más grande que un ser humano puede sentir.

—Quiere decir entonces que eres como escribió Monica Dickens: “La enfermería es como una manía, una fiebre en la sangre, una enfermedad incurable que una vez contraída no se puede curar. Si no fuera así, no habría enfermeros”.

—Puede estar totalmente segura.

—¿Hoy es el Día Internacional de la Enfermería qué diría a sus colegas?

—Una gran felicitación a todos mis colegas en el mundo entero y decirle que somos el puntal más fuerte en la Salud Pública, y pese a que somos seres humanos, no debemos sentir miedo cuando se trate de salvar la vida del prójimo, esa es nuestra labor y para lo cual hemos sido preparados profesionalmente, todo esto acompañado de un gran abrazo, y un iViva Cuba bien fuerte!

En todas las fotos Avíval (siempre el de mayor estatura) despide a personas curadas y de regreso a sus hogares. 

 

Autora: Olga Lilia Vilató de Varona (Cuqui)

Fotos: Cortesía del entrevistado.



“No soy un héroe, solo soy el papá de Pedrito y María Carla”

“No soy un héroe, solo soy el papá de Pedrito y María Carla”

A pesar de que el Dr. Pedro Julio García Álvarez, de 36 años de edad, es un camagüeyano criado en los repartos La Guernica y Puerto Príncipe, que trabaja en la unidad de cuidados intensivos y emergencia del hospital Carlos J. Finlay, de La Habana, no nos conocemos, pero esta no es la noticia.

Él es especialista de Segundo Grado en Medicina Intensiva y Emergencia, y en Anestesiología y Reanimación, además, en Medicina General Integral (MGI), ostenta la categoría de Profesor Instructor e Investigador Auxiliar, y aspira a Doctor en Ciencias, y tampoco es la noticia.

El detalle está en que quiso la pandemia que mantiene en vilo al mundo que contactara con este galeno integrante de la Brigada Henry Reeve, porque se encuentra en la unidad de cuidados críticos y reanimación del hospital mayor de Crema, provincia Cremona, región italiana de Lombardía, de frente a los enfermos de la COVID-19 de ese país, a más de 8 130 kilómetros de su Cuba.

Para ubicarnos en su quehacer actual, dijo:

“La sala donde laboro es gestionada totalmente por los intensivistas cubanos y con personal de enfermería italiana. Aquí la supervivencia es del 70% como promedio mensual en los casos de pacientes críticos”.

—¿Por qué la determinación de marchar hacia ese sitio tan lejano y desconocido?

—Por una respuesta humanitaria a la necesidad de este pueblo de recibir ayuda para enfrentar la enfermedad, y por ese principio de solidaridad que llevamos dentro los cubanos. Esta es mi primera misión internacionalista.

—¿Sientes aceptación de tus pacientes?

—Me demuestran un agradecimiento enorme. A mis manos llegan muy mal, todos con respiración artificial, y eso de reanimarlos y devolverlos a sus familias es insuperable. Nos ofrecen muestras de gratitud inmensas por regresar a la vida y por el amor que reciben durante la prolongada estadía en la sala.

“Mediante tablets que hay para que los enfermos se comuniquen con los familiares nos presentan a toda la familia. Es muy emocionante ver a un padre, una madre que te agradece por la vida de un hijo, o a un hijo que te agradece por la de sus padres. Esos detalles te hacen pensar en el bien que haces por muy difícil que sea”.

Los médicos cubanos son esperados por niños italianos todos los días cuando van camino al hospital. Ellos portan banderas y entonan canciones cubanas y agradecen. El Dr. Pedro Julio dejó constancia fotográfica de uno de estos momentos.

—¿Y la acogida de parte de los profesionales de la salud de Italia?

—Ha sido genial, nos tratan como si nos conociéramos de siempre, las discusiones de los casos se hacen en tres idiomas (italiano, español e inglés), nos hemos insertado en turnos de trabajo rotativos.

—¿Cómo asimiló tu familia esta misión?

— Mi esposa, Ana María Núñez Cuadrado, ha sido el amor de mi vida desde la primaria, éramos vecinos y muchas veces como amiguitos me consolaba ante mis preocupaciones que no fueron pocas, y por muchas de estas es que soy médico. Nos hicimos novios cuando yo estaba en noveno grado y hasta el sol de hoy. Es amor de verdad. Es mi sostén.

