Con el Profesor Doctor Rafael Víctor Pila Pérez, de 73 años, me pasó algo peculiar. El Doctor Raúl Cepero, director del hospital Universitario Manuel Ascunce Domenech y yo tuvimos que confabularnos para conseguir esta entrevista y lo logramos.
—Así, tan campechano como imagino lo haya sido siempre comenzó a decirme:
—Soy de origen campesino. Nací en el Central Colombia, antiguo Elia, en el barrio de Borboyón y me siento muy orgulloso de mis raíces.
“Eso de estudiar Medicina parece que venía en los genes. Mi padre empezó trabajando en una farmacia limpiando pomos, después pasó al mostrador y más adelante se hizo dueño de una, o sea, boticario. Yo veía todo aquello, él era medio médico, como era un pueblo de campo le consultaban cosas, y yo veía cómo se curaban las personas y le cogí un cariño a aquello tremendo. Eso marcó mi vida: tratar de curar a las personas, algo inculcado por mi padre y por mi padrino que era médico, era un negro matancero que estudió con mucho sacrificio, examinó tres veces la Fisiología con el doctor Ramón Grau San Martín y siempre la suspendió porque era negro, pasó un trabajo tremendo.
“Llegué a 4to grado en mi pueblo, no había más escuela y vine para Camagüey. Me presenté a Preparatoria, salí Bachiller, y fíjese pasé más trabajo para terminar el bachillerato que para estudiar Medicina. Yo era muy bruto, eso no era sencillo, había asignaturas que requerían de repasadores y no tenía cómo pagarles. Hasta que por fin pude terminar y perdí cuatro años de la carrera porque por cuestiones políticas cerró la Universidad de La Habana. “Terminé en 1967. Hice cuatro años de postgraduado y no dos como era debido porque casi no había médicos, caí aquí, tomé agua del Tinajón y me quedé, De todas maneras Elia pertenecía a esta provincia.
“Desde finales de la década del ’60 estoy aquí. Con honestidad disfruto mucho lo que hago porque lo mío ha sido trabajar y creo que la función del médico, independientemente del país en que esté, la que función que cumple es trabajar y ver enfermos y si no los veo no cumplo la misión que me propuse en la vida. Vivo orgulloso de eso.
—Debe sentirse marcado por el reconocimiento de sus enfermos y de sus alumnos, usted es muy respetado…
—Yo soy militante del Partido, pero nunca he dejado de creer en Dios y la única riqueza que tengo es dar gracias cada día al levantarme y pido que me dé salud para hacerle bien a la humanidad. No quiero más dinero, bienes ni nada, sino fuerza para hacer el bien. Con lo que tengo vivo. Y mis alumnos lo saben.
“La riqueza más grande que me puede haber ofrecido Dios es la de servirle a la gente. Hay veces que cometo errores y trato de censurarme cuando actúo mal. En la Medicina antes había cierto grado de respeto, ahora ha disminuido, pero trato de cumplir. Nací el 10 de marzo de 1938 y estoy aquí desde el '69.
“De mis alumnos no me quejo, ellos son como los forma el Profesor, parte de la integridad de los alumnos se la ofrecemos nosotros. El Profesor no solo tiene que enseñar Medicina, tiene que enseñar otras cosas porque el médico tiene que dominarlo todo, tiene que saber cuánto cuesta una cama, cuánto vale un bulbo de penicilina y de rocephin…y no sabemos, pregunte cuánto gasta este hospital al año en moneda nacional y divisa; mire los cuatro centrales que van a moler de Camagüey este año no alcanzan para pagar el gasto de este hospital y no se le cobra nada a la gente.
“Este es un momento que tenemos que enseñar a las personas, no solo a los alumnos porque así vamos muy mal, no hacemos nada con las terapias intermedia, intensiva, y muchos equipos si estamos perdiendo el equipo fundamental que es el corazón. Cuando un médico pierde la vocación deja de serlo, el médico no puede tener ni cliente ni paciente, solo enfermo.
“Algunas personas o alumnos se quejan y no se dan cuenta del momento que estamos viviendo, ni saben cómo está la cosa en Europa y en los Estados Unidos, no leen, no estudian, ni le decimos a los alumnos lo que está pasando. Debemos ofrecerle un poquito de filosofía y de entendimiento. Todo no puede ponérseles en las manos sin sacrificio alguno.
“Esto es muy complicado. La Medicina se interpreta de diferentes formas, pero lo primero que debe tener un médico es vocación y segundo deseos, si no lo tiene ese día lo mejor que hace es no venir al trabajo, de lo contrario todo sale mal, hay que hacer de tripa corazón y con una sonrisa en los labios si no podemos curar, al menos aliviamos a los que sufren, ese es el concepto de lo que debe ser un médico.