“Tengo dos hijos Pedrito, de ocho años y María Carla, de cuatro. Él dibuja para los médicos cubanos y también lo hizo por el Primero de Mayo; la niña no entiende la razón por la que no puedo ver la novela que ella disfruta en la televisión cubana, aún no entiende de geografía.

“Con ellos me comunico vía Internet todos los días y siempre me dicen que se sienten orgullosos de su papá. Ellos me aconsejan que me cuide y yo a ellos lo mismo, esa es la manera que podremos estar juntos de nuevo y con salud”.


Uno de los dibujos que su hijo Pedrito le envía vía Internet.

—De acuerdo con lo vivido de frente a la COVID-19. ¿Cuál sería tu mejor consejo?

—Desde esta primera línea de combate le diría al mundo que debemos estar unidos para enfrentar problemas como este y los que vendrán, aquí todos han perdido a alguien cercano sin importar si es de derecha o de izquierda, si es pobre o rico. Lo otro es que subestimar la enfermedad significa firmar un certificado de defunción. Las imágenes de aquí han sido dantescas y eso no podemos permitirlo de nuevo.

—Debes estar al tanto de la campaña de descrédito del gobierno de los EEUU hacia ustedes, si te encargaran responderle: ¿qué le dirías?

—Que nuestra medicina está a la par de la del primer mundo, que nos dejen tranquilos, nosotros solo queremos echar pa’lante por nuestra familia, nuestro país y nuestra Revolución. No nos entienden, fíjese en esto, un paciente me preguntó que por qué yo estaba aquí y desde mi más profundo sentir le dije: vinimos a salvarnos todos o a morir junto a ustedes. Esos principios a veces no son fáciles de comprender por quienes piensan de otra manera.

—¿Sientes temores?

—Esta experiencia cala hondo en la psiquis. Sí he sentido temor. Soy humano, y no soy un héroe, solo soy el papá de Pedrito y María Carla.

Con sus amores.

Autora: Olga Lilia Vilató de Varona (Cuqui)

Fotos: Cortesía del entrevistado.

Dr. Erik, repite hazaña con igual sencillez

Dr. Erik, repite hazaña con igual sencillez

Supe mediante la red social Facebook, que el Dr. Erik Luis Larrazabal Hernández, de 36 años de edad, especialista en Medicina General Integral (MGI), de Nuevitas, Camagüey, estaba en la “primera línea de combate de nuevo”. Así lo escribió él, pero ojo, nada que ver con las armas, las de él, como las de muchos cubanos son el saber de la medicina y su entrega por el bienestar de otros.

Lo conocí en el 2014, después de su regreso de Sierra Leona, África, donde permaneció durante seis meses en el enfrentamiento al Ébola , aquello que mantuvo en vilo a todos los cubanos hasta el retorno de todos. En ese país trabajó en el Centro de Atención a Pacientes con Ébola, en el poblado Kerry Town.

Para este nuevo combate ante la pandemia COVID-19, está en Belice, país de la costa este de América Central, con riberas en el mar Caribe hacia el este y una selva densa al oeste. Está en Punta Gorda.

“Nos recibieron autoridades del gobierno de Belice y funcionarios diplomáticos de ambos países, además, de la coordinadora de la Brigada Médica Cubana que trabaja en esta nación desde hace varios años.

"A la llegada nos mantuvimos en cuarentena, primeramente por 14 días y se extendió a nivel nacional a 30”, nos dice.

“Como sabemos esta epidemia es un enemigo silencioso, capaz de acabar con muchas vidas. Nosotros, porque me refiero a esto en nombre de la brigada, ayudaremos a este pueblo, como mismo enfrentamos al Ébola como integrantes de la Brigada Henry Reeve y como hemos hecho en otras tierras. Yo lo hice tres años en Brasil, desde noviembre del 2015 a noviembre del 2018".

—¿Ya están de cara a los enfermos?

—Estamos en áreas de aislamiento. Me encuentro en la consulta de Flu clinic en la atención a pacientes con síntomas de afecciones respiratorias, pero no se nos han dado casos confirmados con la COVID-19.

—¿Cuál es la situación a nivel de país?

—Han sido 18 los casos confirmados y hasta este momento han pasado alrededor de cuatro días sin reportarse nuevos positivos.

—Hay una pregunta que parece manida, pero es inevitable: ¿Sientes miedo?

—Hasta ahora contamos con los medios adecuados de protección. Realmente no siento miedo. Es que cuando el Ébola, a pesar de mi corta edad e inexperiencia no lo experimenté. Ahora sé un poco más sobre el manejo de los equipos de protección.

—En ocasiones el miedo resulta otra manera de protección…

—Es cierto, nunca debemos confiarnos.

—¿Qué mensajes enviarías a quienes muchos los queremos y nos preocupamos por ustedes y a los otros que no los quieren tanto?

—Para quienes nos quieren, que estén tranquilos, porque a pesar de lo difícil de esta misión, siempre hacemos lo mejor posible por salvar vidas, nuestro objetivo acá.

“A los que no nos quieren, les decimos que a pesar de rechazar la presencia de los médicos cubanos en países extranjeros siempre acudiremos a donde nos necesiten para ayudar, sin pensar dónde será, cuál es el color de la piel del paciente, ni su cultura, religión o idiosincrasia. Así somos”.

—Te faltó mencionar otro objetivo: regresar…

—Por supuesto, lo lograremos. Y cuando lo alcance, estaré dispuesto a ir a otra línea de combate en cuanto me necesiten.

De vuelta le enviamos el consejo que es también deseo compartido de todos nuestro compatriotas: ojalá en ese país logren mantener ese feroz padecimiento alejado de todos, de su pueblo y de ellos mismos.

El Dr. Erik Luis trabaja en la policlínica Francisco Peña Peña, del municipio de Nuevitas. Integra la primera brigada de este tipo enviada a Belice con 25 profesionales de la Salud.

En Cuba dejó su otra “brigada”: el padre jubilado, la mamá que labora en la Dirección de Enfermería Municipal y la hermana, Licenciada en Dirección Coral. Una brigada-familia que se preocupa, pero confía y lo espera.

Estas fueron sus palabras al regreso de su lucha contra el Ébola y estamos suguros de que así se repetirá la historia de estos sencillos y grandes hombres a la vez: Dr. Erik Luis Larrazábal Hernández, de Nuevitas : Muy orgulloso de estar nuevamente en nuestra tierra. Quiero agradecer al pueblo cubano, y en especial al nuevitero, por el apoyo que nos brindaron. Mucha mente positiva y gracias a eso nos cuidamos mucho, nos dieron mucha fuerza para regresar con el deber cumplido.

Autora: Olga Lilia Vilató de Varona (Cuqui)

Foto: Cortesía del entrevistado

Ante la COVID-19: “El amor a mi profesión me impulsa”

Ante la COVID-19: “El amor a mi profesión me impulsa”

La Dra. Yamina Rivero Fernández es la jefa de hospitalización del pediátrico Eduardo Agramonte Piña, de esta ciudad, y es la experta de enfermedades respiratorias para atender a los casos confirmados de la COVID-19 en los niños.

Contactamos a esta especialista de 2do.Grado en Pediatría, Máster en Infectología y Profesora Asistente de la Universidad de Ciencias Médicas de Camagüey, para conocer cómo es su trabajo diario en momentos de la pandemia.

“Realizamos el pase de visita en el servicio de Respiratorio del Hospital Pediátrico Provincial a niños mayores de un año y menores de 18 años, a las 11 de la mañana junto con el Dr. David Rodríguez Bencomo, quien forma parte de esta comisión de expertos, nos dirigimos hacia el hospital militar Octavio de la Concepción y de la Pedraja, donde permanecen ingresados los mayorcitos positivos a la COVID-19.

“En una sala del ‘Pediátrico’, habilitada para estos efectos hacen estancia los menores a la espera del resultado de las pruebas. Si alguno resultara confirmado queda ingresado en el hospital. De los que están en el “Militar”, se encontraban 15 niños con buena evolución —hasta el momento de la entrevista—, y uno de alta médica”.