“La gente no solo debe saber del aspecto médico, del método clínico, del abuso de los medicamentos, del uso de la radiología. Ahora si usted ingresa a un enfermo y no le manda una Tomografía Axial Computarizada (TAC), o SOMATON como dicen ellos no salen contentos aunque ni lo toques, cuando la clínica es lo más importante y eso hay que decirlo.
“El especialista en Medicina Interna es integrador, el que orienta hacia dónde dirigir al enfermo y qué hacer. Usted va a un hospital y así va la Clínica así va el hospital, cuando la Clínica va para atrás, aunque tenga Resonancia Magnética, TAC, todos los equipos habidos y por haber ese hospital va en detrimento del desarrollo. Eso hay que rescatarlo. Hay que enseñar un poco más de ética, filosofía médica y de leyes.
—¿Algún recuerdo de cuando estudiaba?
—Son innumerables, pero mire, tuve un Profesor aquí, el Doctor Jorge Dieppa Recio, que me enseñó tanto que le tengo gratitud, de él aprendí muchas cosas que las llevo a la práctica todavía. Hay cosas viejas que sirven y nuevas que no, debemos encontrar un equilibrio para que los médicos sean mucho mejores. Claro tuve otros muy buenos Profesores, a todos los recuerdo. La calidad humana tenemos que formarlos nosotros y ser ejemplos.
—Otro suceso que comparto con los lectores es que al felicitarlo por el Premio Anual del 36 Congreso de Medicina Interna 2011, por su libro Sarcoidosis, tuve que hacer un pacto entre un caballero y una dama.
—Fíjese, me increpó con esa sinceridad que lo caracteriza, si no dice que solo once compañeros de este hospital me han felicitado, ni lo mencione.
—Cumplida mi promesa ahora añado su explicación acerca del texto.
—Está basado en una enfermedad sistémica que afecta todo el organismo y que es el resultado de un estudio de 28 años. Decían que esa dolencia no existía, yo la encontré y trabajaron conmigo cinco médicos más, entre ellos mi hijo que es Profesor Auxiliar en Medicina Interna, él es más inteligente que yo, —dijo sonriendo con picardía—. Los otros cuatro son como si fueran mis hijos también.
—Sus enfermos y alumnos lo quieren y lo respetan...
—Sí, a veces se percibe, pero quisiera que mis alumnos fueran mejores que yo, la parte humana y afectiva no puede perderse.
—Y sentenció…
—El Estado cubano se ocupa mucho, pero antes con menos recursos la gente se sentía más complacida y eso hay que rescatarlo. La enseñanza acerca de relación médico-enfermo debe ser mejor, para que los médicos sepan que ese enfermo forma parte de su familia.
Datos necesarios: Es Profesor Titular y Consultante, especialista de 2do. Grado en Medicina Interna.
Medallas: de Trabajador Internacionalista, Certificado de reconocimiento por el Superintendente del Public Hospital de Georgetwm. Del Gobierno de Guyana, de la Asociación de enfermeras y de la Asociación de diabéticos, de ese mismo país y reconocimiento de la Guyana Medical Association.
Distinciones y condecoraciones: Trabajador destacado a nivel provincial, Medalla José Tey, Premio de Universidad de Montevideo, Uruguay, por el trabajo de Hipertensión Arterial en pacientes jóvenes: Factores y Pronósticos.
Premio de la Revista Servicios Médicos de Uruguay; Premio para un Maestro y Tiza de Oro, otorgados por la Federación Estudiantil Universitaria (FEU), Reconocimiento a la Maestría y a la excelencia en el ejercicio de la Medicina.
Certificado de la Distinción por el 492 aniversario de la fundación de la Villa de Santa María del Puerto del Príncipe.
Labor destacada como árbitro en la revista de Archivos Médicos de Camagüey.
Premio a la Perseverancia por los 40 años de labor asistencial, docente e investigativa. Reconocimiento de la policlínica docente de Previsora por 38 años de consulta médica que aún ofrece.
Tiene 296 trabajos presentados. 411 publicaciones, con la inclusión de su libro: Sarcoidosis.
Miembro adjunto de la Sociedad Cubana de Cardiología y Titular de la Sociedad Cubana de Medicina Interna.
Primer jefe de cátedra Clínica Médica cubana durante cinco años. Jefe de servicio de Medicina Interna aquí 1975-1979 y jefe de Terapia Intermedia del ‘78 al ‘82.
Misión internacionalista: en Guyana (1981-1983)
Autora: Olga Lilia Vilató de Varona
Foto: Otilio Rivero Delgado
Corrección: Oriel Trujillo Prieto