—¿Clasifica esta como la etapa más difícil de su desempeño como pediatra?

—Sin lugar a dudas es la más difícil. Esta pandemia no tiene precedentes en nuestra época. Cumplí misión en la República de Mozambique y allá mi trabajo no fue nada fácil. Esto es lo más duro que hemos enfrentado, pero nuestro sistema de Salud no tiene comparación, es envidiable.

“Una mención especial a nuestros jóvenes pediatras, esos que atienden directamente a los niños, por supuesto, bajo la asesoría de la comisión de expertos. Ellos han sido muy bien formados, son humanos y valientes.

“Como a ellos, el amor a mi profesión me impulsa, se va por encima de todo, incluso del miedo. Esa es la realidad”.

—¿Cuentan con los medios de protección?

—Sí y, además, estoy feliz de dar lo mejor de mí, le confieso que mi familia estaba temerosa de que yo asumiera este reto, pues padezco de una inmunodeficiencia para la cual llevo mi tratamiento y ahora estoy estable. Me cuido mucho, uso todos los medios de protección en mi sala, en el hospital militar no veo directamente a los positivos, asesoro el trabajo de nuestros especialistas en Pediatría que están a cargo.

La máscara de protección fue de las donadas por el grupo DiseñarArte, liderado por la diseñadora Luria Paz Delgado y su esposo: Aldo López Guerra. Al final una entrevista en audio ofrecida como cortesía de la colega Yamylé Fernádez Rodríguez.

—¿Quién la espera en casa?

—Mi familia en casa son mi esposo y mi hijo. Mi esposo trabaja en Sudáfrica, hablamos todos los días y me da mucho apoyo, en estos tiempos se ha convertido en mi asesor, es ingeniero civil pero un médico frustrado, me busca las publicaciones más relevantes acerca de esta nueva enfermedad. Mi hijo es un joven de 16 años que cursa el 10mo grado en el preuniversitario Álvaro Morell, un excelente estudiante y en esta etapa me ayuda en todas las tareas domésticas.

“Tengo a mi madre querida de 81 años, a quien debemos proteger, es una mujer muy inteligente y cuyos consejos resultan esenciales para mi vida y mi trabajo; y mi hermana Glorita, arquitecta y un ser humano excepcional, igual constituye mi apoyo en todo momento. Este aislamiento nos mantiene alejados físicamente, pero con el corazón latiendo al unísono, tengo mis sobrinos que adoro y mis hermanos amados que no están en Cuba, eso sí nos comunicamos y nos damos apoyo.

“De manera muy particular mi niño me recibe al llegar a casa, y me pide le informe detallado de cómo están los niños que atiendo. Se preocupa por ellos”.

—¿Algún consejo para la familia camagüeyana?

—Mantener el aislamiento social, como nos ha pedido la dirección del país. Cuidar a nuestros infantes, en el seno del hogar están seguros, y ante cualquier síntoma que noten, no solo en los niños sino a cualquier edad, acudir a su médico de la familia enseguida. Así se estarán protegiendo todos y sus niños también.

—Además de lo vivido desde la aparición de la COVID-19, ¿recuerda algo especial en el transcurso de su carrera?

—Mi graduación en 1988, en La Habana, con nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro, es algo inolvidable y un compromiso a la vez. Tengo el orgullo de pertenecer al primer contingente Carlos J. Finlay, y me gradué como especialista en Pediatría en 1991 porque fui vía directa.

“Si volviera a nacer, otra vez sería médico pediatra, puede estar segura, y repetiría lo que hago hoy”.

 

Autora: Olga Lilia Vilató de Varona (Cuqui)

Fotos: Cortesía de la entrevistada

Entrevista en audio: Cortesía de Yamylé Fernández Rodríguez y tomada de Adelante digital.


El “Manuel Ascunce” se ilumina y vislumbra la esperanza

El “Manuel Ascunce” se ilumina y vislumbra la esperanza

Días difíciles nos han tocado los corazones, y me refiero a los de todo el mundo. Unos, los más “fuertes” porque dependen de una economía casi a prueba de todo, han padecido de una lasitud que quizá ni imaginaron. Otros, más acostumbrados a enfrentar los avatares de naciones empobrecidas, bloqueadas o con sus recursos explotados por “extraños”, lo sienten, lo padecen más.

Es muy difícil que un ser humano cualquiera esté ajeno a esa feroz pandemia COVID-19 de la que no cesamos de oír, hablar e inquietarnos por tantas malas noticias. Es muy difícil que alguien mantenga su memoria vacía de recuerdos relacionados con su salud y de quienes les han curado sus heridas físicas y hasta las del alma.

En cada centro asistencial de la Salud Pública cubana y a nivel internacional se han vivido a través de los años momentos límites; en la actualidad la grave situación atañe a todos a la vez, se me antoja como una guerra sin armas de fuego. Mas, como los seres humanos llevamos encima una “coraza” —no sé de qué, pero la llevamos—, buscamos el modo de asirnos con manos y dientes para seguir con nuestras existencias.

Los artistas no han cesado de llevar su arte a través de los medios de comunicación, de las redes sociales, siempre con un aura de esperanza, los maestros se han multiplicado para que niños y jóvenes continúen sus aprendizajes desde sus casas, y ¿qué decir de los trabajadores del sector de la Salud?

Ellos trabajan sin descanso a riesgo de sus propias vidas; unos al lado de personas contagiadas, sospechosas o bajo vigilancia; otros, en su día a día con el peligro igual por ser esta una enfermedad que no se ve y a veces no se siente hasta que ya ha sido esparcida a quienes rodean al enfermo.

Quienes visten batas blancas en Cuba todos los días se caracterizan por su entrega, su solidaridad, su humanismo y algo no menos importante: su humildad.

¿Cómo imaginar siquiera que en momentos así el colectivo de un hospital que está entre los cinco más grandes de Cuba, con sus 2 207 trabajadores, de estos 674 médicos, 557 personal de enfermería, 64 tecnólogos de la Salud, sin obviar los más de 140 que ofrecen sus servicios en más de 35 países, la mayoría con la COVID-19 como la espada de Damocles, iba a hacer un lindo homenaje al pueblo, a ese que les aplaude cada noche a las nueve para agradecerles y también a quienes integran la Organización de Pioneros José Martí y a la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), por sus aniversarios 59 y 58 mañana 4 de abril?

Directivos, trabajadores, familiares y los ingresados aptos para hacerlo (estos últimos desde los balcones), aplaudían a las 9 de la noche, como gesto de agradecimiento al pueblo cubano que tanto les agradece.

Ese hospital, que de todos los clínico-quirúrgicos del archipiélago cubano registró la cifra más alta de intervenciones quirúrgicas al cierre del 2019, con 27 mil 463, ese se iluminó hoy a las nueve de la noche con su nombre: hospital universitario Manuel Ascunce Domenech, fue una noche diferente, de emociones, de recuerdos y sobre todo, de agradecimientos de los unos a los otros, algo que caracteriza al buen cubano y que sin conocerse le tiende la mano al más necesitado en tiempos espinosos.

Esta muestra de sencillez de tantos provoca que volvamos la vista hacia la esperanza de regresar a la normalidad, a la de abrazarnos de verdad y a la de besarnos de verdad, que pensemos de nuevo en cosas que ya no nos eran importantes, en mi caso que dejó de interesarme que nací en una linda ciudad, pero sin mar, ahora lo he recordado de una manera más profunda e intensa, he vuelto a fijarme en las nubes y en sus formas, en los diferentes verdes de la naturaleza...Gracias a ese colectivo que nos ha dado tanto!!

Autora: Olga Lilia Vilató de Varona

Fotos: Alejandro Rodríguez Leiva/de Adelante



Pareciera que COVID-19 apareció para remover conciencias

Pareciera que COVID-19 apareció para remover conciencias

A pesar de las noticias que corrían desde China primero y que luego fueron expandiéndose por el mundo como una lógica consecuencia producida por el coronavirus COVID-19, declarado como pandemia el 11 de marzo por la Organización Mundial de la Salud (OMS), pensaba que sabía casi todo del Dr. Leosvel Pérez Gutiérrez, quien cumplirá sus 48 años en julio de este año, y que tiene cinco hijos. Son ellos: Leosbel (20 años) y Lisbel Pérez Álvarez (de 13), y Yanisvel, de cinco años, Yenisvel, de cuatro y Yosvel de un año, y su esposa es Yania Ocampo Rosales.

Conocía también que trabajaba en la policlínica Mario Muñoz Monroy de su municipio de Vertientes, que cumplió misiones internacionalistas en Guatemala del 2006 al 2008, en Venezuela en el 2010 y en Guinea Ecuatorial desde el 2016 al 2018 y que siendo casi un niño estuvo en Bulgaria y Checoslovaquia por un viaje de estímulo en 1985. Fue Vanguardia Nacional de la Organización de Pioneros José Martí (OPJM) en 1984.

Y de pronto me “aparece” por la red social Facebook desde Lombardía, Italia, cuya capital es Milán, sitios que siempre observamos desde la distancia como casi perfectos, desde algunos puntos de vista, como su economía y su cultura, donde el coronavirus COVID-19 ha hecho estragos horrendos. No niego que me preocupé como en ese 2014 cuando permaneció durante seis meses en Sierra Leona, África, en el enfrentamiento al Ébola http://cuquisalud.blogia.com/2014/112201-una-parte-de-este-oasis.php

; sin embargo, él mismo me dio tranquilidad.

Lo contacté vía Internet y luego de darle un tiempo para que desacansase, nos comunicamos para esta necesaria entrevista.

—Él comenzó así:

—Estábamos alerta a lo que ocurría en el mundo y nos preparamos psicológicamente en cuanto a las medidas que se adoptarían en el país. Y bajo esta circunstancia nos piden la disposición, la damos o no es como queramos, y así nos enrolamos en una determinación difícil otra vez, la anterior sabes fue contra el Ébola, en Sierra Leona, África.

“Nos prepararon con las medidas de protección, informaron la situación actual, los protocolos de tratamiento, en fin, dimos nuestra disposición sin saber en detalles para dónde íbamos. Terminamos los preparativos por parte de los expertos del Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí, de la capital. Nos dieron las herramientas para iniciar este gran reto”.

—¿Imaginaste que irías a Italia?

—Confieso que no lo imaginé, se nos dijo unos días antes.


—¿Cómo describirías este paso?

—Asumimos la tarea como un gran compromiso. Profesionalmente significa otra experiencia que nos elevará el nivel de preparación con estudios, comparaciones... se descubrirán cuestiones distintas, será consolidado el uso de medicamentos. Nuestra intención es defender el prestigio que se ha ganado la Salud Pública cubana.

“Esto no quita que sintamos miedo, algo humano que permite asimilar la situación que vivimos, cumplir con las medidas de protección y seguir el protocolo que nos garantiza el cuidado. Los enfermos, que temen también, ven en nosotros ese apoyo, ese aliento y esa esperanza que tanto necesitan para sobrevivir.

“Por lo general, lo nuevo puede atemorizar, más si de una enfermedad se trata, pero en la medida que uno ve a los pacientes, los trata, los medica, va adaptándose.

“Desde nuestra llegada recibimos muestras de agradecimiento, esperan que ayudemos a enfrentar tan difícil situación. Y hasta en la despedida en La Habana, en el aeropuerto José Martí, los italianos que viajarían con nosotros nos aplaudían como muestra de apoyo, fue un gesto muy bonito".

En el aeropueto José Martí, de La Habana, cuando recibían los aplausos de italianos que viajarían en el mismo vuelo.

—¿Dónde estás laborando?

—La mayoría del personal cubano trabajará en el hospital de campaña o de campo, como aquí le llaman, con la asesoría de los nacionales, que llevan el control computarizado y estadístico de cada detalle, los recursos, la logística.

“Lo organizativo está a su cargo, el idioma no ha sido obstáculo. Hablan muy despacio y para que nos entendamos, algunos lo hacen en español y hay enfermeras cubanas contratadas”.

Hospital de Campaña o de Campo, como le llaman en Italia.

—Si te pido comparar el trabajo con el del Ébola…

—Esta enfermedad no entiende de ricos ni de pobres, ni de uno u otro nivel. Afecta a cualquiera, atañe a todos a nivel mundial y la vida lo está demostrando. No es comparable con el Ébola. Entonces entrábamos a la sala, le hacíamos rápido los procederes al paciente y permanecíamos entre una hora y media, cuando más dos y salíamos. Ahora se trata de un turno íntegro, con alrededor de 36 pacientes, entre seis y ocho horas, y en el turno de la madrugada, 12. Resulta muy agotador permanecer con el traje, nasobuco, espejuelos... que comprimen y molestan.

“Los atendemos con cuatro enfermeras (os) y cuatro médicos en dos turnos en el día, y por las noches son asistidos con cuatro médicos y tres enfermeras (os). Eso te da la medida de que rota un número significativo de cubanos y ellos se mantienen en la mañana y la tarde. Nos asesoran en cuanto al idioma, nos ayudan en las entrevistas con los pacientes y llevan el control.

“Somos 18 médicos, 15 enfermeros, un clínico, un epidemiólogo que nos asesora y ayuda en la bioseguridad. Hay clínicos, intensivistas, neumólogos en el hospital público que te envío en una foto, algunos hablan el portugués, francés, inglés. En total somos 50, más el jefe de la misión y el logístico”.

—¿Cómo ha sido la interacción con el personal de la salud italiano?

—De una manera muy sensible nos aprecian, nos agradecen. No sabemos si es por la necesidad actual, pero no notamos individualismos. No sentimos rivalidad profesional, todo lo contrario.

Imagen del hospital público del municipio de Crema, de Lombardía, Italia.

—¿Qué puede haberles fallado?

—Sacamos conclusiones como que les falló el sistema de alerta temprana, y el control epidemiológico al momento del brote de la enfermedad. No se dio seguimiento a los viajeros ni se aislaron los contactos de los infestados y no solo en este país, ha sucedido en otros.

“Además, la situación del envejecimiento demográfico en una enfermedad en que los mayores de 60 años son los más vulnerables constituye otra dificultad. En países más pobres, donde la esperanza de vida es menor no ocurre así.

“Y pensamos también que no se extreman las medidas sanitarias. No les agrada el uso del cloro por lo irritante que resulta en este clima, eso también favorece la expansión de la enfermedad.

“Contrasta con Cuba en mucho. La Atención Primaria de Salud (APS), con los consultorios de la familia, es un tesoro. De manera general los profesionales de la Salud constituimos una gran fortaleza. Es innegable, nuestra mayor riqueza, así como el pueblo; un país pobre, bloqueado y rico en potencial humano”.


—¿Qué mensaje le enviarías a tu Vertientes, tu Camagüey, tu Cuba?

—Que cada uno sea disciplinado, siga las indicaciones de las autoridades del país, solo salir de sus casas a lo necesario, cumplir al pie de la letra las medidas higiénicas y, sobre todo, confiar siempre en el sistema de Salud.

—¿Y a tu familia?

—Sé que está tranquila y confiada. Su cuidado allá sabe es crucial para mi buen desempeño aquí, y sé que un grupo de compañeros garantiza su atención. Se han activado las listas de amigos en las redes sociales, aumentan cada día las solicitudes de amistad.

—Sobre todo, tienes que cuidarte…

—Sí… ese consejo se ha hecho viral en los mensajes y lo agradecemos. Nos llegan de todas partes del mundo. Solo te reitero que pretendemos mantener nuestro trabajo a la altura requerida y ser consecuentes con la expectativa del pueblo de Italia y las otras naciones en las que ofrecemos servicios.

“Esto tomó al mundo de sorpresa, pareciera una manera de remover conciencias”.

Autora: Olga Lilia Vilató de Varona

Fotos: Cortesía del entrevistado

Sobre la pesadilla actual y mundial: COVID-19

Sobre la pesadilla actual y mundial: COVID-19

Por razones de trabajo, fundamentalmente, no he podido mantener actualizada esta página, acerca de los detalles del coronarirus COVID-19, declarado pandemia el 11 de marzo del 2019 por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Es por eso que quienes entren a este, mi blog de Salud, encontrarán un link que los llevará a lo publicado en mi periódico digital: Adelante.cu

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Alertas ante COVID-19

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